From: David Velázquez [mailto:[EMAIL PROTECTED] 
Sent: 22 May 2008 22:02
To: [EMAIL PROTECTED]
Subject: [paraguainee] Sumando opinión al debate

Estimados, estimadas:
 
Hace mucho tiempo que no intervengo en los debates de la red porque creo que
lo importante está siendo dicho por gente calificada y autorizada. Eso sí:
los sigo con mucha atención (precisamente por eso).
 
Esta vez, uno de los debates es sobre si ciertas posiciones o comentarios
son o no fundamentalistas. Me permito aportar mi visión sobre algunas cosas:
 
1. Las palabras más o menos altisonantes no son necesariamente sinónimo de
fundamentalismo. Giros literarios, el uso de mayúsculas, ironía... son
recursos literarios que "pican" pero que ni remotamente equivalen a
fundamentalismo. De hecho, conozco a fundamentalistas de sangre fría, de
hablar elegante, cortesías y buenas maneras... Ser o no fundamentalistas no
pasa por cuestiones como las formas, que son, en este caso, superficiales.
 
2. En cuanto a las cuestiones más profundas: el guaraní no puede reducirse a
las políticas culturales, aunque ellas sean imprescindibles. El uso del
guaraní tiene que ver con los derechos lingüísticos (que parte de la
doctrina sobre DDHH los considera tales) y con el perfeccionamiento de la
democracia y por ello abarca todas las políticas. Otra vez: la cuestión de
hablar o no hablar guaraní para ser considerado paraguayo no es el punto
central y preservar los derechos de los guaraníhablantes no excluye a los
castellanohablantes.  
 
Pero sí es central el que el estado paraguayo utilice normalmente el guaraní
para que todas las personas puedan participar de la vida ciudadana. En
Finlandia tanto el finlandés como el sueco son lenguas oficiales. Ésta
última es hablada por el 15% de la población, pero toda la información
pública y de servicios está presentada también en sueco. No es un problema
de cuántos lo hablan, ni de si son más o menos "finlandeses": se trata de
que si no se utiliza la lengua el 15% de la población no puede acceder a
servicios PARA LOS CUALES PAGA TAMBIÉN IMPUESTOS.
 
3. Es el caso del / de la / guaraníhablante. Paga IVA, paga todos los demás
tributos... por servicios que no le son satisfactorios en plenitud porque no
entiende las orientaciones que recibe, y porque al formular sus inquietudes
en su lengua, no es comprendido. Esta es una realidad fácil de constatar:
basta con visitar cualquier puesto de salud (ya ni hablar de centros o de
hospitales): el personal "de blanco" no siempre conoce el guaraní... El/la
guaranihablante es una persona privada de derechos básicos por su condición
lingüística, y decirlo no es fundamentalismo. Debería alarmar a toda persona
preocupada por la cuestión de los DDHH el que los guaraníhablantes sean
juzgados por jueces no guaranihablantes, y sin traducción: se viola el
derecho a un juicio justo, a la legítima defensa en juicio, un derecho
humano fundamental. Y decirlo no es fundamentalismo.
 
4. Frente a la temática de "las otras lenguas", otra vez, desde un punto de
vista estricto, y siendo una cuestión de DDHH, gozan de igual legitimidad.
El problema es que el guaraní es hablado por una mayoría tan abrumadora de
población, que en términos de prioridad, es preciso ocuparse de ella por el
momento más que de las otras. Y extender progresivamente los mismos
beneficios a las demás lenguas (patrimonio nacional, según la Constitución
vigente)...
 
5. Para los que quieren tener una idea aproximada del padecimiento y la
tragedia de los guaraníhablantes:
 
- La política lingüística colonial española tuvo dos fases: la primera, de
utilización de las lenguas indígenas con fines de sometimiento, siendo
siempre la lengua principal el castellano (la lengua acompaña al Imperio,
sostuvo Nebrija); la segunda, de eliminación de todo vestigio de lengua
indígena;
 
- Los testimonios de gobernadores españoles son de brutalidad al mismo
tiempo que de impotencia, algo así como "Debemos borrar el guaraní, pero no
podemos...", o algo parecido a "La culpa de la no eliminación del guaraní la
tienen los maestros inútiles y holgazanes" (tengo las expresiones exactas
por si alguien tenga dudas, del Gobernador Alós y Bru).
 
