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Date: Fri, 20 Oct 2006 10:49:33 -0500
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Subject: [Ciepac-e] Chiapas al Dia 521: Los falsarios del "ecoturismo"
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Boletin "Chiapas al Dia" No. 521
CIEPAC, CHIAPAS; MEXICO.
(14 de octubre de 2006)
LOS FALSARIOS DEL "ECOTURISMO"
Grandes proyectos privados en Me'xico y Centroame'rica
Anne Vigna - 14-Oct-2006 - num.521
EchoWay, Tepoztla'n, Morelos; Me'xico
Resumen:
Por ma's que la UNESCO inscriba ciertos sitios en el Patrimonio Mundial
de la Humanidad, los objetivos financieros predominan por sobre la
preservacio'n histo'rica y el intere's de las poblaciones. La
Organizacio'n Mundial de Turismo promueve el "ecoturismo", un lindo
concepto que a falta de definiciones precisas es utilizado de manera
engan~osa para realizar proyectos privados, como es el caso en Chiapas,
Me'xico y Centroame'rica. Anne Vigna, autora del siguiente Boleti'n (que
aparecio' originalmente en Le Monde Diplomatique), es presidenta de la
asociacio'n EchoWay (ve'ase www.echoway.org), con la que CIEPAC ha
establecido un acuerdo para la vigilancia a supuestos proyectos de
ecoturismo en Chiapas.
Al norte de Guatemala y de la Reserva Biosfera Maya (RBM), el a'rea
protegida ma's importante de Ame'rica Central, el emplazamiento
arqueolo'gico de El Mirador era una joya bien guardada por la selva.
Fuera de las comunidades locales y los arqueo'logos, nadie sabi'a de la
existencia de estas 26 ciudades mayas que datan del peri'odo precla'sico
y son entre 1.000 y 1.800 an~os ma's antiguas que los otros grandes
emplazamientos mayas (Palenque, Copa'n, Tikal). Los especialistas
consideran El Mirador la cuna de la civilizacio'n maya, dado que alberga
las pira'mides ma's altas construidas en Mesoame'rica (147 metros de
altura). El arqueo'logo estadounidense Richard Hansen vio, en este
patrimonio, una nueva mina de oro: "Aqui' tenemos una combinacio'n
u'nica de selva tropical y emplazamientos arqueolo'gicos de valor
incalculable, combinacio'n que genera un potencial turi'stico enorme
para Guatemala".
Y que posibilita tambie'n la construccio'n de un complejo turi'stico que
permita, segu'n e'l, asegurar ingresos destinados a restaurar el
emplazamiento, frenar el saqueo arqueolo'gico y conservar los recursos
naturales. El proyecto El Mirador nacio' entonces con el sello de
"ecoturismo" y con el apoyo del presidente de Guatemala, Oscar Berger, y
de una larga lista de instituciones que aseguran actuar solamente por el
bien de la conservacio'n de la reserva (1). Sin embargo, la llegada de
los turistas a este medio preservado -se preve'n unos 120.000 por an~o-
divide a las comunidades que hasta ahora estaban unidas; dicha afluencia
conducira' a privatizar un patrimonio bajo el pretexto de objetivos
cienti'ficos y/o turi'sticos poco claros (2).
Aun antes de que el proyecto se conozca en detalle y se determine,
aunque sea parcialmente, su impacto ecolo'gico, El Mirador ya se anuncia
en los medios como una muy buena noticia para la economi'a del pai's y
la conservacio'n del planeta. La cuestio'n del agua ni siquiera se
menciona. Sin embargo, no hay agua en El Mirador; la que se usa en las
excavaciones se transporta en helico'ptero. ?Y la que usara'n los
turistas cuando lleguen? No hay respuesta. Para Hansen, sin embargo, lo
ma's urgente es actuar (es decir expropiar): "La riqueza de la RBM debe
preservarse; las comunidades locales son responsables de su deterioro".
