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Subject: Marcos' words at the meeting in the Multikulti, Tijuana,Oct 18
Date: Sat, 21 Oct 2006 20:49:34 +0200

Palabras del Delegado Zero en la Reunion con Adherentes y simpatizantes en
el multikulti
Tijuana, Baja California
18 de octubre del 2006
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/515/

Buenas tardes compa~eros, compa~eras. Gracias a la Otra Tigu:ana -como se
dice-, y gracias especiales al equipo de seguridad que forman las compa~eras
y compa~eros brown berets -los gordos- boinas cafe's que nos esta'n cuidando.

Nos sentimos como entre compa~eros, como de por si' somos y compa~eras, y nos
sentimos aqui' seguros con aquellos que reivindican el color que somos de la
tierra, en este caso el cafe'. Y es importante porque alla' los gabachos para
burlarse de los mexicanos, que esta'n de aquel lado y de este lado, nos dicen
brownies -los cafecitos-. Como si tener nuestro color fuera un delito o algo
motivo de burla.

Me parece que el jefe pure'pecha Juan Cha'vez, del Congreso Nacional Indi'gena,
ha hecho un excelente resumen de lo que hemos visto en Baja California.
Recorrio' la destruccio'n de la naturaleza con las gasificadoras, recorrio'
tambie'n la destruccio'n de los pueblos indios. Yo quisiera detenerme porque
quiero agradecerle especialmente a las compa~eras trabajadoras de la maquila
que este'n aqui'. Porque sabemos que es su tiempo de descanso, el que dedican
a su familia, el poco que les dan, y como quiera lo esta'n dedicando para
estar con nosotros.

Nos platico' la compa~era de la muerte de Marina y de Gladis. Voy a tratar de
contar la historia, segu'n la cuenta que estuve haciendo con los datos que me
paso' la compa~era, de la historia de Marina.

Ella entro' a trabajar de 27 a~os a la empresa. Entraba a trabajar a las
cinco de la ma~ana. Si bien le iba -digamos que vivi'a a una hora de camino-,
teni'a que salir de su casa a las cuatro de la ma~ana. Si teni'a que
arreglarse o prepararse antes de salir, teni'a que levantarse a las tres de
la ma~ana.

Despue's de ocho horas de trabajo y de que so'lo le daban cuarenta minutos
para consumir algu'n alimento, y que le reduci'an el tiempo para ir al ba~o. A
veces por medidas del capataz o a veces por la sencilla medida de cerrar con
candado el ba~o, o dejarlo todo sucio para que nadie entrara, segu'n nos han
contado trabajadoras maquiladoras de otras partes. Terminaba a la una,
pasadas.

Por supuesto, Marina no podi'a llegar tarde al trabajo porque se lo
descontaban o la corri'an. Pero nadie tomaba en cuenta que no siempre
terminaba a la hora que termina la labor, sino que a veces se alargaba y
nadie le tomaba en cuenta ese trabajo extra. Haci'a otra hora del trabajo a
su. otra hora de viaje a su casa. Llegaba a las dos, tres de la tarde a
hacer de comer o a atender a su familia.

Tal vez era soltera, tal vez estaba casada, tal vez era madre soltera. Y
entonces teni'a que ocuparse de los trabajos que los varones idiotamente
esta'n relegando so'lo en las mujeres, o sea mantener su hogar. Si bien le
iba, podi'a darse un poco de respiro a las seis o siete de la noche, y
entonces poder dedicar ese tiempo a decidir que' iba a hacer, porque al otro
di'a a las tres de la ma~ana teni'a que levantarse.

A Marina le pagaban 100 pesos al di'a, 105 pesos por esas ocho horas de
trabajo. Segu'n la cuenta que hicieron unos compa~eros economistas -que son
adherentes de la Otra Campa~a y que asesoran a la comisio'n Sexta- para poder
consumir lo necesario para sobrevivir se necesitari'an 485 pesos al di'a, si
no te enfermas, si no vas a la escuela, y si no te diviertes. So'lo para
consumir los alimentos, tener luz, gas para poder sobrevivir y, por
supuesto, si no te compras ropa.

A Marina so'lo le daban 105 pesos al di'a y teni'a que decidir que' haci'a con
ese dinero. Es de esperar que ella decidi'a darle de comer a su familia. Y
tal vez tratar de ara~ar un poco el presupuesto -o sea comer menos y de peor
calidad- por si teni'a algu'n hijo al que teni'a que pagarle la escuela, los
u'tiles, o el uniforme escolar.

(Porque aunque el gobierno de Fox dice que la educacio'n es gratuita, sabemos
que no, que se piden cuotas, cooperaciones. En realidad se paga por la
escuela aunque en la ley diga que es gratuita).

Marina se empezo' a sentir mal, tal vez penso' que era un catarro o algo que
le habi'a pegado, y no le dio mucha importancia. No podi'a comprar la medicina
porque la empresa no le da los medicamentos. No podi'a declararse enferma
porque la corri'an. Y ellas nos esta'n contando de que si se declaraban
enfermas, van para afuera.

