LECTURAS INTERESANTES Nº 322
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PUNO - LIMA 28 SEP 2008
CRISIS DE EEUU
MUESTRA FALACIA DEL NEOLIBERALISMO
Por Cristián Maldonado
La crisis financiera en Estados Unidos ha trastocado las economías del resto
del mundo y muestra al neoliberalismo como una falacia para el desarrollo.
Con la superpotencia al borde de la recesión, la tesis de que el libre mercado
remedia todos los males reforzó los argumentos de los gobiernos izquierdistas
de América Latina sobre la necesidad de mayores controles del estado sobre las
economías.
La nueva crisis incluso refleja las contradicciones del sistema capitalista de
Estados Unidos, cuyo gobierno ha sido el máximo propulsor del neoliberalismo y
hoy necesita intervenir en su economía para evitar el colapso.
Las secuelas negativas del libre mercado además echan por tierra la presunta
eficacia de las recetas del llamado Consenso de Washington diseñado por el
Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para el crecimiento de los
países en desarrollo.
Según analistas, las naciones con economías más neoliberales serán las que más
resientan la nueva crisis con aumentos de inflación, salidas de capital, caída
del crecimiento y elevación del desempleo.
Ante la 63 asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas,
numerosos mandatarios han afirmado que la crisis muestra la necesidad de que
los gobiernos tengan el control de las economías, al contrario de lo que
propugna el neoliberalismo.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, sostuvo que ante decisiones privadas
que tienen impacto público es necesario tener reglas claras e iguales para
todos.
Pero dijo algo más interesante y que refleja el pensamiento de la mayoría de
los gobernantes latinoamericanos: que a la región le encanta tener a Estados
Unidos como socio de negocios, pero sin que Washington les dé trato de niños.
Junto al presidente brasileño, Inacio Lula da Silva, Bachelet defendió la
necesidad de reformar las instituciones financieras multilaterales para evitar
que se repitan crisis como la actual, que se parece a la que vivió Chile en los
años 80 del siglo pasado.
La crisis chilena ocurrió durante el régimen de facto de Augusto Pinochet a
partir de 1982. Para evitar la quiebra de los bancos, éste aplicó medidas
neoliberales como la privatización de empresas y también de los sectores de
salud y educación.
El resultado en el país sudamericano fue que, efectivamente hubo crecimiento y
mínima participación estatal en la economía, pero la brecha entre pobres y
ricos creció en tal magnitud que hoy es de las peores del mundo.
Las ganancias de la minería del cobre se la llevan las principales
transnacionales que apenas pagan impuestos.
FRACASA EL CONSENSO DE WASHINGTON
El Consenso de Washington fue puesto en marcha a principios de los años 90 del
siglo pasado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
El plan consistió en un catálogo de diez reformas de las políticas económicas
para lograr la estabilidad, la eficiencia y la competitividad tendentes a
fomentar el crecimiento sostenido en los países emergentes.
La iniciativa presuponía la desregulación estatal, privatizaciones masivas,
disciplina fiscal, tasas de cambio flexibles, apertura al comercio
internacional y flexibilización del mercado laboral (es decir desprotección de
los trabajadores).
Pocas naciones aplicaron completamente las reformas neoliberales del consenso,
y las que lo hicieron como Argentina y algunos países latinoamericanos no han
logrado superar anteriores marasmos económicos y financieros.
Mientras, las economías que no siguieron estas recetas, como China, Corea del
Sur y Malasia, haciendo todo lo contrario, crecieron a ritmos envidiables.
El éxito de estos países radicó en que el gobierno desempeñó un papel activo,
no sólo en la promoción de la educación, el ahorro y redistribución de la
renta, sino en la incorporación de tecnologías avanzadas.
En América Latina, las recetas neoliberalistas para el crecimiento económico
concentraron la riqueza, es decir los ricos se hicieron más ricos y los pobres
más pobres, con toda sus desigualdades en todos los ámbitos.
Fueron precisamente esas secuelas las que aumentaron el número de países con
gobiernos izquierdistas en América Latina que no han logrado erradicar por
completo al neoliberalismo que se enraizó en los fundamentos de sus economías.
INTERVENCION ESTATAL EN EEUU
Ahora, paradójicamente, Estados Unidos aplica el "intervencionismo estatal" y
abandona las recetas que promovía aplicar indiscriminadamente a nivel mundial.
El presidente de Estados Unidos, George Bush, ha tenido que reconocer las
limitaciones del mercado y la función importante del gobierno como regulador
para evitar una catástrofe.
Pareciera que llegó el fin a la idea de que los mercados resolverían los
problemas económicos y sociales por sí solos.
El rescate bancario en Estados Unidos, como en México y Ecuador en su momento,
resultará en la privatización de las ganancias y la socialización de las
pérdidas de esa crisis.
En cualquiera de los tres casos, las crisis bancarias tuvieron como componente
la complicidad de los gobiernos neoliberales.
Con la actual crisis, ha aumentado el sentimiento de desilusión con las medidas
promovidas por los Estados Unidos y sus organismos satélites, especialmente el
FMI, y las perspectivas de progreso, especialmente para los países más pobres,
son sombrías.
Diversos mandatarios han expresado ante la ONU la necesidad de una reforma a
las instituciones financieras para prevenir las catástrofes económicas. (Xinhua)
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