Declaración final de la Conferencia Internacional sobre los Derechos de las 
Campesinas y Campesinos 



En el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 
reclamamos como campesinas y campesinos del mundo nuestra propia 
convenciónYakarta, Junio 24 del 2008


Campesinas y campesinos, miembros del Movimiento Internacional de La Vía 
Campesina y provenientes de 25 países diferentes, nos hemos reunido entre el 20 
y el 24 de junio del 2008 durante cinco días en la Conferencia Internacional 
sobre los Derechos de las Campesinas y Campesinos en Yakarta, Indonesia. Luego 
de siete anos de intensas discusiones sobre los contenidos y las estrategias, 
nuestros espíritus están animados y plenos de confianza en que podremos lograr 
una Convención dentro de las Naciones Unidas sobre los derechos de las 
campesinas y campesinos. Esta convención sera una de las piedras angulares de 
la vida sostenible para los seres humanos en el planeta. Las campesinas y 
campesinos, mujeres y hombres sin tierra, trabajadores rurales, pueblos 
indígenas y agricultores de pequena y mediana escala, representamos casi la 
mitad de la población mundial y somos la columna vertebral de los sistemas 
alimentarios. La crisis alimentaria y el cambio
 climático nos demuestran de qué manera se han producido violaciones masivas y 
sistemáticas a nuestros derechos. Vemos como ha aumentado el desalojo violento 
de nuestras tierras y como hemos sido alienados de nuestras fuentes de 
subsistencia. Los megaproyectos de desarrollo como las grandes plantaciones 
para los agrocombustibles, las grandes represas, los proyectos de 
infraestructura, la expansión industrial, la industria extractiva y el turismo 
han desplazado de manera forzosa nuestras comunidades y han destruido nuestras 
vidas. Muchos conflictos armados y muchas guerras están ocurriendo en las áreas 
rurales. 


El despojo de tierras y la destrucción de los cultivos están siendo utlizados 
frecuentemente como arma contra la población civil rural. No podemos tener un 
ingreso que nos permita vivir dignamente. La mezcla de las políticas nacionales 
y de las condiciones internacionales son las responsables de conducirnos a la 
extinción. Es importante resaltar dentro de estas políticas los procesos de 
privatización de la tenencia de la tierra que han llevado a la reconcentración 
de la propiedad sobre la tierra; al desmantelamiento de los servicios públicos 
rurales y de todos aquellos que apoyan la producción y la comercialización de 
la pequena y la mediana agricultura; al fomento de la agroexportación altamente 
capitalizada y dependiente de insumos; a impulsar la liberalización del 
comercio en la agricultura y las políticas de seguridad alimentaria basadas en 
el comercio internacional. En muchos países, vemos como aumenta la prohibición 
a mantener,
 preservar, intercambiar y cultivar nuestras propias semillas. 


Nuestro conocimiento y sabiduria están desapareciendo y somos forzados a 
comprar semillas producidas por las grandes transnacionales que están viendo 
incrementar sus beneficios. Estas companías están produciendo Organismos 
Genéticamente Modificados y fomentando los monocultivos con la subsiguiente 
pérdida de muchas especies y de la biodiversidad en general.Adicionalmente, 
nosotras, las mujeres campesinas, sufrimos de una doble marginalización: como 
campesinas y como mujeres. La responsabilidad de encargarnos de nuestras 
familias se encuentra en nuestras manos y la dificultad y la incertidumbre de 
los cuidados en materia de salud y de educación nos obliga a trabajar muchas 
horas a cambio de unos ingresos mínimos. Las mujeres que trabajan como 
jornaleras en los campos están siendo forzadas a utilizar productos químicos y 
por esto estan arriesgando su salud.La opresión violenta constituye una 
experiencia cotidiana para el campesinado. 


Somos víctimas de detenciones y torturas, nos vemos hostigados e intimidados y 
también somos víctimas de asesinatos. Miles de campesinas y campesinos están 
siendo criminalizados a causa de la lucha que llevan por la defensa de sus 
derechos. Las mujeres campesinas también sufrimos de la violencia a manos de 
nuestros esposos, companeros o empleadores. Esta violencia puede ser física o 
psicologica y puede llegar a amenazar nuestras vidas.. Hemos heredado una larga 
historia de luchas campesinas por la defensa de nuestros derechos. La 
Declaración Universal de los Derechos Humanos y los principales tratados en 
materia de derechos humanos son instrumentos importantes dentro de nuestras 
luchas contemporáneas. Sin embargo, pensamos que así como otros grupos 
oprimidos como los pueblos indígenas y las mujeres, ha llegado el momento de 
hacer explícitos nuestros derecho individuales y colectivos, ha llegado el 
momento de la soberanía alimentaria. Existen
 grandes vacíos en la interpretación y la implementación de los principales 
tratados en materia de derechos humanos cuando se aplican al campesinado. 
Además nos enfrentamos a una serie de violaciones sistemáticas de nuestros 
derechos; un ejemplo, son los crímenes cometidos por las grandes 
transnacionales o los Acuerdos de Libre Comercio. Esta serie de violaciones 
deben ser abordadas con provisiones y mecanismos específicos que garanticen la 
completa protección de nuestros derechos.Una futura Convención sobre los 
Derechos de las Campesinas y los Campesinos contendrá el conjunto de los 
valores del campesinado –y deberá particularmente fortalecer los derechos de 
las mujeres campesinas- que serán respetados, protegidos y garantizados por los 
gobiernos y por las instituciones internacionales. Con este propósito, nos 
comprometemos a desarrollar una estrategia en varios niveles que trabaje de 
manera simultánea en los ámbitos nacional, regional
 e internacional para concientizar, movilizar ayudas y construir alianzas no 
solamente con las organizaciones campesinas, sino también con las 
organizaciones de trabajadores rurales, de pastores, de pueblos indígenas, de 
comunidades pesqueras, ambientalistas, mujeres, expertos legales, defensores de 
derechos humanos, jovenes, de movimientos urbanos y de consumidores y con 
grupos religiosos.También buscaremos el apoyo de nuestros gobiernos y de los 
parlamentos e instituciones de derechos humanos para el desarrollo de la 
Convención sobre Derechos de las Campesinas y Campesinos. 


Hacemos un llamado a la FAO y a la FIDA a cumplir plenamente sus mandatos 
contribuyendo a la protección de los derechos del campesinado. Con este 
propósito, solicitamos al departamento de asuntos jurídicos de la FAO, compilar 
todos los instrumentos existentes dentro de esta institución que protejan los 
derechos de las campesinas y campesinos. Llevaremos nuestra Declaracion al seno 
del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.Organizaremos campanas y 
acciones, y haremos un llamado a nuestros miembros y a nuestras redes para 
movilizarnos por nuestra Convención sobre los Derechos de las Campesinas y 
Campesinos el próximo 10 de diciembre, con motivo del 60o. aniversario de la 
Declaración Universal de los Derechos Humanos..A la luz de las amenazas 
impuestas por el actual ataque neoliberal capitalista sobre los sistemas 
locales alimentarios y sobre el campesinado en general, hacemos un llamado a 
unir fuerzas en aras del bien de la humanidad.
 Globalicemos la lucha! Globalicemos la esperanza!

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Publicado por Prensa Indígena Chaskinayrampi en 12:59 0 comentarios  





 
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