Fue creciendo la enfermedad, y teni'a que optar -Marina- por comprar la
medicina que necesitaba, o por comer. Y Marina opto' por darle de comer a su
familia y por comer ella. La enfermedad avanzo', tal vez llego' a escupir y a
vomitar sangre, y en tres a~os se acabo'.

Una mujer joven, de 27 a~os, llega a los 30 y se muere de una enfermedad que
le dio en el trabajo. Y si hacemos la cuenta, Marina estuvo trabajando para
morirse. Y si no trabajaba, tambie'n se mori'a.

Y esa historia que nos conto' la compa~era -que ahora trato de contar de otra
forma- es la que hemos escuchado en trabajadores y trabajadoras de la
maquila en todo el pai's. Y hasta donde sabemos nosotros, la legislacio'n
laboral obliga a las empresas a dar lo que la compa~era nos explico' que
tienen que cooperarse para comprar, o sea: equipo de seguridad y
medicamento.

Que las enfermedades que esta'n sufriendo ameritan que sea la empresa la que
cubra los gastos me'dicos. Pero au'n asi', aunque los cubriera  ?cua'nto vale el
pulmo'n de ustedes? Que uno sepa que se va a morir o que le va a dar ca'ncer.
 ?Cua'nto? dice: ora, yo te doy mi pulmo'n, mis dos pulmones, y lo que me quede
de vida. Porque se murio' a los treinta, e'chale que hubiera llegado a los
sesenta o a los setenta, treinta a~os de vida por cua'nto.  ?Cua'nto tasa el
derecho laboral en Me'xico 30 a~os de vida de una mujer?

Y esa agresio'n la juntamos con la que nos platico' Octavio, del Frente de
Pueblos en Defensa de la Tierra en Atenco. Porque ahi' violaron mujeres,
porque eran mujeres nada ma's, si hubieran sido varones no les hubieran hecho
lo que les hicieron. Y cualquier mujer que me esta' escuchando sabe lo que
significa la agresio'n al cuerpo nada ma's porque es mujer. El tener que
soportar que este'n introduciendo en sus partes los garrotes que usa la
polici'a. Y el que era acomedido le poni'a el condo'n al garrote. Y esas
historias nos las contaron las compa~eras nuestras de la Otra Campa~a.

Uno pudiera pensar: "pues es una injusticia.  !Que metan a la ca'rcel a los
polici'as!" Las que esta'n en la ca'rcel son las mujeres, las que fueron
violadas. Y despue's de todos estos meses, apenas el idiota de Soberanes -que
es de la Comisio'n Nacional de Derechos Humanos- esta' da'ndose cuenta que si',
que se violaron los derechos humanos. Que hay indicios de que se violaron
los derechos humanos. Aunque hay fotos, hay videos, hay grabaciones que dan
cuenta de esto que paso'.

Y aqui' yo quiero presentarles a unos compa~eros que vienen con la Otra
Campa~a. Estos compa~eros lo que esta'n haciendo es eso: recogiendo los
dolores en imagen, en audio, en escrito, en texto para que se conozca por
todas partes. Porque a lo mejor ahora puede venir Octavio para contarles lo
de Atenco, pero a lo mejor no hubiera podido venir nadie de alla'.

Pero gracias a estos compa~eros que son de los medios independientes o
alternativos, es que en todo el pai's nos empezamos a dar cuenta de lo que
nos esta' pasando. Y vamos a conocer la historia de Marina y la de Gladis, y
la de cada una de ustedes, y de las formas que esta'n luchando,
organiza'ndose. Asi' como conocemos tambie'n, a pesar de todo de lo que han
sufrido, la dignidad de las presas y presos de Atenco.

Para nosotros es un dolor Atenco, pero tambie'n es un orgullo saber que
tenemos esos compa~eros y esas compa~eras. Y saber que a pesar de todo esto,
el pueblo de Atenco nos sigue recibiendo como lo que somos: como compa~eros
y compa~eras de lucha.

Segu'n me dicen, en esta reunio'n hay adherentes, trabajan en las
maquiladoras, hombres y mujeres, y hay gente que simpatiza. Tal vez se esta'
preguntando de que' se trata todo esto, de que' se trata esto de la Otra
Campa~a, de la Sexta Declaracio'n, para ver si le entro o no le entro, eso es
lo que hace un simpatizante. A lo mejor me van a pedir dinero, a lo mejor me
van a pedir que este' yendo a todas las reuniones y no voy a poder, porque
tengo que trabajar, tengo que vivir.

Y lo que esta' haciendo la Otra Campa~a, lo que ofrece y lo que pide es un
oi'do. Que asi' como estos. a trave's de estos compa~eros de medios
alternativos que vienen en la karavana, y los que de por si' son aqui' de la
Otra Tigu:ana. Como La Transgresora, que es una estacio'n de radio por ahi'.
Creo que es 96.1  ?si'? 96.1 es la transgresora del cuadrante. Eso, nos esta'n
ofreciendo el oi'do, un oi'do nacional e internacional para que otros que
somos como nosotros, como nosotras, podamos escucharnos, conocernos, conocer
nuestra historia, aprenderla, aprender de ella, y sobre todo aprender de
nuestra lucha.

