Temo que así como se reseña el argumento lingüístico puro de los profesores de
PUCP, (entre los suscriptores estan los profesores Pilares o
Cerrón-Palomino que nos cooperaron en May-2007 en el GC), tiene tintes de pose
demagógica.
Lamentable que en ese contexto no haya encontrado cabida o no se enfatice que
para nuestra política profesional: la Sra Supa, es necesario tomar en cuenta
esa su condición actual; porque, sino, resulta diciendose que es plausible
"ganar" cerca de 700000 NS (setecientos mil soles, FALTA POCO PARA UN CUARTO DE
MILLON DE DOLARES AMERICANOS) sin hacer nada; o que, so pretexto de tener una
lengua materna andina, baste presentar una sola ley en su historia de
congresista, sin que nadie tenga derecho a decirle NADA por esa negligencia.
Waldir
A LA OPINIÓN PÚBLICA
Frente a la reciente publicación, en un diario local (Correo, 23/4/09), de
apuntes
personales redactados por la congresista Hilaria Supa durante un debate en la
sede del Congreso, los profesores de la Sección de Lingüística de la
Pontificia Universidad Católica del Perú expresamos a la opiniún pública lo
siguiente:
1. Existe una sustancial diferencia entre los apuntes personales, como un
género
especial de la lengua escrita, y otros textos de índole formal, que suponen un
trabajo específico de elaboración y revisión. Esta distinción refleja la
versatilidad de los redactores, quienes son capaces de distinguir entre
diversas formas del código según el contexto en que la escritura se produce.
Así, un redactor puede estar en condiciones de escribir a un amigo un mensaje
electrónico en un registro coloquial y, minutos después, elaborar un artículo
académico en un registro formal. Por tanto, desde el punto de vista
lingüístico, es engañoso juzgar el manejo de la escritura que tiene un
redactor sin tomar en cuenta esta distinción de géneros y registros.
2. Las faltas de ortografía y redacción contenidas en el texto fotografiado por
Correo son expresión de la base fonológica y gramatical que la congresista Supa
posee en virtud de su lengua materna, el quechua. Esta base genera, como es
natural, una influencia en la adquisición del castellano como segunda lengua.
Este tipo de influencia es común entre los bilingües quechua-castellano,
quienes, en su gran mayoría, no han podido consolidar su aprendizaje del
segundo idioma en condiciones apropiadas, como las que podría brindar la
educación intercultural bilingüe, por razones políticas y económicas. Por
tanto, no se puede juzgar la competencia en la escritura castellana de la
congresista Supa como una dimensión independiente de su condición de
quechuahablante, y hacerlo constituye una manipulación de los hechos
lingüísticos.
3. Los problemas de ortografía propios de los bilingües, como el cambio de las
vocales i/e y u/o y las faltas de concordancia, constituyen elementos
importantes de un estereotipo acerca de los quechuahablantes que se ha
generalizado en una sociedad jerarquizadora como la peruana. Este estereotipo
consiste en pensar que dichos hablantes son, por necesidad, individuos carentes
de inteligencia, cultura y educación, individuos que pueden ser calificados, en
suma, de personas ignorantes. De este modo, a partir de las faltas mencionadas,
Correo infiere que la congresista Supa posee las características descritas, lo
que queda reflejado en el titular de portada ¡Qué nivel! (Correo, 23/4/09) y en
la columna de su director (24/4/09), en la que afirma: "Tocábamos el tema [de
la escritura de la congresista] porque nos preocupa que el bajo nivel
intelectual del Congreso dañe tanto a nuestra democracia". Queda claro, pues,
el carácter discriminador de este
procedimiento, basado en un estereotipo.
4. Otro hecho que es indispensable considerar en este caso reside en que las
interferencias del sistema vocálico y de la sintaxis del quechua en el
castellano constituyen dos de los rasgos lingüísticos más estigmatizados por
los monolingües castellanos en el habla de los bilingües; es decir, estamos
ante una de las características lingüísticas que con mayor frecuencia se
utilizan para juzgar negativamente a dichos hablantes y discriminarlos. Quienes
insisten en juicios como los que son materia de este pronunciamiento
contribuyen a perpetuar una manifestación de violencia lingüística que se ha
venido infligiendo en el Perú desde hace siglos contra los hablantes de lenguas
indígenas cuando se expresan en castellano.
5. Todas las lenguas constituyen una reserva de sabiduría acumulada por
generaciones de hablantes que han tenido una particular e irrepetible relación
con el mundo. Desde el punto de vista lingüístico, valen tanto, pues, el
quechua como el castellano, el asháninka como el inglés, el shipibo como el
chino. Sin embargo, en nuestro país, la falta de manejo de un aspecto del
castellano "la escritura" se entiende por algunos como una carencia inadmisible
en alguien que ejerce un cargo de representación, mientras que gran parte de
los hablantes del castellano no reconocen como un problema la ignorancia de
aspectos básicos del quechua, del aimara y de las lenguas amazónicas. Desde
nuestro punto de vista, esta percepción expresa falta de cultura y, a la vez,
refleja la desigual distribución de espacios de poder no solo para las lenguas
peruanas sino también para sus hablantes.
6. Por todas estas razones, los profesores de la Sección de Lingüística de la
Pontificia Universidad Católica del Perú condenamos este acto de discriminación
y violencia lingüística. Actos como estos son inaceptables en una sociedad
democrática, embarcada en la búsqueda de una convivencia creativa y
enriquecedora entre sus diversas matrices culturales. Sin embargo, nos
complace, al mismo tiempo, ser testigos de la pluralidad de reacciones en
contra que este hecho lamentable ha generado.
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