LLISTA ARA I SEMPRE - AIS _________________________
Me siento completamente identificado con el escrito de n'Arnau Puig:si todos
los que vivimos en la Islas,pens�semos y vivi�semos seg�n los acertados
criterios expuestos en "Estimados forasteros" "otro gallo nos cantar�a".Mi
enhorabuena y un cordial saludo tanto a los castellano-parlantes como a los
catalano-parlantes.Juan Hern�ndez.
-------Mensaje original-------
De: Llista de suport a la llengua, al territori, a tot allo que es propi.
Fecha: 08/07/04 10:34:30
Para: [EMAIL PROTECTED]
Asunto: [Ais] "Estimados forasteros". El segon manifest de n' Arnau Puig
LLISTA ARA I SEMPRE - AIS
_________________________
Amigues i amics, he copiat m�s avall un altre text de n'Arnau Puig. Porta
per t�tol "Estimados forasteros" - Segon manifest. Pegau-li una ullada i
compartiu-lo. Trob que val la pena fer-ne difusi�.
El material de n'Arnau Puig ("Mallorquins, al�au es cap!" i "Estimados
forasteros") s'est� repartint de forma impresa per Ciutat i pobles, de
manera gratu�ta. Hi ha una convocat�ria, a Manacor, per dia 20 d'agost, a
les 23,00h., a l'estaci� del tren, per repartir-ne per all�. S'hi pot
apuntar tothom que vulgui. Ja us confirmar� la data i el lloc de trobada.
Una abra�ada i endavant !
Jaume Escales
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EL SEGON MANIFEST
Estimados forasteros:
S� que la mayor�a de aquellos en quienes estoy pensando al escribir
este manifiesto hace a�os que viv�s en Mallorca y entend�is bien el
mallorqu�n, s� que podr�a dirigirme a vosotros en mallorqu�n y que casi
todos me entender�ais, pero, por desgracia, hay demasiados prejuicios que
perjudican el libre uso de nuestra lengua en nuestro territorio (y cuando
digo nuestro territorio quiero decir m�o y vuestro, y cuando digo nuestra
lengua quiero decir, tambi�n, m�a y vuestra), y no quiero que ninguno de
ellos impida la m�xima comunicaci�n posible con el mayor n�mero de vosotros,
en este alegato que pretende ir, al mismo tiempo, contra los prejuicios, que
luego analizar�, y a favor de vuestro compromiso en la defensa del pa�s y
del paisaje, de la cultura y de la lengua propias de Mallorca. De hecho,
dirigi�ndome como pretendo a los que hace ya mucho tiempo que resid�s en
nuestra isla, el mismo encabezamiento tiene un cierto grado de inexactitud:
s� que muchos os sent�s mallorquines y que lo de forasteros ya no
corresponde a la relaci�n que hab�is establecido con la isla y con los
isle�os. De todos modos este escrito es una llamada de un mallorqu�n de
nacimiento, de ascendencia y de lengua hacia todos aquellos que, sin dejar
de ser andaluces, gallegos, castellanos, murcianos, o de cualquier otro
lugar de Espa�a o del Mundo, se sienten tambi�n mallorquines, sienten
inter�s y aprecio por todo lo que se refiere a esta tierra, su realidad, su
historia, su presente y su futuro; llamada tambi�n a todos aquellos que,
siendo mallorquines de nacimiento, y si�ndolo o no de ascendencia o de
lengua, tienen a veces dudas sobre su autoafirmaci�n como mallorquines,
tienen con frecuencia sentimientos encontrados sobre las se�as de identidad
de nuestro pueblo. A vosotros dirijo especialmente las reflexiones que
vienen a continuaci�n, aunque, teniendo en cuenta siempre esa perspectiva,
creo que su lectura puede interesar tambi�n a otros grupos de residentes.
