colext  

Colext:Nuclearizando... Re: Colext: De los estados locos y quÈ hacer frente a ellos

PANGosaurus
Fri, 25 Oct 2002 19:37:20 -0700

Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
--------------------------------------------------

[PANG]  Cuando uno lee las crónicas de Montaner, uno a veces está de acuerdo
con lo que él postula, o con el material que él brinda  a la discusión;
otras veces, obviamente, uno está en desacuerdo con lo que él postula, o con
el material que él brinda  a la discusión. La mayoría de las veces, con solo
leer el título, uno sabe a dónde va a parar, porque uno ya sabe su forma de
pensar. Es decir, es su respetable opinión --como columnista-- y punto. O
sea que uno lo lee como leer las tiras cómicas, como un pasatiempo más.

Quiero acá mencionar algo que Montaner olvidó cuando estaba hablando acerca
de la "crisis de los misiles" y que considero lo suficientemente importante
como para que merite comentario extra: Es necesario pensar que el jueguito
de ajedrez era entre URSS y EE.UU.  Cuba, en realidad, era un simple peón, y
ya sabemos lo que sucede a la gran mayoría de los peones en el juego de
ajedrez. No fue como dice Montaner que "el conflicto se evitó cuando Nikita
Jruschov tuvo el buen juicio de retirar esas armas ante la amenaza
estadounidense de invadir la isla y destruirlas, posibilidad muy bien
sustentada tras el bloqueo naval a Cuba ordenado por John F. Kennedy"

Lo que realmente sucedió fue que "el conflicto se evitó cuando Nikita
Jruschov tuvo el buen juicio de retirar esas armas ante la amenaza
estadounidense de  NO SOLAMENTE destruir nuclearmente la isla, SINO DE
TAMBIÉN USAR TODO SU ARSENAL NUCLEAR INTERCONTINENTAL PARA DESTRUIR LA URSS"
arriesgando así un contra-ataque nuclear masivo y una conflagración mundial
total. Ahí fue cuando Nikita parpadeó.

Lo que Fidel pensara en esos momentos no era importante, pues él no estaba
jugando. Él estaba siendo jugado... él y su isla eran material gastable y si
Kennedy se hubiera limitado a amenazar a Nikita solamente con invadir la
isla, Nikita hubiera amenazado con invadir otro sitio bajo la influencia
gringa. El punto de Nikita era, realmente, obligar a los gringos a sacar las
armas nucleares que ingeniosamente ya habían instalado en Turquía, usando
para eso a Cuba (amenazando hacer lo mismo en Cuba). Eso, entre otras cosas,
lo logró al final, con el gámbito cubano que hizo, y Turquía ni se enteró..

...No sé porqué me viene a la memoria otro jueguito de ajedrez, esta vez
entre EE.UU. y Francia, cuando EE.UU. estaba tratando de eliminar
completamente la influencia/presencia de cualquier país europeo en las
Américas... Lo que Colombia opinara acerca del Canal de Panamá era medio
inmaterial para los gringos pues Colombia era un peoncito, sacrificable si
no se dejaba manejar de acuerdo al jugador de turno...  Es decir o lo hacían
a las buenas, o lo hacían a las malas...

P.S. Como de costumbre, estas son mis opiniones personales y no se expresan
con el propósito de cambiarle el marco conceptual a ningun@s jeróztic@s
quiaya puay entuavía leyeciendo estas vainas tan jartas.

PANGosaurus***********
** CyberCogito ergo CyberSum **
*****************<[EMAIL PROTECTED]>