"Verdes" intenciones
Una justificacio'n particularmente escandalosa. La comunidad acusada
(ver recuadro, pa'g. 32) pertenece a la red de la Asociacio'n de
Comunidades Forestales de Pete'n (Acofop), premiada en la Cumbre de la
Tierra de Johannesburgo (1992) por su "gestio'n sustentable de 500.000
hecta'reas de la reserva", segu'n las condiciones del sello forestal FSC
(3). "En ningu'n caso Acofop es responsable de la deforestacio'n de la
RBM -se indigna Ileana Valenzuela, del Grupo Solidario de Accio'n y
Propuesta de Pete'n-. Hansen sabe perfectamente que la reserva fue
destruida por la explotacio'n petrolera y forestal (privada) y por las
rutas del narcotra'fico. Por otra parte, el turismo va a crear
desplazamientos y actividades suplementarias en una zona de la reserva
que todavi'a esta' preservada gracias, justamente, al trabajo de Acofop."
Tras las quejas indignadas que acompan~aron a sus primeros planes, El
Mirador ha debido revisar su propuesta y reemplazarla por una
presentacio'n ma's "verde": asi', un tren y un helipuerto reemplazaron
las rutas y el aeropuerto previstos inicialmente. Sin embargo, nada
indica que esta zona no vaya a convertirse en parte del recorrido de los
autobuses de turistas o los camiones de las empresas forestales si se
concretan las "rutas turi'sticas" que proyecta la organizacio'n Mundo
Maya, integrante del Plan Puebla Panama' (4). Mundo Maya reu'ne al Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y los ministros de Turismo de
Me'xico, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice para desarrollar un
turismo "verde" y bene'fico para las poblaciones locales- al menos en
las intenciones.
En los hechos, los objetivos de Mundo Maya apuntan a "facilitar los
desplazamientos de los turistas entre los emplazamientos arqueolo'gicos
mayas y crear infraestructura de turismo" (5). Dicho de otro modo, crear
vi'as de comunicacio'n entre los emplazamientos de Palenque y Tulum en
Me'xico, Tikal en Guatemala y Copa'n en Honduras que atraviesen la zona
au'n intacta de la RBM, muy cerca de El Mirador (6). Oficialmente, la
regio'n se compromete a desarrollar "un turismo ma's respetuoso de los
cultivos y del medio ambiente, cuyos beneficios permiten combatir la
pobreza" (7). En realidad, esta poli'tica corre el riesgo de provocar
todo lo contrario muy ra'pidamente.
En Me'xico, las costas del pai's se visten de hormigo'n con 142
proyectos en curso (sobre 260 previstos) para acrecentar la "oferta
playera"(8). Con la notable excepcio'n de Costa Rica, que pone en
pra'ctica una poli'tica conservacionista, Ame'rica Central comprendio'
que la naturaleza vende. No obstante, los proyectos catalogados como
"ecoturismo" implican con frecuencia que la actividad se desarrolla en
la naturaleza y no preve'n ni la participacio'n de los habitantes en la
definicio'n y gestio'n del proyecto ni las disposiciones ecolo'gicas
indispensables para reducir el impacto de la actividad. Dado que los
inversores privados exigen lugares vi'rgenes, protegidos, los pai'ses
proveen la materia prima y, aplicando las recetas del turismo cla'sico,
cada administracio'n suen~a con desarrollar un "gran proyecto" durante
su mandato.
El presidente mexicano Vicente Fox opto', desde su llegada al poder en
2001, por una desastrosa iniciativa de Fonatur, el organismo federal
encargado del fomento del turismo. Dicha iniciativa consiste en explotar
el "u'ltimo acuario mundial" en Baja California, regio'n de una
biodiversidad marina u'nica y lugar de reproduccio'n de la ballena gris
y del tiburo'n ballena. A estas 244 islas(9), muy sensibles a las
fuentes de contaminacio'n sonora y qui'mica, el proyecto Mar de Corte's
quiere atraer los yates estadounidenses y construir 24 clubes na'uticos
capaces de recibir 50.000 embarcaciones privadas. De aqui' a 2014 se
esperan cinco millones de turistas.