Desde la estimaci�n y el respeto, desde el "compatriotismo" y la
diferencia, desde un mallorquinismo convencido a otro mallorquinismo
indudable, aunque distinto, quiz�s, y, tal vez, en ocasiones titubeante, os
saluda con afecto
Arnau Puig
(miembro de la asociaci�n, "Mallorquins, al�au es cap")
Sras. y sres.:
Para los que llevamos muchos a�os viviendo en Mallorca salta a la
vista la profunda transformaci�n que ha experimentado, tanto desde el punto
de vista territorial como humano, tanto en el nivel de vida como en la
calidad del agua, tanto en la convivencia como en la estabilidad de los
puestos de trabajo; sabemos que si la angustia por encontrar nosotros un
lugar de trabajo digno y seguro fue, generalmente, superada con un relativo
�xito, reaparece ahora de cara a la calidad y estabilidad del trabajo que
puedan encontrar nuestros hijos o nuestros nietos, que el aumento de la
actividad econ�mica de los �ltimos diez o doce a�os se ha producido a costa
de perder demasiados de los avances que la clase trabajadora hab�a
conseguido en muchos a�os de lucha; que incluso buena parte de los que se
han enriquecido, en peque�o, en estos �ltimos cinco o seis a�os, lo han
hecho sin garant�as de continuidad, por un mero aprovechamiento de las
circunstancias que, en grande y con futuro, han enriquecido solamente a
algunas docenas de especuladores, a quienes estamos subvencionando entre
todos, pagando el agua cada vez m�s cara, pagando del com�n infraestructuras
que sirven principalmente para posibilitar o facilitar sus negocios, al
tiempo que destruyen el patrimonio de todos. Actuando m�s como mercaderes
que como empresarios, en lugar de invertir en industria tur�stica que
proporcione muchos lugares de trabajo estable, o en otras industrias o
servicios, invierten de cada vez m�s en urbanizaciones que dan trabajo
durante una temporada, pero luego producen fen�menos como el de que habiendo
m�s movimiento en el aeropuerto est�n m�s vac�os los hoteles: cuando el
negocio est� hecho y Mallorca destruida, se llevar�n las inversiones a otra
parte y quedaremos todos con un palmo de narices.
Son muchos los indicios que nos demuestran que estamos en una
encrucijada, que Mallorca se va a jugar, en los pr�ximos cuatro o cinco a�os
el ser un pa�s pr�spero y c�modo para vivir, pensado a la medida de lo que
conviene a sus habitantes o ser un puro negocio internacional, pensado para
el provecho de unos cuantos que continuar�n degradando el nivel de vida de
la mayor�a para generar unos beneficios especulativos que, una vez exprimida
la naranja, se ir�n dej�ndonos a nosotros los problemas, el hacinamiento, la
masificaci�n, la explotaci�n de la mano de obra, la despersonalizaci�n, la
destrucci�n del paisaje, la falta de recursos y el paro.
Parar esto, conseguir preservar una calidad de vida adecuada para
los que vivimos en Mallorca y poder mantener los ejes b�sicos de la
personalidad de nuestro pueblo, ser� imposible con una sociedad dividida: es
imprescindible desenmascarar los prejuicios y las falsedades, y reconocer
los errores, que dificultan la unidad de acci�n de todos los que deseamos
lo mejor para este trozo de mundo en el que nos ha tocado vivir y convivir.
Cuando alguien dice que las pensiones medias que tenemos son las
m�s bajas de todo el estado, a veces hay quien responde que es porque hay
muchos aut�nomos que cotizan al m�nimo, pero entonces, �por qu� es que
tenemos los sueldos medios m�s de un diez por ciento por debajo de la media
espa�ola? y, sobre todo, �por qu� contin�an disminuyendo los sueldos medios
en relaci�n a los del conjunto de Espa�a? Si aportamos al estado un
excedente de m�s de doscientos cincuenta mil millones de pesetas al a�o,
�por qu� somos la Comunida Aut�noma donde el Estado gasta menos en sanidad
p�blica por habitante?, �por qu� somos la zona donde el Estado gasta menos
por alumno en educaci�n?, �por qu� no se ha aprovechado parte de ese
excedente para comprar terrenos, para que fueran p�blicos, y as�, adem�s de
dejar de ser los que tenemos menos territorio p�blico por habitante,
habr�amos defendido el paisaje y, con �l, la calidad del turismo, que de
cada vez m�s se sostiene sobre la base de unos precios tirados, con la
consiguiente sobreexplotaci�n de los trabajadores del sector? Malamente lo
tenemos si los gobiernos del Estado nos tratan como si fu�ramos una colonia,
si muchos de los grandes empresarios de aqu� act�an m�s como especuladores
que como empresarios, si los gobiernos de la Comunidad Aut�noma atienden m�s
a las conveniencias de los ricos que a los intereses de la mayor�a.
