Aymarlist masinaka;

Mi pesar y una reflexi�n por cuenta de los actuales 
acontecimientos de La Paz. Hace un a�o los pron�sticos
pol�ticos para Bolivia eran un c�modo elecci�n de
cualquier integrante del tr�o Manfred, Goni o 
Paz Zamora. Las esperanzas de una representaci�n
ind�gena en este gobierno eran depositadas en el 
movimiento del Mallki F. Quispe. La indiferencia
de los transeuntes de las inmediaciones de la Plaza
Murillo a la huelga de hambre de Evo Morales
por su defenestraci�n parlamentaria, justamente hace
un a�o,  hac�a suponer a los pitonisos de plant�n, 
entre ellos mi propia persona que el movimiento del
Mallku era al adalid del movimiento ind�gena en esas 
elecciones 2003.  La vertiginosa sucesi�n de
acontecimientos y resultados electorales poco esperados
de ese a�o, con una notoria representatividad ind�gena
en el legislativo boliviano, nos sientan de nuevo en 
la silla de la humildad cuando de previsiones 
hist�rico-pol�ticos se trata. Creo es dif�cil, por lo
menos a la distancia, ponderar la participaci�n del 
movimiento ind�gena en los acontecimientos de estos d�as
en Bolivia. Lo �nico certero es que no podemos saber
c�mo estar� el movimiento ind�gena dentro de un a�o.

Por otro lado, aprovecho este tema para pasarles las declaraciones del 
secretario espa�ol Miguel Angel Cort�s Mart�n acerca del
indigenismo. El documento completo junto con comentarios y  respuesta personal
de Mario Agreda esta en aymara.org/biblio/agreda3.pdf.

Jorge Pedraza Arpasi
    
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El populismo y el indigenismo  pol�tico son los grandes peligros que afrontan 
en la actualidad los pa�ses de Am�rica latina.  


El indigenismo en Latinoam�rica es lo que el nacionalismo es en Europa, 
personas que ante el fracaso de la pol�tica tradicional, buscan la soluci�n 
fuera del sistema. El indigenismo quiebra uno de los principios b�sicos en 
los que se asienta la convivencia civilizada en el mundo occidental: la 
igualdad ante la ley de los ciudadanos.


Los derechos y las libertades se tienen por ser ciudadanos, no por ser de tal 
etnia o por ser de tal regi�n. Lo que quieren recuperar los movimientos 
indigenistas son supuestas normas de convivencia o reglas de diferentes de las 
del resto de la comunidad, porque quieren tener una ley propia. 

Al final ser� muy dif�cil la pervivencia de un sistema democr�tico en estas 
zonas porque detr�s de los movimientos indigenistas lo que se esconde es la 
recuperaci�n de sistemas antiguos, antiguas tradiciones de acuerdo con leyes 
propias. Esto es un paso atr�s tan grande en la civilizaci�n que supone 
retrotraerse a las conquistas, que est�n en el origen del nacimiento de las 
naciones iberoamericanas.

Am�rica latina es una parte sustancial de lo que llamamos occidente que se 
asienta en principios de integridad humana, el estado de derecho, el respeto 
de los derechos humanos y la igualdad entre los hombres y las mujeres. 

Las dificultades de la regi�n la inestabilidad social, fruto de enormes 
desigualdades, que se pueden solucionar realizando una reforma fiscal audaz y 
justa�, y la corrupci�n que, se combate con leyes justas e independientes.

Existe una toma de conciencia por parte de todo el mundo de que existe una 
comunidad Iberoamericana. Cuando comenzaron las cumbres, a principios de los 
90, simplemente eran una cuesti�n pol�tica, s�lo de jefes de Estado, mientras 
que ahora hay hasta 15 reuniones sectoriales que permiten tener pol�ticas 
coordinadas, experiencias compartidas.

No se avanza en un proceso de armonizaci�n de las cuestiones legislativas por 
falta de un discurso pol�tico. Se deben fortalecer las instituciones  para lo 
que a su juicio, resulta esencial que la Comunidad Iberoamericana tome 
conciencia de la necesidad de contar con instituciones fuertes, independientes 
y estables. Por otro lado, un mayor desarrollo de la educaci�n, tanto b�sica 
como superior, y por �ltimo, avanzar hacia la integraci�n. Es inexplicable que 
teniendo la misma lengua, los pa�ses latinoamericanos no sean capaces de 
avanzar en la integraci�n.

Si el problema es pol�tico, la respuesta tiene que ser pol�tica. Es la hora de 
los pol�ticos, no de los t�cnicos. Hay que reivindicar la labor de los 
pol�ticos, y pensar con seriedad cu�les han sido los errores cometidos para 
que en estos momentos el prestigio de la pol�tica no sea el mas alto. S�lo la 
buena pol�tica puede solucionar los graves problemas que tiene la Comunidad 
Iberoamericana.
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