Los inversores tienen las manos libres: el proyecto Parai'so del Mar
empezo' sin tener las autorizaciones necesarias, como tampoco ningu'n
estudio serio sobre el impacto ambiental. En 500 hecta'reas se preve' la
construccio'n de 1.500 mansiones, 2.000 habitaciones hoteleras, dos
canchas de golf, un centro comercial, un parque de diversiones y dos
hospitales privados, todo por una inversio'n que se estima en 900
millones de do'lares. Frente a las artiman~as de los inversores
(construccio'n de rutas sin autorizacio'n, destruccio'n de manglares,
etc.), la Unesco acaba de declarar las islas del golfo de California,
supuestamente protegidas por Me'xico desde 1978, Patrimonio de la
Humanidad. Resulta significativo que ni el gobernador del Estado,
Narciso Agu'ndez Montan~o, ni el presidente municipal de La Paz, Vi'ctor
Castro Cosi'o, hayan asistido a la ceremonia oficial de la declaracio'n
de la Unesco, el 23 de agosto de 2005, pero que en cambio si' hayan
inaugurado las obras de Parai'so del Mar. "La Unesco no puede
reglamentar nada respecto al turismo, no tiene la facultad de hacerlo",
se lamenta Gonzalo Halffter, experto de la organizacio'n que so'lo puede
intervenir si un gobierno se lo pide, y no es e'se el caso del Estado
mexicano. Como contrapartida, una red de asociaciones locales,
Ciudadanos Preocupados AC, entablo' una accio'n judicial contra estos
proyectos privados en razo'n de "estudios de impacto ambiental que
olvidan la presencia de las ballenas y de los manglares". Segu'n esta
red, "el contexto social es ignorado y el desarrollo local es cualquier
cosa menos una prioridad".
Honduras tambie'n practica el "ecoturismo" en una de las a'reas ma's
hermosas de la costa cariben~a: la entrada del parque nacional Jeannette
Kawas, tierra de los gari'funas, poblacio'n afro-criolla instalada alli'
desde 1880. En la costa, el pai's ya "vendio'" a los estadounidenses sus
islas para el buceo -alrededor de Roata'n, donde se habla ingle's y se
paga en do'lares- y sus campos para las pin~as de la empresa
estadounidense United Fruit (convertida, desde 1990, en Chiquita Brands
Company). So'lo quedaba esta parte de la costa bordada de cocoteros y
olvidada hasta ahora por el gobierno de Tegucigalpa.
En nombre del tan pra'ctico "intere's nacional", el Instituto de Turismo
de Honduras simplemente expropio' 300 hecta'reas de litoral sin
indemnizar a los gari'funas. En 2004 vendio' esa franja de tierra -por
19 millones de do'lares- a la sociedad privada que se constituyo' para
llevar a cabo el gran proyecto Micos Beach &Golf Resort. Por lo pronto,
esta denominacio'n conmovio' a ma's de un gari'funa. "En nuestra lengua,
micos significa 'mono', y por aqui' nunca hubo monos. Los u'nicos monos
que hay en la playa somos nosotros, !los gari'funas!", explica el joven
Alex Podilla, presidente de Peli'cano Cafe', una asociacio'n de
promocio'n de la cultura gari'funa. Ningu'n mono, entonces, pero si' un
campo de golf de 25 hecta'reas, 2.000 cuartos de hotel, 170 mansiones,
un centro de convenciones, un club na'utico, etc. Aunque la atraccio'n
principal es por supuesto el parque nacional donde segu'n los promotores
debera'n desarrollarse, sin mayores precisiones, "varias actividades",
"la danza y la mu'sica gari'funas tambie'n tienen muchos encantos". Los
antros de turismo sexual (en Ame'rica Central, clubes de "teiboleras" o
"table dance"), ?tambie'n estara'n ya planificados?
En cada uno de estos tres grandes proyectos -El Mirador, Mar de Corte's
y Micos Beach- la naturaleza es explotada y vendida, exactamente como lo
fuera la magni'fica bahi'a de Acapulco hace 40 an~os. Los me'todos
empleados no cambiaron mucho: corrupcio'n de las autoridades,
informacio'n a medias, indemnizaciones ridi'culas o inexistentes por la
expropiacio'n de tierras, continua negacio'n de las consecuencias
ecolo'gicas y sociales. A la cabeza esta'n los propios promotores e
inversores (tambie'n llamados "coyotes del turismo" por la compra a bajo
precio de los terrenos), en busca de las u'ltimas joyas intactas del
planeta.