Pero, �qu� podemos hacer?, �qu� es aquello que nos detiene? Por
desgracia, adem�s de los miedos y las cacicadas, de la innata lucha entre la
tendencia a la solidaridad y la tendencia al "s�lvese quien pueda", que
encontramos en cualquier otro lugar del Planeta, padecemos en Mallorca otros
fen�menos que complican y dificultan la necesaria unidad de acci�n de la
clase trabajadora, y que podr�amos agrupar, b�sicamente, en dos conjuntos:
los fen�menos que dificultan la cohesi�n social y aquellos otros que
provienen del proceso de desarraigo que, si por una parte es propio de la
cultura pseudo-neoliberal que quieren imponer por doquier aquellos a
quienes interesa, por otra parte adquiere en nuestras islas unas
caracter�sticas especialmente intensas. Intentar� ahora analizar cu�les son
estos fen�menos y la manera como, a mi juicio, debi�ramos afrontarlos.
Muchos os acord�is de cuando llegasteis, con frecuencia en
condiciones precarias, y guard�is, seguramente, recuerdos ambivalentes de la
manera como fuisteis recibidos, recuerdos de rechazo y recuerdos de acogida,
seg�n el trabajo, seg�n el pueblo, o el barrio, o los primeros ambientes de
compa�erismo y de amistad que tuvisteis. Los que llev�is m�s a�os aqu�
hubisteis de aprender el mallorqu�n, al menos entenderlo, pues llegasteis a
tiempo de conocer muchos mallorquines que no sab�an hablar de otra manera; a
los que llegasteis cuando ya hab�a televisi�n quiz�s os pas� al rev�s, que
quer�ais aprenderlo pero no pod�ais porque nadie os hablaba en mallorqu�n.
Si los mallorquines hubimos de o�r frases del estilo de "no ladres perro", "
puta polaco", "habla en cristiano", "habla el idioma del imperio", etc.,
especialmente en la mili y en el trato con seg�n que tipo de funcionarios,
vosotros tuvisteis que escuchar otras del estilo de "forastero de la pu�eta"
o "puta forastero", o "barco de rejilla", etc.; l�stima que siempre haya de
haber alg�n desgraciado que no tenga otra manera de sentirse importante que
la de ofender al pr�jimo. Aunque el uso de esas frases despectivas, gracias
a Dios, ha disminu�do, a�n hoy pueden o�rse de vez en cuando algunas de
ellas, como "barco de rejilla", o "los mallorquines sois una puta mierda",
etc.
La palabra "forastero" significa que es de otro lugar, sale mucho en
las pel�culas del Oeste, no es ning�n insulto, pero, a veces, hab�a quien la
utilizaba como si lo fuera. De todos modos lo habitual era llamar forasteros
a los que hablaban castellano y llamar forastero al idioma castellano;
recuerdo que cuando yo era peque�o, a los que hablaban ingl�s, franc�s,
alem�n, sueco, los llam�bamos, indistintamente, "franceses" y al idioma que
hablaban, fuese cual fuese, lo llam�bamos "franc�s". Recordar�is que fuera
de la escuela, en los ambientes populares, no sol�a decirse catal�n y
castellano, sino mallorqu�n y forastero.