- El guaraní es una lengua mayoritaria minorizada, que no se actualizó no
por una (inexistente) pobreza intrínseca, sino por la imposibilidad de que
fuera actualizado a través de su uso público, social --acaso no fue obligado
uno de los constituyentes de 1870 a dirigirse al pleno en castellano, cuando
tras haberse expresado en guaraní fue objeto de la burla y la hilaridad
general? 
 
- No temo a que mis expresiones suenen duras: duro, brutal, era el castigo
físico que recibían los guaraníhablantes en la época de Carlos A. López
(léase Mocedades, de Juan Crisóstomo Centurión); o las "listas de quienes
hablaron guaraní" en las escuelas (testimonio de Cacique Lambaré, el diario
publicado durante la guerra del '70); 
 
- Brutal no es expresarse con altisonancia: brutal es haber obligado, como
se hizo bajo el Gobierno de Carlos A. López, a los guaraníhablantes, a
castellanizar sus nombres.
 
- Brutales no son los discursos, ni las exhibiciones literarias más o menos
felices: brutal es el testimonio del Album Gráfico del Paraguay del
Centenario de lndependencia, publicado en 1911, donde se sostiene que se a
"desguaranizar" el país por la fuerza para que ingrese el sendero de la
civilización; 
 
- Brutal es el maltrato cometido con los niños y niñas de las escuelas
nacionales, cuyos maestros y maestras, reunidos en los congresos pedagógicos
de 1903 y 1916 pedían la eliminación del guaraní de las aulas. Brutales son
los reglamentos de la Junta de 1812, de la Ley de marzo de 1870 sobre
reconstrucción de escuelas, que exigen a los maestros y maestras que los
niños y niñas no se expresen en guaraní... Brutal es que a sabiendas de la
situación del guaraní, las reformas cardociana de 1922 y la reforma de 1954
no tengan UNA sola letra sobre el guaraní... Imagínense la angustia de miles
de niños y niñas que pasaron por las escuelas, apeados por la consigna de
que "el saber libera", o "el saber ilustra", o "el saber permite el progreso
de los pueblos", o "el saber dignifica", escuchando el saber que deberían
conocer en una lengua completamente extraña.
 
- ¿Nadie recuerda acaso ya el discurso de Gandhi en 1916, en la Universidad
de Benarés (India)? -- ver
http://inep.org/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=1639.
 
Lo reproduzco, no por su interés puramente nacionalista (que también lo
tiene, y mucho), sino por uno de los datos que aporta en términos de
educación en la propia identidad. Las negritas son mías, y pensemos qué
pasaría si aplicamos este mismo razonamiento al Paraguay:
 
"Si ustedes me dicen ahora que nuestra lengua es pobre como para representar
pensamientos elevados, entonces yo les digo, que cuanto más rápido la
desechemos, mejor para nosotros. ¿Hay aquí, entre nosotros, algún hombre que
sueñe con que algún día el inglés sea la lengua oficial de la India? ¡¿Por
qué esta subestimación de nuestra nación?! Consideremos, sólo por un momento
la carrera desigual que tiene que emprender un joven indio respecto de un
joven inglés. Tuve el privilegio de tener una larga conversación con varios
maestros de Poona. Ellos me aseguraron que cada joven indio al adquirir sus
conocimientos a través del inglés pierde seis años de su preciosa vida.
Multipliquen esto por el número de estudiantes que sale de nuestras escuelas
y comprueben cuántos miles de años se han perdido para nuestra nación. 

El cargo que se nos suele hacer es que a nosotros nos falta iniciativa.
¿Cómo vamos a tener iniciativa si malgastamos nuestros mejores años
adquiriendo conocimientos a través de una lengua extraña? 

La única educación que recibimos es la educación inglesa. Seguramente esto
ha tenido una influencia beneficiosa en nosotros, pero imaginemos que
hubiéramos recibido durante los últimos cincuenta años una educación
vernácula... ¿Qué tendríamos hoy? Tendríamos una India libre, tendríamos a
nuestros hombres educados no como si fueran extranjeros en su propia tierra,
sino hijos del corazón de la nación; estarían trabajando por los más pobres
entre los pobres y lo que se habría ganado en esos cincuenta años sería una
herencia para la nación." 

Todo lo dicho tiene evidencia documental, por si a alguien le queden dudas.
Hay fechas, nombres, responsables... El guaraní fue políticamente
desplazado, en el marco más general de la exclusión en el Paraguay; y la
inclusión puede comenzar, y seguramente lo hará, cuando la primera inclusión
sea la de la lengua.
 
En fin, espero haber contribuido en algo con este saludable debate.
Disculpen la extensión.
 
Saludos, 
 
David Velázquez

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