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Colext: La mejor historia...

Luciano Pulgar
Fri, 18 Oct 2002 15:24:43 -0700

Tres hombres llegaron simultáneamente a las puertas del Cielo.

 

San Pedro salió y les dijo:


Tengo malas noticias para dos de ustedes; por problemas en nuestra área de admisiones, sólo puedo dejar entrar a uno de los tres esta semana. Los otros dos bajarán al infierno a sufrir atroces torturas durante unos días hasta cuando solucionemos el problema. Lamentablemente no puedo hacer otra cosa. La persona que cuente la mejor historia de cómo murió será la que pueda entrar en el Cielo hoy.


Los tres hombres aceptaron. San Pedro los hizo pasar de uno en uno a su oficina, para que los otros no escuchasen la historia …


El primero pasó y empezó a relatar:


Yo me imaginaba que mi mujer me estaba engañando, así que llegué a media mañana a mi casa, subí los 25 pisos del edificio por la escalera para no hacer ruido con el ascensor, abrí abruptamente la puerta de mi apartamento y allí estaba ella, la muy sinvergüenza, totalmente desnuda en el suelo. Sabía que la había pillado in fragranti. Corrí por todo el apartamento en busca de su amante; arriba, abajo, debajo de la cama, en todos los armarios, ¡NADA!


Estaba a punto de pedirle disculpas por ser tan mal pensado y mientras ella me decía que siempre hacía gimnasia desnuda, oí unos ruidos raros en la ventana... ¡SCRATCH, SCRATCH, SCRATCH...! Abrí la ventana y allí estaba el hijueputa, colgando de la cornisa. Agarré mi bate de béisbol y le dí en la cabeza. Ví cómo se caía, pero el desgraciado tuvo suerte y aterrizó en un montón de maleza. ¡El muy maldito se estaba moviendo! Yo, desesperado, agarré la refrigeradora y la llevé hasta la ventana. Con gran la puse encima de la cornisa y, al empujarla, se me enganchó la camisa en la manilla, por lo que caí junto con la nevera y encontré mi muerte. Al menos estoy feliz porque aniquilé al malparido.

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San Pedro, sorprendido por la historia tan increible, hizo pasar al  segundo:

Bueno, yo soy limpiador de ventanas. Yo estaba haciendo tranquilamente mi trabajo en un piso alto de un edificio, cuando una de las cuerdas de mi plataforma repentinamente se rompió y caí al vacío. Levanté las manos pensando en mi muerte y esperando que Dios me acogiera. Afortunadamente logré agarrarme de una de las cornisas del edificio. ¡ESTABA SALVADO! Estaba dando gracias a Dios e intentando que la gente que estaba dentro del edificio me ayudara. Empecé a rascar en la ventana, y de pronto un hijueputa la abrió y sin decir nada me pegó un tremendo golpe en la cabeza con un bate de béisbol. ! Caí al vacío otra vez, maldiciendo al desgraciado, cuando mi ángel de la guarda me permitió seguir viviendo poniendo un montón de maleza justo debajo mi caída. Medio aturdido conseguí abrir los ojos para agradecer a Dios por tanta fortuna, pero una refrigeradora venía cayendo encima mío… Sin duda era mi destino y así encontré la muerte.


San Pedro quedó estupefacto. Hizo pasar al último hombre y le dijo:


Hijo, más vale que tengas una muy buena historia porque las dos anteriores son realmente increíbles. El último hombre lo miró y un tanto avergonzado inició su relato: La verdad mi querido San Pedro, todo comenzó cuando empecé a salir con una mujer casada. Un día, por evitar que el marido nos pillara, bueno, yo…, yo estaba en pelotas, y me escondí en la refrigeradora…
 
 
(De Esteban Larrea)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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