Y aqu� hay un nuevo punto de fricci�n, que ha motivado muchas
pol�micas y discusiones: � mallorqu�n o catal�n?. Esta cuesti�n puede
hablarse desde el punto de vista del nombre de la lengua y desde el punto de
vista de la manera de hablarla. Desde el punto de vista del nombre de la
lengua est� muy claro a nivel cient�fico y acad�mico: el Diccionario de la
Real Academia Espa�ola de la lengua define el mallorqu�n como " Variedad de
la lengua catalana que se habla en la isla de Mallorca". Para explicarlo m�s
gr�ficamente podr�amos decir que as� com el castellano est� formado por el
madrile�o, el manchego, el sevillano, el granadino, el argentino, etc., que
todos juntos lo constituyen, el catal�n est� formado por el barcelon�s, el
mallorqu�n, el ibicenco, el leridano, el valenciano, etc., que todos juntos
lo forman. Podemos pues decir que hablamos en mallorqu�n ya que, al decirlo,
ya se supone que si el mallorqu�n forma parte del catal�n, al hablar
mallorqu�n estamos hablando en catal�n, de la misma manera que uno puede
decir que habla andaluz, o argentino, pues al decirlo ya se supone que si el
andaluz y el argentino forman parte del castellano, al hablar andaluz o
argentino se est� hablando en castellano.
Desde el punto de vista de la manera de hablarlo, no hay por qu�
imitar el barcelon�s ni ning�n otro dialecto: de la misma manera que una
persona de Granada tiene derecho a seguir llamando "color�n" al p�jaro al
que en Madrid llaman "jilguero", y si escribe una redacci�n, o un libro,
tiene derecho a escribir color�n y no jilguero, si as� le viene de gusto,
igualmente podemos decir y escribir "nin", como se dice en Mallorca y no
noi " como se dice en Barcelona, si as� lo preferimos, y lo mismo podr�amos
decir de otras muchas palabras, que se llaman sin�nimas y que existen en
todos los idiomas. Otra cosa es la correcci�n de las palabras: por mucho que
haya quien dice "tortijo" por "cortijo", o "amoto" por "moto", las formas
correctas son "cortijo" y "moto", y aunque, de manera informal, pueda
decirse tortijo y amoto, en un escrito culto no debe ponerse; igualmente en
un escrito culto en mallorqu�n escribiremos "padr�" y " pebre", aunque sean
m�s las personas que, informalmente, pronuncian "prad�" y "prebe".
Esas cosas a veces han generado malentendidos: el hecho que durante
casi trescientos a�os el mallorqu�n haya estado prohibido en la escuela, en
los tribunales, en las administraciones p�blicas, etc., ha hecho que muchos
mallorquines dominaran solamente el registro informal, coloquial, de la
lengua, y que el registro formal, culto, literario, de la misma, les
resultara extra�o y, cuando se ha introducido en la escuela y en los medios
de comunicaci�n el uso de un registro aproximadamente est�ndar, hayan
mostrado un cierto recelo hacia �l. Pienso que para vosotros, que conoc�is y
us�is, alternadamente, un registro coloquial del castellano junto a otro m�s
formal o est�ndar, esta cuesti�n debe de ser m�s f�cil de entender. Decir
que se hacen clases de catal�n o que se hacen clases en catal�n en la
escuela no significa que no se hagan en mallorqu�n, no quiere decir que se
hagan en barcelon�s, significa que se ense�a la lengua, priorizando el
registro formal o est�ndar, como se hace en todas las escuelas del mundo,
sin descuidar por ello, aqu�, los registros informales, que s� se descuidan
en much�simas escuelas de otras partes de Espa�a y del Mundo.
