El 9 de agosto: La retórica del día Internacional del los Pueblos Indígenas (*)
   
   
  Por:  Fortunato Escobar (**) 
                                                                                
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  El pasado 09 de agosto se celebró un año más del “día internacional del los 
Pueblos Indígenas”. Muchas líderes viejos y nuevos de las organizaciones 
campesinas/indígenas expresaron su parecer de diversos matices. Algunos con 
matices entreverados en la vieja retórica de hacerse visible gracias al sujeto 
“indio/indígena/campesino” simulando representabilidad o cierto poder, gracias 
a los dineros recibidos de la cooperación internacional, obviamente desde las 
ciudades; en tanto que los otros, amparados en la verdadera representación 
desde los propios ayllus y comunidades locales han resaltado el pasado 09 de 
agosto, como una fecha de reflexión, protesta y la demanda del pleno goce y 
disfrute de sus propios medios de subsistencia que es el deseo del libre acceso 
y control de los recursos naturales, tierras y territorios. Entre tanto, otro 
grupo mayoritario de las comunidades empobrecidas del Perú y del mundo,  no 
sólo desconocen la existencia del “Día Internacional del
 Pueblos Indígenas”, sino sobre todos continúan siendo vistos como objetos de 
políticas de conservación y de manipulación política y por ende tratados como 
sociedades o poblaciones atrasadas a quienes se les sigue considerando como en 
el nefasto pasado colonial como menores de edad sumidos en la exclusión y 
discriminación.
   
  Sin embargo, al nuevo Gobierno de Alan García, muy poco o nada le ha 
interesado esta fecha (9 de agosto) no sólo conmemorar sino ignorarlo. La 
pregunta es ¿Por qué?. La respuesta es simple, no le interesa al nuevo gobierno 
los llamados indios/campesinos, sino sólo hacer de ellos objetos nuevos 
imaginarios para mostrar el hueso a un  perro hambriento. Pues la política de 
sierra verde y el Tratado de Libre Comercio -TLC- es una política similar de 
mostrar el hueso al indio/campesino en tanto que la carne debe ser consumida 
por las sociedades dominantes y muy particularmente destinados a los amos de 
los países del norte. Pues la entrega de los recursos naturales, tierras y 
territorios de las comunidades locales bajo la modalidad de concesión o 
declarándolos como áreas naturales protegidas -repito- es sólo la estrategia de 
mostrar el hueso para que sus dominados puedan mover la cola, haber si nos 
puede tocar al menos saborear –aun con  la lengua- parte de ese hueso.
   
  Esa, es la política neoliberal a las que, los integrantes de los Pueblos 
Indígenas debemos hacer frente, unir nuestras demandas, uniformizar nuestras 
voces, nuestra visión en la perspectiva de un mundo diferente para las actuales 
y futuras generaciones sin discriminación y exclusión; porque tenemos una 
historia común, una demanda y esperanza común. Pero al parecer, eso, todavía en 
el Perú –al menos en el corto plazo- está lejos de alcanzarse. Dado que en los 
últimos tiempos han emergido organizaciones indígenas en pretender lograrlo, 
pero más que eso han creado divisiones y restar la credibilidad de las mismas 
organizaciones, por ende ser presa fácil de aplicación de las políticas 
estatales de los gobiernos de turno.
   
  Contrariamente a ellas, en el pasado, las formas para conquistar los derechos 
indígenas han sido, que nuestros antiguos dirigentes llegaran ingresaron 
“forzada y triunfalmente “en el año 1977 a la misma sede de las Naciones Unidas 
en Ginebra- Suiza para hacer escuchar su voces, con ello se pretendía demandar 
reversión y el libre acceso a las tierras, territorios y recursos naturales 
poseídas desde tiempos inmemoriales. Producto de esas acciones es el actual 
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Bajo el mismo 
escenario ser ha discutido por más de 11 años en el grupo de trabajo encargado 
de redactar el “proyecto de declaración de las Naciones Unidas sobre los 
derechos de los pueblos indígenas”, de las que no se ha llegado a consensos, 
tal como era la misión del grupo de trabajo de “lograr el consenso” por bloqueo 
de los Estados dominantes  e influenciados como EEUU, Canada, Nueva Zelandia, 
Austria, Reino Unidos, Francia y otros.
   
  Aun cuando no se ha llegado a consensos, el Señor Enrique Chávez relator del 
grupo de trabajo presentó el texto reformado del proyecto de declaración 
argumentado haberse agotado todos los temas pendientes, que en muchos de ellos 
fuera su deducción de consenso a la primera sesión del nuevo Consejo Derechos 
Humanos, llevada acabo el día jueves 29 de junio de 2006. Instancia que aprobó 
el proyecto referido desminuido y reducido a la mínima expresión el contenido 
del texto original que fuera elaborado en 11 años de trabajo por un Grupo de 
expertos independientes, con la participación de de delegados gubernamentales y 
 representantes indígenas, habiendo sido aprobado por la Subcomisión de 
Prevención de la Discriminación y Protección a las Minorías en el año 1994, 
prácticamente el trabajo de los expertos y del grupo de trabajo fue echado a la 
borda. En este sentido, el texto original de la sub comisión que recogía las 
mínimas aspiraciones de los Pueblos Indígenas ha sido
 reducido a su mínima expresión.
   
