Residentes de barrio
hispano de Chicago ven con temor cambios en vecindario

EFE Latino

Posted: 2008-09-08 13:22:58

Antonio
Zavala



Chicago, 8 sep (EFE).- Rentas altas, impuestos a la propiedad y un nuevo
influjo de gente joven con miras a subir en la escala social están
transformando a un barrio mexicano de Chicago, donde sus antiguos residentes
temen que no sea para bien del vecindario.



Pilsen, considerado un barrio mexicano desde la década de 1960 ha sufrido en
los últimos cuatro años una rápida transformación de su identidad, sus
residentes y sus negocios.



"Los residentes están bastante preocupados", dijo a Efe Rodrigo
Paredes, un organizador del grupo Alianza de Pilsen, que desde los años 90 ha
tratado de frenar el inevitable cambio.



"Cuando caminas por la Calle 18 te das cuenta que Pilsen está realmente
muriendo", se lamentó el activista.



Parte del problema, según Paredes, es que los especuladores de bienes raíces
han fijado sus ojos en este barrio, a escasos cinco minutos del centro de la
ciudad, por lo que la construcción de nuevos condominios ha elevado los
impuestos a la propiedad y desplazado a muchas familias latinas.



Muchos se han visto forzados a vender sus casas, las cuales costaron unos
28.000 dólares en los años 1970 cuando Pilsen se consideraba un "puerto de
entrada" para los nuevos inmigrantes mexicanos.



Paredes acusa al concejal Danny Solís (Distrito 25), un aliado cercano del
alcalde Richard M. Daley, de no hacer lo suficiente para atraer trabajos al
área, contener la construcción de nuevos condominios y ayudar a los hispanos a
permanecer en la zona.



"No hay voluntad política para ayudar a la comunidad," denunció
Paredes.



Solís ha negado las acusaciones y sostuvo que lo que ocurre en Pilsen es
similar a lo vivido en otras comunidades inmigrantes: siempre hay un cambio a
mejores lugares.



De acuerdo con el concejal, por cada condominio construido en Pilsen de más de
cuatro viviendas, por ley se tiene que otorgar el 21 por ciento de sus espacios
a personas de bajos y medios recursos.



También destacó su trabajo para que el Servicio de Parques de EEUU declarara en
2006 a Pilsen como un distrito histórico, lo que otorga a los dueños de casas
la oportunidad de poder suspender sus impuestos por 12 años si hacen mejoras a
sus propiedades.



En cuanto a la creación de nuevos trabajos, enfatizó que se han creado más
fuentes de empleo "en los últimos 12 años desde que yo soy concejal que
anteriormente",



Sin embargo, nadie puede negar que los negocios latinos están cerrando sus
puertas en Pilsen y mudándose para otros lugares.



Rigoberto Gonzales, presidente de la Cámara de Comercio Comerciantes Unidos de
Pilsen, sostuvo a Efe que en los últimos meses unos 70 negocios latinos han
abandonando a este barrio, nombrado así por una ciudad en la República Checa,
por los inmigrantes que llegaron al principios del siglo 20.



Gonzales también culpa a la difícil situación de la economía del país del
cierre de negocios.



"Un nuevo restaurante mexicano abrió aquí apenas hace dos meses y ya
quebró", relató el líder de los comerciantes.



A Socorro Sánchez, quien llego aquí de México en 1978 y es dueña de un centro
de belleza, le preocupa la pérdida de la identidad cultural de este barrio que
la década del 90 llegó a tener hasta 44.000 residentes, la mayoría de ellos
hispanos.



"Este cambio es sumamente rápido, yo diría que ha ocurrido en los últimos
cuatro años", apuntó Sánchez, quien afirma que los nuevos residentes, en
su mayoría jóvenes solteros, "no se integran a la comunidad, ni consumen
lo que nosotros consumimos".



El éxodo también ha puesto en jaque a las casi 10 escuelas públicas del área,
que corren el riesgo de ser cerradas por la Junta de Educación de Chicago.



Una de ellas, la Sor Juana Inés de la Cruz, se encuentra en ese proceso, según
informó a Efe Jose Álvarez, de la oficina de los concilios escolares y de la
comunidad de las Escuelas Públicas de Chicago, ya que no cuenta con suficientes
alumnos.



En un tiempo casi todas las escuelas de Pilsen tenían sobrepoblacion, hoy
solamente la Escuela Ruiz entra en esa categoría.



En 1986, la Escuela Jungman tenía cerca de 900 estudiantes y hacia uso de
unidades móviles y rentaba espacio en una iglesia católica para acomodar a sus
alumnos. Hoy, el centro tiene alrededor de 300 estudiantes, según su directora
Zaida Hernández.



Hernández dijo a Efe que las familias latinas de Pilsen se han mudado al sur de
la ciudad; a los suburbios del oeste de Chicago y muchos han decidido regresar
a México.



Aquí y allá entre las calles del barrio hay claras señales del descontento que
sienten su residentes latinos. En algunas cajas de periódicos hay letreros en
inglés que rezan "Los yuppies desplazan." En un callejón hay un
señalamientos de tránsito que alguien pintó con esta advertencia:
"Peligro, entrando a zona de desplazamiento." (EFE)




      
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