Utilizacio'n fraudulenta
Estamos muy lejos ya de los compromisos que la Organizacio'n Mundial del
Turismo y los Estados asumieron en la materia, por medio del Co'digo
Mundial de e'tica del Turismo y la Declaracio'n de Quebec sobre el
Ecoturismo(10). Y a an~os luz de la verdadera definicio'n del
ecoturismo. Bajo el pretexto de la conservacio'n (real o no), esta
denominacio'n conduce a una privatizacio'n de los recursos naturales aun
ma's ra'pida que la que permiti'a el turismo cla'sico. Muchas veces los
proyectos anuncian medidas ecolo'gicas, pero todos exigen siempre
garanti'as sobre la propiedad de la tierra y empujan a los nativos hacia
la puerta de salida.
La comunidad local pierde su tierra, su reserva de pesca o su fuente de
agua, es decir todo lo que le permite sobrevivir. A veces, las a'reas
federales (playas, riberas, selvas) pasan a manos privadas por
jugarretas de una ilegalidad desconcertante. En los hechos, estos
programas reservan las u'ltimas ballenas, las u'ltimas ceibas (el a'rbol
emblema de Guatemala) o la laguna de los gari'funas a los ma's ricos,
justamente aquellos que ma's habra'n contribuido a su destruccio'n.
Parecera' natural, entonces, pagar y pagar caro por el derecho a
disfrutar de una naturaleza preservada. El Mirador cuenta con el turismo
europeo (ma's culto), mientras que Mar de Corte's y Micos Beach esta'n
hechos "a medida" para los estadounidenses.
La utilizacio'n fraudulenta de la denominacio'n "ecoturismo", sin
embargo, no se denuncia mucho. El ecoturismo en general goza de una
buena imagen y su desarrollo es un tema de actualidad. Hasta parece
haberse convertido en una panacea para las agencias de desarrollo
internacionales. En Ame'rica Central y en Me'xico, tanto algunas
agencias de la ONU(11) como ciertos organismos financieros (BID, Banco
Mundial, USAID) y la Unio'n Europea tienen en sus agendas mu'ltiples
proyectos para las comunidades locales(12). Justifican las ventajas de
esta poli'tica en nombre de la creacio'n de una economi'a local, la
formacio'n profesional y la toma de conciencia por parte de los
habitantes de la riqueza de su patrimonio natural y cultural. En suma,
una fo'rmula casi perfecta que responderi'a a la necesidad de valorizar
el patrimonio y, al mismo tiempo, asegurar su conservacio'n.
A pesar de haber sido muy criticados por las poli'ticas implementadas en
la regio'n, organismos como la ONG Conservacio'n Internacional o el BID
financiaron, durante los an~os 90, pequen~os proyectos de turismo 100%
comunitarios, en los cuales los habitantes garantizaban una verdadera
preservacio'n del medio, financiada por las ganancias obtenidas del turismo.
En los proyectos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), segu'n explica Diego Masera, responsable del a'rea de turismo
para Ame'rica Latina y el Caribe dentro de la organizacio'n, "la
participacio'n de la comunidad es el motor del proceso de conservacio'n,
y ninguna actividad de turismo se hace sin la poblacio'n". En cambio,
del lado de los Estados el elemento "comunitario", o sea la creacio'n y
el manejo del proyecto por parte de los habitantes, plantea un nuevo
problema. Una comunidad organizada, cuanto ma's consciente es del valor
de sus recursos naturales, menos se mostrara' dispuesta a vender su
tierra a bajo precio o a dejar que se privatice su fuente de agua o su
cascada.