He empezado diciendo que, aunque pienso que me entender�ais si me
dirigiera a vosotros en mallorqu�n, lo hac�a en castellano porque hay muchos
prejuicios que dificultan el uso de nuestra lengua, incluso en Mallorca
mismo. Por desgracia algunos os hubierais sentido casi ofendidos si me
hubiera dirigido a ellos en mallorqu�n; s� que muchos otros lo habr�ais
aceptado como algo normal, pero no s� en cual de los dos grupos hubiera
habido m�s gente: que alguien pueda sentirse molesto porque se le dirijan en
mallorqu�n, en Mallorca, ya indica un grado elevado de prejuicios, de
intoxicaci�n "pol�tica". Que los que, como yo, intentamos hablar siempre en
mallorqu�n en Mallorca, con el �nimo de mantener viva la lengua propia de
este territorio y, al mismo tiempo, ofrecer posibilidades de conocimiento y
de integraci�n, tengamos que recurrir a acompa�ar continuamente con el gesto
o con la expresi�n de la cara, para que nuestro interlocutor no se ofenda
por ello y que, incluso as�, tengamos que aguantar presiones para que
cambiemos de lengua, es expresi�n del grado de colonizaci�n cultural que
padecemos los mallorquines. Curiosamente nadie, o pr�cticamente nadie, se
ofende en Mallorca porque le hablen en castellano, en ingl�s, en franc�s, en
alem�n, etc., pero son muchos y de muy diversos or�genes (espa�oles,
europeos, africanos, americanos, asi�ticos, etc.) los que se ofenden de que
se les hable en mallorqu�n. Los que durante tanto tiempo fueron predicando
que hablar en mallorqu�n, con alguien que no fuera catalanoparlante, era de
mala educaci�n consiguieron su objetivo, aunque caiga por su propio pie la
falsedad de esa afirmaci�n: que en Mallorca sea de buena educaci�n, en
cualquier circunstancia, hablar cualquier idioma, menos el mallorqu�n, es
una mentira que no se aguanta, una intoxicaci�n intelectual hecha con
finalidades "pol�ticas". Desde el a�o 1716, cuando los mallorquines perdimos
la guerra de sucesi�n, se han ido introduciendo prejuicios semejantes:
cuando el rey Felipe V prohibi� que se utilizara el catal�n y orden� que
todos los asuntos oficiales y/o p�blicos se desarrollaran en lengua
castellana, desde Mallorca se le contest� que tal cosa no pod�a hacerse
porque la mayor�a de gente no se enteraba de nada, entonces el rey autoriz�
que se hiciera a medias y orden� que: "ma�osamente se procurar� que todos
hablen castellano"; los prejuicios como el que acabamos de analizar, han
contribuido eficazmente, no tanto al conocimiento del castellano, que es un
bien, como al desuso y al desprecio del mallorqu�n, que es una de las
principales causas de decadencia y falta de cohesi�n social de nuestro
pueblo. Cuando ha empezado a exigirse, para seg�n que puestos de trabajo, un
cierto grado de conocimiento de la lengua propia de Mallorca, ha habido
quien ha hablado de imposiciones, pero el conocimiento de la otra lengua
oficial se impone en esos lugares de trabajo y en la mayor�a de los otros,
lo impone la Constituci�n espa�ola, se impuso durante la dictadura, ven�a
imponi�ndose desde la derrota de la Corona de Arag�n en el s. XVIII, y nadie
habla de imposiciones.
