Españoles y criollos vestían ponchos de los indios si querían salvar su 
vida           • La indumentaria en la Revolución del 10 de Febrero
  • Las camisas negras o moradas eran para los hombres y los acsus eran para 
las mujeres

Por Alicia Navía Mier (*) LA PATRIA/ Ukhamawa noticias/ 13 de febrero de 2006
   
   
Los españoles y criollos vestían ponchos de los indígenas si querían salvar su 
vida, acompañado de las camisas negras o moradas, como identificación principal 
para los hombres y los acsus (vestido originario) para las mujeres. Así era la 
indumentaria impuesta durante el proceso de la Revolución del 10 de Febrero de 
1781, para evitar cualquier represalia que tomaban los miles de indios que 
habían llegado a Oruro, desde diferentes comunidades. 

     El Presidente Morales viste con motivos autóctonos

“Nadie debía vestir ropa elegante si quería continuar viviendo”, según la 
consigna que se impartía por todas las casas que habían en Oruro. Era la forma 
más fácil de identificar a quiénes estaban del lado de la Revolución y quiénes 
formaban parte de los españoles.

La disposición se dio en el ingreso triunfal de los indígenas a la Villa San 
Felipe de Austria, el 11 de febrero del mismo año, quienes tenían como objetivo 
principal  ayudar a los criollos en la tarea de eliminar a los europeos, 
apoderarse de sus bienes y consolidar o establecer el dominio de Túpac Amaru, 
con los fines de lograr la liberación de la corona española.

Por dicho motivo, se iniciaron cambios profundos para que prevalezca el poder 
en manos de los criollos. Los europeos debieron cambiar su modo de vestir, con 
el objetivo de salvar su vida y de parte de los criollos de hacer que los 
europeos llamados también judíos, se vistieran como los originarios del lugar.

Durante el tiempo en que los indios y criollos estuvieron en la Villa de San 
Felipe de Austria, hasta el último poblador debía vestir como ellos, es decir 
con una camisa de terciopelo negro, parecida a la que usaba el líder del Cusco 
(Túpac Amaru) y las mujeres debían vestir ropas tejidas de lana llamadas acsus.

Ante esta decisión, los únicos que se salvaron de mantener su vestimenta fueron 
los sacerdotes que llevaban su hábito original. 

La decisión de los indios, donde se incluyeron a los criollos, fue asumida con 
una actitud obediente por parte de los europeos o judíos, por temor a ser 
asesinados junto a sus familias.

Por esta situación las mujeres de origen europeo, empezaron a cambiar su 
vestimenta y confeccionar sus trajes con la misma tela de los indios del lugar, 
quienes manifestaban el placer de tener a todos bajo su mando y lograr que los 
de la clase privilegiada tengan las mismas costumbres de los pobladores 
originarios.

A tal grado llegó el poder de las autoridades originarias, más conocidos como 
indios, en esa época, hasta que lograron cambiar el estilo de vestimenta de los 
españoles y a los de su clase e introducir en sus costumbres los ritos y música 
indígena, al igual que los abrazos, por temor a una represalia de los cholos e 
indios que saqueaban y mataban en esos días, vivando a Túpac Amaru, como prueba 
de una alianza segura.

Todos los que asumieron esta decisión de vestir las camisetas de terciopelo 
negro guarnecida con galón de oro y la otra morada con franjas y cintas de 
plata, fue por el solo hecho natural de salvar su vida.

     El paso del tiempo no cambió la vestimenta de los chipayas

En la misma época, viendo que era grande la dominación sobre la Villa, los 
indios mandaron que hombres y mujeres mascaran la hoja de coca y como los 
vecinos de la Villa se encontraban con tanto miedo aceptaron esta otra 
disposición.

Según el escribano José Miguel Montesinos, testigo presencial de estos hechos, 
declaró: “Uno de aquellos días, que no tiene presente por lo sorprendido que se 
hallaba, se levantó un rumor a voz pública que decía que el blanco que vistiera 
a la española había de morir. Precisamente por eso, todos los hombres y 
mujeres, a excepción de las que estaban escondidas en la Recogida, vistieron el 
ropaje de indios y anduvieron por las calles y pampas comiendo coca y entre 
ellos don Jacinto Rodríguez, quien a voces dijo ¡Viva Túpac Amaru! y el pueblo 
respondió ¡qué viva!, así, andando las calles, un hombre a quien no conocía 
llegó a la puerta del correo y arrancó las armas de nuestro Monarca, lo que 
siéndome tan doloroso no puede menos que prorrumpir en lágrimas”.

Este hecho fue comprobado a través del relato de algunos testigos que vieron la 
escena y aseguraron que durante el tiempo en que la Villa fue tomada por los 
indios, todos se vistieron como ellos para salvar la vida.

Aquellos tiempos de 1781, volvieron a nuestro medio después de 225 años y con 
más intensidad en febrero y octubre de 2003 y en mayo de 2005, cuando 
centenares de campesinos y cocaleros en La Paz, se movilizaron y obligaron a 
muchos ciudadanos a sacarse la corbata. 

Los tiempos han cambiado, desde el 18 de diciembre de 2005. El presidente de la 
república, Evo Morales Ayma, ganó con mayoría absoluta las elecciones generales 
y, en forma democrática y pacífica, también existen cambios en la forma de 
vestir, no por temor, pero si por llamar la atención o para lograr la simpatía 
de la ciudadanía.

Comparando la época de la Revolución del 10 de Febrero y la actual, existen 
cambios trascendentales que marcan la historia de Bolivia, porque el Presidente 
de los bolivianos es de origen campesino y conocido en el mundo como el 
Presidente indígena. 

La gente no es obligada a llevar ropa y trajes confeccionados con tela de 
aguayo o bayeta de tierra, pero esta moda se va imponiendo para ganar la 
confianza del pueblo o para demostrar la simpatía por el mismo Presidente y de 
sus colaboradores.

A partir de la simpatía que ganó Evo Morales de parte de la ciudadanía, muchos 
colaboradores inmediatos y seguidores del instrumento político que dirige el 
Presidente, también comenzaron a cambiar su estilo de vestimenta, incluso a 
través de diseñadores de moda se observó que emprendieron campañas para 
confeccionar los trajes del Presidente de la República con telas que se 
elaboran basándose en la lana de camélidos.

     Los originarios mantiene su vestido y costumbres

En la actualidad, las personas no hacen confeccionar sus trajes por miedo a que 
los maten, pero sí para lograr la simpatía de toda una población que se hace 
sentir por sus creencias, su forma de pensamiento y también de forma de vestir.

Claro ejemplo fue el diseño de la ropa del presidente Evo Morales, cuando 
asumió el mando en distintas formas, o la simple chompa de lana que utilizó en 
sus viajes a nivel mundial, un modelo de chompa que es utilizado incluso en el 
exterior.

En los actos cívicos o públicos se observa ya la inclusión de alguna franja de 
tela de aguayo, incluso muchas personas originarias visten chamarras 
confeccionadas con las telas de aguayo que reemplazan al terno que llevaban ex 
autoridades.

En el caso de las mujeres se observó la utilización de trajes confeccionados 
con algún ribete de aguayo y otros confeccionados con estas telas, los cambios 
llegaron también al apreciar a mujeres extranjeras quienes sin ninguna 
vergüenza cargan a sus hijos en aguayos como lo hacen las mujeres originarias 
que llevan pollera y manta.
 
(*) Es Periodista de LA PATRIA

                                 
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