da Sibila: Sín Título <http://www.sibila.com.br/2/index.php/br/poemas/484-sin-titulo> Antonio Gil A las cinco de la tarde
Eran las cinco horas enanas de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana enanísima a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era enana muerte y sólo muerte enana a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y enano níquel a las cinco de la tarde Ya luchan la paloma y el valiente enano a las cinco de la tarde. Y un muslo enano con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de enanos lloriqueaban a las cinco de la tarde. ¡Y el enano solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde, cuando la plaza se cubrió de enanos. a las cinco de la tarde, la muertelos huevos del enano en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde. Un ataúd minúsculo con ruedas es la cama del enano a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente conbada de enano a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes, enananas ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, y el gentío de enanitos rompía las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. ¡Ay, qué terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco enannecidas de la tarde! Antonio Gil ES novelista y poeta chileno