En Chiapas, los proyectos de ecoturismo promovidos por los gobiernos
(local y federal) no se fundan en el modelo comunitario, sino que
tienden a promover un turismo familiar y privado. El gobierno local no
cesa de ponderar el ecoturismo como "la solucio'n a los problemas
econo'micos de Chiapas", pero financia desde hace algunos an~os los
peores proyectos ecoturi'sticos de Me'xico. Segu'n Maxime Kieffer,
consultor del sector que acaba de llevar a cabo una investigacio'n en
Chiapas, "los habitantes no fueron consultados en la fase preparatoria;
se les presento' la actividad y las caban~as ya construidas, de
hormigo'n, sin ningu'n tipo de arreglo ecolo'gico para limitar la
contaminacio'n. Los responsables no esta'n formados, no hay gestio'n
colectiva, ningu'n proyecto de desarrollo local, ni siquiera una
reflexio'n sobre los residuos". Peor aun: cuando las comunidades
rechazan un proyecto en sus tierras, los me'todos empleados para
convencerlos dejan ver un sombri'o futuro en la regio'n. Asi', el
Consejo Auto'nomo de la comunidad zapatista de Roberto Barrios denuncio'
en varias oportunidades las intimidaciones tanto de funcionarios
pu'blicos como de inversores privados para crear un proyecto de
ecoturismo cerca de sus cascadas. Ahora bien, el primer derecho de una
comunidad es poder rechazar la llegada de visitantes a sus tierras, y
por lo tanto impedir que se le impongan proyectos, aun si estos "esta'n
muy, muy bien", como repite sin cesar a la prensa la encargada del
turismo en Chiapas.
Estos proyectos son financiados por la Unio'n Europea a trave's del
programa Prodesis (Proyecto Desarrollo Social Integrado y Sostenible).
Con semejante socio -el gobierno sin embargo poco recomendable de Pablo
Salazar (PRI)-, la Unio'n apoya proyectos turi'sticos que no tienen nada
de ecolo'gico y que son, en varios puntos, muy contrarios a las reglas
ba'sicas del ecoturismo. En la comunidad lacandona de Lacanja'
Chansayab, las familias administran cada uno de los proyectos privados
sin ninguna colaboracio'n entre ellas. Reconocen que siguen usando sus
tu'nicas tradicionales(13) porque los formadores enviados por la Sectur
(Secretari'a de Turismo) les aseguraron que los turistas queri'an verlos
asi' vestidos.
Certificacio'n
En los folletos, Chiapas es el reino de la naturaleza y de la paz. Asi',
pareceri'a que el verde del ecoturismo hace desaparecer el caqui de los
soldados, que sin embargo no han abandonado la regio'n desde el
levantamiento zapatista de 1994. La comunicacio'n es en efecto astuta y
podri'a funcionar muy bien. En la oficina de la Sectur de Tuxtla
Gutie'rrez reconocen que los proyectos ejecutados no respetan los
principios clave del ecoturismo, y que el concepto se usa en toda la
publicidad del gobierno.
Al copresidir en Chiapas en marzo de 2006, el segundo Foro Internacional
de Turismo Solidario (FITS), Francia ratifico' esta falsa imagen. Fox,
el mismo que propone la destruccio'n de la regio'n de Baja California,
fue recibido por Salazar como "el gran fundador del turismo solidario".
Los esfuerzos de Chiapas en la materia fueron muy elogiados por
Jean-Louis Dieux, vicepresidente de la regio'n francesa de
Provence-Alpes-Co^te d'Azur, para quien Chiapas es hoy pionera y sera'
muy pronto un modelo a imitar de turismo solidario. Al mismo tiempo, los
participantes del Foro que veni'an de a'frica y Asia se quejaban, en una
carta abierta dirigida a los organizadores, "de no haber discutido con
ninguna comunidad a lo largo de las visitas de campo". Una prueba ma's
de que la visio'n impulsada por el gobierno local no es la misma que la
de los participantes del Foro.
Tanto en el interior del FITS como fuera de e'l, mantener el sello
"ecoturismo" se ha convertido en una prioridad de las redes, las
asociaciones y los universitarios que defienden el concepto. La
certificacio'n, en particular para el turismo solidario, aparece en un
principio como la solucio'n ma's indicada.
El sello de turismo solidario garantizari'a, ma's alla' de la
preocupacio'n por la preservacio'n del medio ambiente, la gestio'n del
proyecto de turismo por parte de los habitantes y la reinversio'n de una
parte de los beneficios en servicios comunitarios. En Francia, las
agencias de viaje solidarias actualmente agrupadas en la Asociacio'n por
un Turismo Justo y Solidario (ATES, por su sigla en france's) invitaron
a la Fair Trade Labelling Organisation, FLO(14), que controla la cadena
de comercio justo, a trabajar sobre este tema. En efecto, a estas
asociaciones convertidas en agencias de viaje les conviene mostrar
transparencia y poner a la vista sus acciones de solidaridad y su e'tica
mientras otras agencias se limitan a respetar un co'digo de buena
conducta, pero usan los te'rminos atractivos del "turismo responsable"
en su publicidad.