El territorio degradado y degrad�ndose, el agua m�s cara y m�s mala,
el hacinamiento y la masificaci�n, los puestos de trabajo de cada vez m�s
inestables y peor retribuidos, la contaminaci�n en aumento, la drogadicci�n,
el desarraigo, la divisi�n social que adquiere especial relevancia en
algunas escuelas e institutos, la mala dotaci�n en educaci�n, en sanidad, en
territorio, la expoliaci�n fiscal, la progresiva aculturaci�n de la sociedad
mallorquina, etc., son problemas que requieren la ayuda de todos para
resolverlos. No pueden dejarse en manos de los pol�ticos; necesitar�n, antes
o despu�s, de una gran movilizaci�n ciudadana, de trabajos de barrio, y de
pueblo, y de sector laboral y/o social. No nos enga�emos, la cohesi�n social
deber� formarse desde la integraci�n en el territorio que nos acoge a todos,
en su historia y su futuro, en su lengua y sus derechos, con todas las
aportaciones culturales diversas que sean sumables, que son muchas, con el
conocimiento de todas las otras lenguas que hagan falta, empezando por la
castellana, pero desde el sentimiento de uni�n en un solo pueblo, desde la
asunci�n del mallorqu�n como lengua propia, incluso por parte de aquellos
que no sepan a�n hablarlo, desde la voluntad de doblegar a aquellos que han
jugado con nuestras vidas, con afanes pol�ticos, desde un falso y exacerbado
nacionalismo "espa�ol", y a aquellos otros que les hacen el juego desde
nacionalismos idol�tricos que dan m�s importancia a las ideas que a la vida
de las personas. Leopoldo Calvo Sotelo, segundo presidente de gobierno de la
etapa democr�tica actual del estado espa�ol, en una ocasi�n en directo por
televisi�n, dijo, aproximadamente de manera textual:"... hay que promover la
emigracion de andaluces y castellanos hacia Valencia y Catalu�a para
reforzar el sentimiento de espa�olidad de aquellas regiones...". Esto es
jugar con las personas y con los pueblos con finalidades pol�ticas, pero ya
no nos debe importar: aqu� estamos y somos los que somos, y el tapamorros a
los politicastros lo tenemos que dar con nuestra uni�n, nuestra inteligencia
y nuestra tolerancia. Aquellos que sufrimos por la incertidumbre del futuro
de lo mallorqu�n sabemos que os necesitamos, que , en la medida en que todos
nos sintamos mallorquines, nos necesitamos mutuamente; en cualquier
colectivo hay indeseables, pero no debemos consentir que sus acciones, sean
del signo que sean, rompan nuestra necesaria unidad.
No he querido que aquellos que est�n pose�dos por los prejuicios de
los qu� antes hemos hablado dejaran de leer el manifiesto, por esto no lo he
escrito en mallorqu�n, para que tuvieran, por lo menos una vez, ocasi�n de
leer esta explicaci�n, pero que no se enga�en, intento deshacer prejuicios
pero no intento hacer la pelota a nadie: sin negar a ninguna persona el
derecho a hablar cualquier lengua en cualquier parte, reivindico mi derecho
de expresarme siempre en mallorqu�n en Mallorca, si me place, sea quien sea
mi interlocutor, y lo practico con muy pocas excepciones (alguna persona muy
mayor, alguien con cara de turista que me pregunta donde est� la catedral, y
poca cosa m�s). Esta es una m�s de las razones que me han empujado a
escribir este manifiesto, porque aunque mi intenci�n sea practicar un
derecho, ciertamente, pero quiz�s m�s a�n transmitir un sentimiento de uni�n
decir que como que s� que eres de los m�os, por eso te hablo en mi lengua,
independientemente de la lengua en que t� me hables. Aunque, con un poco de
esfuerzo expresivo por mi parte, los interlocutores, generalmente, aceptan
bien la situaci�n, son demasiados los casos en que la otra persona o se
siente ofendida, o se enfada, o intenta presionarme para que deje de hablar
en mallorqu�n diciendo que es de mala educaci�n, o intentando hacerme creer,
falsamente, que no me entiende, etc. Yo procuro no decir nunca a los otros
en que lengua deben expresarse y, adem�s, soy consciente de que, en muchas
ocasiones, los papeles se invierten y que cuando un no-catalanoparlante
intenta hablar en mallorqu�n, con frecuencia, cuando los mallorquines
descubren por el acento o por cualquier otra observaci�n que el interlocutor
no se expresa habitualmente en nuestra lengua, son ellos los que cambian de
lengua, dificultando a los que quieren aprenderla que la aprendan; alguien
dir� que lo hacen por deferencia pero tambi�n hay quien se siente ofendido
por ello, quien tiene la impresi�n de que le estan diciendo:"a ti no te
tengo por mallorqu�n y por esto no te lo hablo".
