COLOMBIA

  ¿Adiós a la aromática de coca? 

 
    Redacción Actualidad Étnica
  Por Claudia Grajales 
   
  Bogotá, 02/03/2007. Desde el pasado 16 de febrero, té, aromáticas, galletas, 
dulces y gaseosas derivadas de la hoja de coca están desapareciendo de las 
estanterías de centros naturistas, supermercados y de la tienda de la esquina. 
La razón: una orden impartida a principios de este año por el Instituto 
Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, INVIMA, en la que advierte 
que estos productos “…elaborados y comercializados en los resguardos indígenas, 
NO pueden ser comercializados ni publicitados en el resto del territorio 
nacional”. Los productores de la Coca Sek, calificaron esta medida de 
arbitraria y anunciaron acciones penales y civiles contra el estado. 
   
  Según la comunicación del INIVIMA impartida a las autoridades competentes, 
como la Secretaría de Salud Pública de la ciudad de Cali, la comercialización y 
publicidad de estos productos por fuera de los territorios indígenas “infringe 
las disposiciones internacionales contempladas en la Convención única sobre 
estupefacientes de 1961”, en consecuencia, “en caso de encontrar productos de 
este tipo fuera de los territorios autorizados, es necesario aplicar las 
medidas sanitarias del caso e iniciar los procesos sancionatorios 
correspondientes, de acuerdo a la normatividad vigente”.
   
  En cumplimiento de esta medida ya han sido recogidos productos de coca en 
diferentes ciudades, siendo la primera Cali, dijo a Actualidad Étnica David 
Curtidor, integrante del Proyecto Coca Nasa del Resguardo Indígena de Calderas, 
comunidad indígena que ha liderado desde hace siete años la producción y 
comercialización de los derivados de la hoja de coca, cuya producto estrella es 
la bebida gaseosa Coca Sek. 
   
  Curtidor sostuvo que además de las consecuencias económicas, el mayor 
problema que esta medida le ha ocasionado al proyecto, es el desprestigio de la 
marca. “Estos productos se venden en grandes supermercados y cadenas de tiendas 
naturistas, por ejemplo en este momento hay productos de coca en Carrefour; 
entonces, el almacén al que le recojan estos productos, no los vuelve a vender 
aunque la medida se eche atrás. Pues la gente no quiere meterse en problemas 
por estar supuestamente vendiendo algo ilegal”. 
   
  Hasta el momento el golpe más fuerte ha sido para Coca Sek, pues en los días 
en que se impartió la orden del INVIMA se estaba cerrando una negociación para 
distribuir esta bebida en el departamento del Valle, ahora este contrato fue 
cancelado, informó Curtidor.
   
  Según el representante de Coca Nana, con la decisión de INVIMA se perjudica 
no sólo este proyecto, sino otras dos empresas que trabajan la hoja de coca, a 
los pueblos indígenas y en general a todos los colombianos. En el Proyecto de 
Coca Nasa, cuyas ventas anules de estos alcanzan los 300 millones de pesos al 
año, 30 personas se quedarían sin empleo de manera directa, y se afectarían 
alrededor 2000 personas entre las familias que trabajan indirectamente en el 
proceso y los habitantes del Resguardo de Calderas. Tan sólo en la región de 
Tierradentro dos asociaciones de cabildos indígenas, el Juan Tama y el Nasa 
Sacha, son distribuidores de los productos de Coca Nasa.
   
  Una medida arbitraria 
   
  Curtidor aseguró que el INVIMA decidió unilateralmente y sin consultar a la 
autoridad indígena correspondiente, pasarse por alto las autorizaciones que 
había para la comercialización de productos de coca en el país. Esta medida 
irregular, violatoria de derechos fundamentales y tratados internacionales, es 
un acto arbitrario que va en contraía con el decidido respaldo que el estado 
colombiano había dado a este proyecto desde hace 7 años. 
   
  “El estado a través de varias instituciones, como la Presidencia de la 
República, el Programa Plante en su momento, el INVIMA, la Dirección de 
Estupefacientes y el Ministerio del Medio Ambiente se unieron para dar una 
salida a la comercialización de los productos de coca en Colombia, la solución 
que encontraron fue que las autoridades indígenas dieran el permiso 
correspondiente para que se pudieran vender los productos derivados de la hoja 
de coca, así que operamos con una resolución que el mismo INVIMA reconoció por 
escrito”, aseguró al referirse a la Resolución 001 del 29/06/2002, publicada en 
el Diario Oficial 45.029, por la cual la Asociación de Cabildos Juan Tama, 
avaló el Proyecto Coca Nana, iniciativa del Resguardo de Calderas. 
   