Pero la certificacio'n sigue siendo un proceso pesado, complejo y
costoso. Para Ernest Can~ada, encargado de la ONG espan~ola Accio'n por
un Turismo Responsable (ATR), "las tarifas de certificacio'n de un sello
excluyen a los proyectos pequen~os". En Me'xico, por ejemplo, el costo
de certificacio'n del sello de comercio justo rodea los 2.000 euros
anuales para una organizacio'n de productores de cafe'. "Adema's
-continu'a Can~ada-, al certificar el cafe' de empresas multinacionales
como Nestle', McDonald's o Carrefour, FLO tomo' otro camino. Para
nosotros no tiene sentido certificar la actividad de ecoturismo que
realizara'n muy pronto las cadenas hoteleras, que por otra parte
seguira'n violando los derechos de sus empleados."
Para no repetir los errores de certificacio'n del comercio justo, el
proyecto no estara' obligado a asumir las tarifas de certificacio'n, de
manera que los ma's pequen~os -que son la mayori'a- tengan el mismo
acceso a esta red. Pero sobre todas las cosas, un sello de turismo
solidario, sustentable o responsable debera', en sus fundamentos,
excluir de la competencia a los grandes grupos de turismo.
Certificado o no, el ecoturismo debe dejar de engan~ar a su cliente. La
actividad no es una solucio'n universal que puede aplicarse en todos
lados: no es posible convertir a todos los pueblos que viven cerca de un
emplazamiento arqueolo'gico o de una selva virgen en "gui'as", con la
excusa de la proteccio'n o el desarrollo social. El gobierno de Chiapas
se juega peligrosamente su futuro cuando, tan apresuradamente y tan mal,
apuesta todas sus fichas al "ecoturismo". Y asi' como el comercio justo
no detuvo la crisis del cafe' en la regio'n, el ecoturismo "adulterado"
no hara' mucho contra la pobreza.
Un modo de salvar las aldeas
Las organizaciones indi'genas, campesinas o ecologistas son las primeras
defraudadas por los fracasos del ecoturismo. Algunas de ellas vieron en
la idea de "turismo comunitario" una oportunidad de intercambio con
visitantes en un marco diferente. Otras financian la proteccio'n de sus
tierras (contra los incendios, la tala ilegal de los bosques, etc.)
guiando excursiones. Y, desde hace ma's de 20 an~os, con una gran
diversidad de ideas, de conceptos y de medios, ayudadas por asociaciones
y por universitarios o inspiradas por los foros en los que participaron,
algunas comunidades montaron proyectos de recepcio'n y acogida.
Actualmente exilado en Canada', amenazado de muerte por la poli'tica de
Ulises Ruiz, gobernador del Estado mexicano de Oaxaca(15), Rau'l Gatica
explico' en junio de 2005 las razones de la creacio'n de un proyecto
turi'stico por parte del Consejo Indi'gena Popular de Oaxaca-Ricardo
Flores Magon (CIPO-RFM) en una red de 22 comunidades: "Luchamos contra
la tala ilegal de nuestros bosques cometida con el apoyo del gobierno y
contra el saqueo generalizado de nuestras tierras y sufrimos una
represio'n sin precedentes. Cuando hay turistas en nuestras comunidades
hay muchos menos paramilitares, muchos menos problemas. Y tambie'n es
una manera de dar a conocer nuestras condiciones de vida y nuestra
lucha". El CIPO no creo' caban~as para los visitantes. e'stos duermen,
viven, comen con familias de la comunidad y "en las mismas condiciones;
e'se es uno de los puntos clave de nuestra propuesta. Vienen 'a nuestra
casa'". Cosecha de mai'z, recoleccio'n de miel, pesca o preparacio'n de
tortillas en funcio'n de la estacio'n o del entorno, desde las playas
del Paci'fico hasta las fri'as montan~as de la Sierra Norte, la red del
CIPO ofrece de hecho un viaje fenomenal hacia el corazo'n de la realidad
indi'gena de Oaxaca.