Son muchos los irlandeses que no saben hablar irland�s pero, aunque
ellos hablen ingl�s, saben que el irland�s es su lengua, la lengua propia de
su territorio, se sienten irlandeses, aunque tambi�n se sepan brit�nicos;
son muchos los portorrique�os que hablan con m�s fluidez el ingl�s que el
espa�ol pero saben que el espa�ol es la lengua propia de Puerto Rico, se
sienten portorrique�os, aunque sepan que su Estado es un estado libre
asociado de los Estados Unidos de Am�rica. Aqu� lo tenemos mejor, de momento
pero hay que garantizar el futuro: nuestros nietos, los de todos, tienen
que acabar la ense�anza obligatoria, a los diecis�is a�os, sabiendo hablar
con fluidez los dos idiomas oficiales, sinti�ndose todos igualmente
mallorquines y defensores de lo mallorqu�n, independientemente de cual sea
su lengua familiar, y como que en la tele, en la radio, en la m�sica, van a
encontrar m�s el castellano, e incluso el ingl�s, que el mallorqu�n, es
necesario que encuentren m�s nuestra lengua en la escuela y en la familia y
que, aquellos que en la familia no la reciban, encuentren en ella una
actitud positiva hacia su aprendizaje.
Y esto que acabo de decir tiene una importancia cultural indudable,
una importancia trascendental para el sentimiento de identidad de nuestros
j�venes, una importancia enorme para los que queremos mantener la existencia
de lo mallorqu�n (que si desaparece de Mallorca, �d�nde se conservar�?),
pero es, sobre todo, imprescindible para que en Mallorca exista un pueblo
cohesionado, capaz de decidir sobre su futuro y capaz de plantar cara a los
caciques y a los expoliadores, a aquellos que para enriquecer su presente
nos est�n dejando sin futuro, que para recoger apresuradamente los huevos de
oro se est�n cargando la gallina.
La redacci�n de este manifiesto ya expresa con claridad la intenci�n
que lo ha provocado. Me limitar�, pues, a subrayar tres de las propuestas o
peticiones que os hago:
- En primer lugar no os dej�is arrebatar vuestra mallorquinidad. Que
ning�n desgraciado, con una frase tonta, consiga haceros sentir alejados
de los que apostamos por Mallorca y por su futuro, que no consiga deshacer
de vuestro coraz�n el amor que sent�s hacia todo lo mallorqu�n.
- En segundo lugar ejerced de mallorquines, no os limit�is a no
oponeros, intervenid, opinad, participad de las luchas, sin renunciar a
vuestra manera de ser, convencidos de que para luchar por Mallorca no es
necesario que renunci�is a ser andaluces, castellanos, gallegos, o lo que
sea, basta querer que con justicia sean salvaguardados los derechos de este
territorio que compartimos, de este pueblo que nos une a todos, y desear que
todos adquieran los signos de identificaci�n que nos caracterizan como
mallorquines, y expresar estos sentimientos ante nuestros hijos, nuestros
nietos, nuestros amigos y parientes. As� de f�cil y as� de dif�cil.
- En tercer lugar no os dej�is enga�ar por la propaganda
anticatalanista de tantos medios de comunicaci�n. El discurso
anticatalanista es un discurso embustero: el drenaje de recursos, la
expoliaci�n fiscal, la limitaci�n de la autonomia, nos vienen de Madrid (
no de los madrile�os, ciertamente, sino del gobierno, que tiene su sede en
Madrid) y del sucursalismo de los caciques de aqu�, que han optado por
sumarse al genocidio cultural del pueblo mallorqu�n, a su propia
aculturaci�n.
Estos tres escalones de compromiso han de permitiros saber, en cada momento,
cual es la actitud adecuada.
Que nunca caigamos, ninguno, en las simplificaciones gandulas, en
las generalizaciones injustas, en las redes de los lobos disfrazados con
piel de cordero, de los racistas que acusan de racistas a los que no lo son,
que falsean la historia y acusan a los otros de haberla cambiado. Con esta
esperanza y con este deseo me despido: que nos reencontremos en una lucha
pac�fica y pacifista por la verdad, por la libertad, por la justicia y, como
dice la canci�n,
"Tots junts vencerem."
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