[EMAIL PROTECTED] wrote:
> Colext/Macondo
> Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
> --------------------------------------------------
>
> De los estados locos y qué hacer frente a ellos
>
> Carlos Alberto Montaner
>
> Madrid -- Sólo la mayor sordera impide percibir los tambores de
> guerra. Pero, fuera de Estados Unidos, son muy pocos quienes parecen
> dispuestos a acompañar a Washington en la tarea de derrocar a Saddam
> Hussein. Afortunadamente, por estas fechas se cumplen cuarenta años
> de la ''crisis de los misiles''. Vale la pena asomarnos a ciertos
> aspectos de ese encontronazo que hoy tienen una dramática vigencia.
>
> Los datos básicos los conoce todo el mundo: hace cuatro décadas
> Estados Unidos y la URSS estuvieron a punto de desatar una guerra
> atómica debido a la instalación de misiles nucleares en Cuba. El
> conflicto se evitó cuando Nikita Jruschov tuvo el buen juicio de
> retirar esas armas ante la amenaza estadounidense de invadir la isla
> y destruirlas, posibilidad muy bien sustentada tras el bloqueo naval
> a Cuba ordenado por John F. Kennedy. Se conoce menos, sin embargo, la
> insubordinación de un mayor soviético destacado en Cuba que, por su
> cuenta y riesgo, pero de acuerdo con militares cubanos, derribó un
> avión espía norteamericano y multiplicó peligrosamente las
> posibilidades del estallido bélico entre las dos superpotencias. Es
> el único ruso, además de Lenin, que cuenta con una pequeña estatua en
> Cuba.
>
> Sorprendentemente, era la guerra lo que Fidel Castro pretendía que
> ocurriera. En medio de la terrible tensión del momento, mientras en
> el Kremlin y en la Casa Blanca, muy discretamente, se exploraban
> fórmulas de desactivar la crisis sin ofrecer una sensación de
> debilidad ante el adversario y el mundo, el entonces muy joven Fidel
> Castro le enviaba a Nikita Jruschov un telegrama, debidamente
> conservado y profusamente reproducido, en el que lo instaba a
> disparar sus cohetes contra Estados Unidos, a sabiendas de que
> inmediatamente todos los cubanos habrían sido borrados de la faz de
> la tierra. De algún modo mágico, y seguramente mediante una
> multitudinaria encuesta telepática, el belicoso máximo líder cubano
> había llegado a la conclusión de que siete millones de cubanos
> --entonces eran siete-- estaban jubilosamente dispuestos a morir por
> la causa del comunismo.
>
> ¿Por qué Fidel Castro adoptaba una conducta tan temeraria e
> irracional? La respuesta a esa pregunta tiene hoy cierto interés,
> especialmente si se completa con otra interrogación: ¿qué hubiera
> hecho Fidel Castro en ese momento si los cohetes nucleares hubieran
> estado bajo su control y no bajo los mandos del Ejército Rojo?
> Lógicamente, los hubiera disparado contra Estados Unidos. Es verdad
> que a renglón seguido Cuba hubiera desaparecido del Caribe, pero para
> un revolucionario antinorteamericano, profundamente imbuido de la
> idea de que los yanquis son los enemigos de la humanidad, la
> perspectiva de morir-en-el-altar- de-la-patria no es un acto
> descabellado sino un sacrificio cargado de justificaciones éticas que
> sería recompensado con la gloria eterna de la admiración universal.
>
> Retornemos al presente: el presidente George Bush, casi sin ningún
> éxito en la esfera internacional, no hace más que advertir que el
> dictador Saddam Hussein prepara y almacena armas de destrucción
> masiva, mientras la historia le confirma que el militar iraquí carece
> de inhibiciones a la hora de utilizar la fuerza. En distintos
> momentos agredió a Irán, ocupó Kuwait y gaseó a millares de kurdos
> para someterlos a su autoridad. Su falta de escrúpulos lo ha llevado
> al asesinato de sus propios yernos y de numerosos miembros de su
> gobierno y de la oposición. No se trata de que Estados Unidos se
> arroga el derecho a ser el único país con armas nucleares. Israel,
> Pakistán y la India también las tienen y Washington no amenaza con
> atacarlos. El problema surge cuando esas armas ''caen'' en poder o
> son desarrolladas por lo que el politólogo Yehezkel Dror llamó
> ``estados locos''.
>
> El libro de Dror --Crazy States: A Counterconventional Strategic
> Problem--, publicado en la década de los setenta, acaba de ser
> desempolvado por el analista venezolano Luis Enrique Alcalá para
> estudiar los desvaríos de su compatriota Hugo Chávez, pero viene como
> anillo al dedo para enfrentarse al caso de Saddam Hussein. ¿Qué deben
> hacer los Estados responsables cuando un inquilino del vecindario,
> loco, agresivo, dispuesto a matar y a morir, mesiánicamente
> convencido de que tiene una misión moral universal, comienza a reunir
> armas capaces de hacer un daño terrible?
>
> En un mundo ideal todos los estados y todos los estadistas se
> comportan con arreglo a unos patrones de conducta racionales, de
> donde se deriva que todos deben ser tratados de acuerdo con normas
> legales equitativas y los conflictos dirimidos ante severos
> magistrados con peluca; pero la verdad, como plantea Dror, es que hay
> estados dirigidos por tipos delirantes --Gadhaffi, Idi Amín, Fidel
> Castro, Hitler, Mussolini, Chávez-- y esos estados deben ser
> sometidos a una suerte de disciplina. La pregunta, claro, es si deben
> ser castigados o desarmados antes o después de que cometan una
> fechoría atroz; antes o después de que detonen una carga nuclear en
> París o New York o de que desaten una epidemia terrible contra un
> país enemigo.
>
> George Bush piensa que debe actuar ahora. ¿Por qué? Porque las
> imágenes y los recuerdos del 11 de septiembre, con el Pentágono en
> llamas y las torres gemelas convertidas en escombros le dictan hoy
> una poderosa lección: a los locos hay que ponerles la camisa de
> fuerza antes de cometer los crímenes. Hacerlo después puede ser
> demasiado costoso.
>
> Octubre 13, 2002
>
>
>
>
>
> --------------------------------------------------------------
>     To unsubscribe send an email to:  [EMAIL PROTECTED]
>     with UNSUBSCRIBE COLEXT as the BODY of the message.
>
>     Un archivo de colext puede encontrarse en:
>     http://www.mail-archive.com/colext@;talklist.com/
>     cortesia de Anibal Monsalve Salazar


--------------------------------------------------------------
    To unsubscribe send an email to:  [EMAIL PROTECTED]
    with UNSUBSCRIBE COLEXT as the BODY of the message.

    Un archivo de colext puede encontrarse en:
    http://www.mail-archive.com/colext@;talklist.com/
    cortesia de Anibal Monsalve Salazar