En Guatemala se prepara el mismo tipo de operacio'n contra las futuras
represas previstas por el Plan Puebla Panama' para el ri'o Usumacinta.
"En primer lugar tenemos que encontrar actividades para quedarnos en
nuestras tierras, y por otra parte es un excelente medio para llamar la
atencio'n", explica Agusti'n Terala, miembro del Frente Petenero Contra
las Represas (FPCR). Al mostrar la belleza del ri'o Usumacinta, los
miembros del Frente quieren explicar a los visitantes los estragos
ecolo'gicos que provocari'an las obras de hormigo'n.
En la misma regio'n, la Asociacio'n de Comunidades Forestales de Pete'n
(Acofop) refuerza su actividad de turismo comunitario frente a la
amenaza de otro turismo en el emplazamiento arqueolo'gico de El Mirador
(ver arti'culo). Desde hace ma's de diez an~os, la comunidad de La
Carmelita(16) propone descubrir el lugar en grupos pequen~os, a lo largo
de cinco di'as de marcha por la selva: un verdadero turismo de bajo
impacto por los senderos y un momento privilegiado con aquellos que
viven y trabajan en esta selva. "Sabemos que el proyecto de Hansen [el
arqueo'logo estadounidense a la cabeza del complejo turi'stico] nos
propone vender souvenirs, pero preferimos pasear por la selva y
describir nuestro trabajo -explica Freddy Molina-. El turismo limitado y
manejado por la comunidad es un complemento interesante de nuestra
actividad forestal que, por otra parte, presentamos al visitante."
Organizacio'n comunitaria
Antropo'loga del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM
(Universidad Nacional Auto'noma de Me'xico), Luisa Pare' pensaba lo
mismo cuando creo' un primer proyecto que dari'a lugar a la Red de
Ecoturismo Comunitario de los Tuxtlas (RECT), en el Estado de Veracruz,
Me'xico. El objetivo principal era amortiguar el golpe de la creacio'n
brutal de la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas, en 1998, que
expropiaba sus terrenos a los habitantes de la regio'n e imponi'a un
reglamento a las comunidades locales para detener la deforestacio'n. "La
creacio'n de la reserva no proponi'a una alternativa econo'mica
-recuerda la antropo'loga- y los habitantes no fueron consultados sobre
el trazado del a'rea. La prioridad era la biodiversidad y los habitantes
debi'an adaptarse a ello. Nosotros sabi'amos, por el contrario, que sin
la participacio'n de la poblacio'n la creacio'n de una reserva no
cambiari'a en nada la conservacio'n."
Con el correr de los an~os, en las aldeas se pusieron en marcha muchas
actividades econo'micas compatibles con el medio ambiente (ecoturismo,
artesani'as en madera, agricultura biolo'gica). Los habitantes aceptaron
proteger la selva y las fuentes de agua gracias a un plan de desarrollo
sustentable, tal como queri'a la direccio'n de la reserva. "Pero a
cambio reciben compensaciones justas y participan en el proceso de
decisio'n, dado que ofrecen un servicio ambiental. Es decir que
trabajan, como la reserva, por la proteccio'n de los recursos del planeta."
Se supone que el ecoturismo deberi'a ir en este sentido: encontrar
recursos financieros y materiales destinados a las poblaciones locales
para que ellas protejan su entorno y tengan acceso a servicios como el
agua potable y la electricidad, por otra parte indispensables para
recibir turistas. En a'mbitos rurales y como complemento de la
agricultura, un turismo limitado y manejado por los nativos puede ser
una fuente de ingresos interesante, en particular durante las temporadas
en que la actividad agri'cola se debilita. Frente a la situacio'n
econo'mica catastro'fica en que se encuentra el campo en Ame'rica
Central y Me'xico, el ecoturismo ya permitio' evitar la quiebra de
pequen~as economi'as familiares. Y la organizacio'n comunitaria de esta
actividad es esencial: es fundamental que en una aldea los problemas
ligados con el turismo (tratamiento de los residuos, consumo de agua y
de energi'a, etc.), asi' como sus beneficios (empleos, formacio'n,
servicios pu'blicos) sean objeto de una gestio'n concertada.