  “La norma que otorgó la autoridad indígena está vigente, pero el INVIMA 
desconoce esta norma y el proceder que ellos mismos han tenido en el pasado. 
Desde el segundo semestre de 2006, ha forzado una serie de reuniones para 
avalar dicha medida, a pesar que habían recibido un concepto del Ministerio del 
Interior y de Justicia sobre la viabilidad de este proyecto y la legalidad que 
amparaba la venta de estos productos”. 
   
  Esta medida responde aparentemente a una solicitud de la Junta internacional 
de Estupefacientes hiciera al gobierno colombiano. En una comunicación del 4 de 
diciembre de 2006, dirigida al Director General del INVIMA, Julio Cesar Aldana, 
el Director Nacional de Estupefacientes, Carlos Albornoz Guerrero, advierte que 
este organismo se manifestó sobre la producción de bebidas que emplea hoja de 
coca, así como a las obligaciones de Colombia en el cumplimiento de la 
Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes.
   
  Según el análisis de los conceptos recogidos por la Dirección Nacional de 
Estupefacientes, “…es claro que Colombia está infringiendo las disposiciones 
internacionales contempladas en la Convención de 1961 sobre estupefacientes y 
que así mismo los actos administrativos emanados por las autoridades indígenas 
carecen de extensión jurídica nacional por lo que la Resolución 001 de 2002 
sobre la cual se le da autorización a los territorios indígenas para la 
producción y comercialización de productos a base de hoja de coca y es 
utilizada como registro INVIMA, carece de respaldo legal por asumir 
competencias exclusivas de su Institución”, dice la directiva de 
Estupefacientes que le solicita al INVIMA “…tome las medidas pertinentes ante 
los productos que a base de hoja de coca se producen y comercializan 
actualmente  sobre él territorio nacional”. 
   
  Frente a este tema, David Curtidor del Proyecto Coca Nana, fue enfático en 
manifestar que los señalamientos de esta entidad no pueden estar por encima de 
la soberanía nacional. “Puede que la Junta Internacional de Estupefacientes 
esté horrorizada, que la DEA esté horrorizada, lo cual no es cierto, pues estos 
productos se venden libremente en varias naciones suramericanas, Venezuela, 
Perú, Bolivia, Uruguay y Argentina, por ejemplo, este país no es productor de 
hoja de coca, por el contrario importa cerca de 2 mil millones de dólares 
anuales de hoja de coca, es un mercado muy grande que se ubica especialmente en 
las provincias del norte. Así que en ningún momento no se está violando ninguna 
convención”. 
   
  Para el Proyecto Coca Nasa esta medida no busca la protección de la salud de 
los consumidores de los productos derivados de la hoja de coca, o si éste es un 
negocio licito, sino que responde a intereses oscuros. “Precisamente hace 15 
días, a la par que se iniciaban la recogida de los productos, el INVIMA nos 
otorgaba el permiso sanitario para el empaque de las aromáticas en nuestra 
propia planta en Bogotá; en el Cauca donde procesamos la hoja y empacamos el 
jarabe para la Coca Sek, nos ha hecho permanente revisiones”. 
   
  Según Curtidor el problema es que hay gente, incluso al interior del INVIMA, 
que no está contenta con que una comunidad indígena tenga el monopolio de un 
proyecto que parece ser muy prometedor en términos económicos. 
“Coincidencialmente el año pasado le ganamos una demanda a Coca-Cola, quien nos 
había demandado porque uno de nuestros productos tiene la palabra Coca (la 
bebida gaseosa Coca Sek) y según ellos nadie puede usar esta palabra. Pensamos 
que pueda haber una relación, aunque de ninguna manera podemos probarlo, sin 
embargo no deja de ser una coincidencia muy curiosa. Lo único cierto es que el 
interés del INVIMA no es el interés de la defensa de la ley, porque si fuera 
eso, las cosas no hubieran funcionado perfectamente como hasta el momento ha 
sucedido, con el apoyo del INVIMA, de la Dirección Nacional de Estupefacientes. 
Es que nosotros no hicimos arreglos y pactos con personas, sino instituciones, 
con el estado colombiano”, advirtió Curtidor. 
   
  Mientras se soluciona este problema, quien desee tomarse una aromática de 
coca o comerse una galleta derivada de la hoja sagrada, tendría ir a un 
resguardo indígena. En ese orden de ideas, resulta interesante la reflexión de 
Curtidor: “La hoja coca, no deja de ser hoja de coca, porque se comercialice, 
porque se cocine o se empaque higiénicamente; es la misma hoja de coca, es la 
misma infusión de coca, es la misma hoja”. 


                                 
  [Ukhamawa: Red de Noticias Indigenas]  
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