Y nosotros le pedimos a los adherentes de la Otra Campa~a so'lo eso, que
escuchen a otros de otras partes. A veces tan cercanos como el Valle de San
Quinti'n, o como Ensenada, o como el pueblo kiliwa, o kumiai, o pa ipai, que
son pueblos indios de aqui', de Baja California. Y que nos damos cuenta que
el otro idiota que es el gobernador del estado, tampoco se ha dado cuenta
que hay pueblos indios en este territorio. Y no so'lo eso, sino que estaban
mucho antes de que la mala sangre que lo pario' existiera. Eso es lo que esta'
pidiendo pues la Otra Campa~a.

Y segu'n vamos viendo en el recorrido y vamos pesando lo que esta' pasando,
recordamos lo que nos paso' en La Paz. Hay una colonia popular, o sea gente
humilde, y les pusieron una antena de celular pero de esas grandotas, de
Iusacel, en medio de las casas, con una escuela ahi' cerca. Sin preguntarle a
nadie. Le dijeron a la gente que iban a poner una caseta telefo'nica.

La gente contenta porque va a haber tele'fono ahi', y resulta que les pusieron
una antena de celular como de 20, 25 metros de altura. Y pues aparte del
ruido que produce esa ma'quina, la parte que no les deci'an es el da~o
cerebral que producen las microondas de los celulares, de las antenas
celulares poderosas en las cercani'as.

Por la molestia del ruido se organizaron, exigieron que se apagara, pero ahi'
sigue la antena. Y ahora poco, si se acuerdan, hubo un huraca'n. Entonces nos
estaban contando unos ni~os -no nos lo contaron los adultos, unos ni~os-, un
ni~o y una ni~a pasaron a decirnos que esa noche no durmieron porque cruji'a
el monstro, deci'an. Y el monstruo era la antena, que con el viento estaba
crujiendo como rugiendo, y pues lo primero que piensas es que se va a caer.
Y se sali'an con sus lamparitas a alumbrar para que' lado va a caer, pa'
correr pa'l otro lado. Y una se~ora ya de edad, que usa basto'n dice: "yo pa'
do'nde voy a correr. Pa' donde caiga ahi' me va a tocar, porque yo no voy a
poder correr".

Y esto que nos platico' tambie'n la compa~era de la empresa esa de plomo, que
co'mo empieza a destruir la naturaleza. Y lo que nos contaron de las
maquiladoras. Pues yo creo que sin ninguna pena podemos decir -asi' como los
cigarrillos dice que: "este producto puede ser nocivo para la salud"-: el
capitalismo es nocivo para la salud.

Y debie'ramos ir poniendo por todas partes eso: advertirle a la gente que es
el sistema en el que estamos el que nos esta' matando. Como mato' a Marina,
como mato' a Gladis, y como nos esta' destruyendo en vida a nosotros, a todos.
A los pueblos indios -como explico' Don Juan- y -como explicaron ustedes- a
los no indi'genas tambie'n que son trabajadores.

Entonces lo que esta' proponiendo la Otra Campa~a es: cuenten su palabra
ustedes mismos, nadie ma's por ustedes. Y alguien la va a escuchar porque ese
es su compromiso. A cambio, su compromiso tambie'n de escuchar. Y van a ver
que de ese dolor que esta'n escuchando pudieran pensar que uno se va a
entristecer, o a caer, o a derrotar, y pasa lo contrario. Uno siente que no
esta' so'lo, que hay muchos como uno y que hay historias de lucha que antes no
se conoci'an y que ahora se esta'n conociendo.

Y el siguiente paso es que esas luchas que esta'n tan dispersas, desde
Quintana Roo hasta Tijuana, pudieran hacer un acuerdo y unirse, que eso es
lo que plantea la Otra Campa~a.

Y si aqui' esta' este sistema que nos hace da~o a la salud, no hay mejor
medicina que destruir el virus que es el sistema. Y entonces empezar a
construir otra vez otro pai's, con otro sistema donde tomamos en cuenta todo.
No so'lo a los pueblos indios, no so'lo las condiciones laborales, sino
tambie'n el cuidado, el mantenimiento y el crecimiento del medio ambiente que
es donde nos desenvolvemos.

Nosotros les pedimos que lo piensen, a esos que esta'n simpatizando, no se
trata de hacer un partido poli'tico, ni de mocharse con cua'nto para el li'der,
o para la cuota sindical, o lo que sea. Lo que se trata es de no estar solos
ni una vez ma's. Y saber que tenemos compa~eros no so'lo en Me'xico, sino
tambie'n en el otro Me'xico que esta' cruzando la frontera. Porque esa frontera
nos la impusieron, esa no tiene nada que ver con lo que pensamos nosotros.
Queri'amos agradecerles esta escucha. Gracias compa~eros, gracias compa~eras.


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