  De la reducción a la mínima expresión el contenido del texto original se 
denota tres hechos trascendentales que fuera aprobada a propuesta de Luis 
Enrique Chávez – Perú relator del grupo de trabajo. En lo principal el proyecto 
reformulado en su articulo uno incorpora el termino “individuo” colocando al 
mismo nivel de pueblos, que era el sentido de la declaración; es decir, el 
derecho colectivo de los Pueblos Indígenas tiene el mismo nivel del “individuó 
tercero” dentro de las comunidades locales. En tanto que en el articulo 3 se 
bien respeta la propuesta del texto original, a ésta se le ha colocado un 
candado en el sentido que la autonomía es en asuntos internos que en sí 
desvirtúa el verdadero sentido de la declaración y la “libre determinación”. De 
esta forma, el proyecto reformulado se constituye en una declaración de los 
“gobiernos nacionales” por el que tienen la libre potestad de definir quien o 
quienes pueden ser considerados como indígenas. Al igual que la
 pertenencia de las tierras, territorios y recursos naturales queda limitada a 
lo que buenamente decidan su destino los Estados. Aún cuando los demás 
articulados recogen las mínimas aspiraciones reducidas a su mínima expresión. 
La sustancia misma de la declaración aprobada merece nuestro rotundo rechazo, 
porque ciertamente permite interpretar que individuos indígenas puedan acordar 
contratos y vender o entregar individualmente las tierras, territorios y 
recursos naturales colectivos en contra de la colectividad de los Pueblos 
Indígenas.
   
  Por consiguiente, el proyecto aprobado que incluye lo individuo es una clara 
expresión de la aplicación concepto liberal y la política neoliberal que 
implica la libre privatización de recursos naturales y convertir en mercancía 
no sólo nuestros recursos naturales, tierras, territorios, sino también 
nuestros usos y costumbres. El concepto liberal de “INDIVIDUO” implica la 
privatización, egoísmo, competencia desleal raíz del egoísmo la mezquindad, la 
envidia, exclusión y discriminación,  entre otros. Por consiguiente la libre 
determinación reducida a su mínima expresión liquidó el “derecho colectivo” de 
los Pueblos Indígenas planteada en el texto original. Asimismo el artículo 26 
bis quita a los pueblos indígenas la potestad de sus derechos sobre su recursos 
y territorios y demás derechos, y da potestad a los Estados para establecer 
normas que aplicarán ellos mismos, dando solamente a los pueblos indígenas sólo 
la posibilidad de participar en esos procesos como el “buen
 salvaje” vendible a la actividad turística entregado a las corporaciones o 
multinacionales incubiertos en las nuevas estrategias de colonización sin 
colonia como es el ALCA, TLC y IIRSA. Aun cuando el proyecto de declaración 
aprobada sea ratificada en la próxima asamblea general, será un texto 
desminuido dispuesta a dar la continuidad de exclusión y discriminación aun 
cuando nos pudiera favorecer parcialmente.
   
  En suma, aun dentro del segundo decenio, los Pueblos Indígenas siguen siendo 
los grupos más vulnerables y abandonados de la sociedad predominante 
representado por los gobiernos de turno. Dado que la mayoría de estos Pueblos 
Indígenas seguimos careciendo de servicios sociales básicos como vivienda, 
electrcidad, educación, agua limpia para beber y el derecho a la salud. Así 
como también, nuestras tierras y sus recursos naturales siguen siendo saqueados 
o expropiadas por los Estados o por sus representantes. A pesar de la 
existencia de normas internacionales, estas siguen siendo ignoradas, por las 
que los Pueblos Indígenas reafirmamos que tenemos derecho A LA LIBRE 
DETERMINACIÓN. En virtud a ello, deseamos impulsar libremente nuestro destino 
político, nuestro desarrollo económico, social y cultural de conformidad a 
nuestro sistema de valores y creencias compatibles con la cuestión ambiental, 
para garantizar la supervivencia de las actuales y futuras generaciones. Tal 
como se
 establece en el Pacto Internacional de los Civiles y Políticos al igual que el 
Pacto Internacional de Derechos Económicos y Culturales.
   
  En fin, la fecha deber servir para que la sociedad predominante, considere 
que los Pueblos Indígenas no somos analfabetos funcionales ni ignorantes. Somos 
distintos, hemos y aportado y mostrando a la humanidad enormes contribuciones 
con nuestras sabidurías. La comunidad internacional debe pasar de las palabras 
a los hechos concretos para proteger nuestros derechos y tratarnos como 
“pueblos” y no como “poblaciones” que otros alegremente aceptan esta 
terminología poblaciones. Nos toca reivindicar a ser verdaderos agentes de 
derecho y protagonistas políticos con voz propia y decisión.
   
  Por consiguiente, la retórica del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, 
se bien merece la pena resaltarlo por los pocos logros significativos, estas 
deben ser más efectivos en devolver lo nos fueron despojados junto a la “libre 
determinación” en su plenitud para planificar nuestro desarrollo humano 
sustentable.
   
  Territorio Aymara Lupaqa/ Qolla Quechua (Puno Perú), 14 de agosto  del  2006
     

  (*)  La Asamblea General de la organización de las  Naciones Unidas por 
resolución 49/214, el 23 de diciembre de 1994, proclamado el 9 de agosto como 
el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. Con el que el año 1994 
se iniciaba la década de los Pueblos Indígenas del Mundo. Concluida el decenio, 
la misma instancia amplió a una segunda década de los Pueblos Indígenas.
   
  (**)  Investigador Aymara, directivo de Corporación Civil para Infra 
Estructura Socio Económica y Transformación Agropecuaria (CCISETA), y del 
Consejo indio de Sudamérica (CISA) organismo no Gubernamental con Status 
Consultivo ante el Consejo Económico y Social -ECOSOC- de la Organización de 
las Naciones Unidas. Experto en Gestión Socio Ambiental y Soberanía Permanente 
de los Pueblos Indígenas sobre los Recursos Naturales (website: www.cciseta.com 
  –   www.puebloindio.org).
   
   

                
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