NOTAS
1. La Universidad de California, la National Geographic Society,
Counterpart International e incluso The Global Heritage Fund.
2. En Chiapas, la organizacio'n Maderas del Pueblo denuncio' en
varias oportunidades la existencia de programas de biopirateri'a bajo el
aspecto de ecoturismo. Hasta hoy estas denuncias no han sido probadas,
pero las autoridades no han encarado ninguna investigacio'n seria.
3. Forest Stewardship Council (FSC) es una ONG que reu'ne, desde
1993, a propietarios forestales, empresas del gremio de la madera,
grupos sociales y asociaciones ecologistas. El sello FSC se basa en 10
principios y 56 criterios que verifican sociedades de certificacio'n
independientes.
4. El Plan Puebla Panama' es un plan de "desarrollo" que
supuestamente crea infraestructuras (rutas, puertos, represas, etc.)
para la implantacio'n de actividades econo'micas (maquilas, minas, etc.)
desde Panama' hasta el Estado de Puebla, en Me'xico. Ver Braulio Moro,
"Una recolonizacio'n disfrazada", Le Monde diplomatique, edicio'n Cono
Sur, Buenos Aires, diciembre de 2002.
5. Documentos del BID, proyectos de turismo, Plan Puebla Panama'.
www.iadb.org/ppp
6. Ver el informe de la ONG guatemalteca Tro'pico Verde:
www.tropicoverde.org
7. "Declaracio'n de Gala'pagos" aprobada en la reunio'n de ministros
de Turismo y Ambiente en Gala'pagos, Ecuador (mayo de 2002), en el marco
de la XII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Dicho
compromiso fue ratificado en septiembre de 2004, en ocasio'n de la
segunda Cumbre en Ri'o Amazonas, Brasil.
8. Los otros segmentos comprenden el turismo cultural, el turismo de
negocios, el turismo de crucero, el turismo aventura y el ecoturismo.
Fuente: Sectur (Ministerio de Turismo mexicano), Proyectos en
desarrollo, 2005.
9. Para la Unesco, estas islas albergan la biodiversidad marina ma's
rica: 891 especies de peces, 695 especies de plantas acua'ticas y un
tercio de los ceta'ceos.
10. La Declaracio'n de Quebec adoptada en mayo de 2002, despue's del
An~o Internacional del Ecoturismo en 2001.
11. Organizacio'n Internacional del Trabajo (OIT), Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Organizacio'n Mundial del Turismo
(OMT).
12. La mayori'a de los proyectos que se refieren a las comunidades
campesinas o indi'genas instaladas en entornos protegidos por una
legislacio'n nacional o internacional (las Reservas de la Biosfera de la
Unesco, el Corredor Biolo'gico Mesoamericano, etc.).
13. Los lacandones no son el pueblo originario de la selva lacandona,
aun si el gobierno "vende" esta falsa identidad. Esta poblacio'n maya es
originaria de la peni'nsula de Yucata'n.
14. La Fair Trade Labelling Organisation nacio' en 1997 para
reagrupar a unas veinte asociaciones de comercio justo en el mundo
(entre ellas, Max Havelaar). En 2004, Flo-Cert certifico' a 548
cooperativas. Ver: www.fairtrade.net
15. . Desde que accedio' al poder, en diciembre de 2004, Ulises Ruiz
(Partido Revolucionario Institucional) encarcelo' a 152 opositores
poli'ticos, entre ellos los li'deres principales de las organizaciones
indi'genas, por motivos tan convincentes como "robo de dinero en los
autobuses" (acusacio'n de Alejandro Cruz, abogado y presidente de la
Organizacio'n Indi'gena de los Derechos Humanos de Oaxaca, OIDHO).
16. Para ma's informacio'n sobre estos proyectos de turismo solidario
(La Carmelita, CIPO, Tuxtlas), ver www.echoway.org
Traduccio'n del france's al espan~ol: Mariana Sau'l
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Biologica y Cultural, del Foro Internacional "Ante la Globalizacion, el
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la Vida, Frente Mesoamericano contra las Represas; miembro de la Alianza
Mexicana por la Autodeterminacion de los Pueblos (AMAP), Foros
Mesoamericano, Mexicano y Chiapaneco contra las Represas; Movimiento
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