Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Pardo contesta columna de Char
Santaf� de Bogot�, 2 de agosto de 1999
Se�or doctor
Alejandro Char Chaljub
Barranquilla
Estimado Alejandro:
Le escribo en referencia a su �carta abierta�
publicada recientemente en EL HERALDO. Toca usted puntos
cr�ticos sobre la situaci�n nacional y
describe de modo muy preciso los males m�s agudos que
pesan sobre
nuestro pa�s. La pobreza extrema y la
inequidad, la cada vez m�s dif�cil gobernabilidad y la
persistente violencia.
Se�ala como contraste que la voluntad de los
colombianos por salir adelante ha sido el motor de la
estabilidad
nacional. El pueblo con su tenacidad supera
los momentos m�s adversos y construye alternativas a la
crisis.
Pero las actuales circunstancias de pa�s son
especialmente delicadas. La normal anormalidad colombiana
es
ahora m�s anormal. La crisis econ�mica,
recesi�n y desempleo, han puesto un nuevo ingrediente al
problema.
Eso de que el pa�s va mal y la econom�a bien
se acab�. Van mal ambos. Nadie se salva. Por eso hoy d�a
los
males parecen peores que antes, los problemas
con que antes se conviv�a parecen intolerables.
Miremos algunos. La paz. Hace un a�o largo no
hab�a perspectiva ni lejana ni cercana de iniciar un
di�logo con
la guerrilla. En el frente militar los golpes
a la fuerza p�blica eran continuos y dolorosos.
Centenares de
soldados y polic�as capturados por la
guerrilla as� lo indicaban. En el panorama internacional
las puertas
estaban cerradas, el descr�dito del pa�s era
grande y ser colombiano ten�a una fuerte carga. Ahora un
a�o
despu�s miremos estos puntos.
Con obst�culos y todo pero hay un proceso de
paz con las Farc y no est� del todo remoto uno con el
ELN. La
fuerza p�blica ha logrado sobreponerse a la
desmoralizaci�n en que estuvo el per�odo anterior y ha
tenido
acciones importantes.
En lo internacional hay confianza en el
Gobierno, atenci�n a nuestros problemas y apoyo a los
temas de paz.
Pero el pesimismo de los compatriotas es
grande, mayor que hace un a�o cuando objetivamente las
cosas
estaban peores. La explicaci�n es el deterioro
de la econom�a que toca a todos y que nubla cualquier
perspectiva sobre el pa�s.
Por eso sus reflexiones son muy pertinentes.
La crisis actual tiene que servirnos para afrontar los
problemas a
fondo y para salir de la mediocridad.
Situaciones estables tienden a perpetuar condiciones
mediocres. La
inflaci�n, el desempleo y la tasa de inter�s
que hace cinco o diez a�os eran los m�s bajos en Am�rica
Latina hoy
son los m�s altos. Mediocridad y conformismo
son sin�nimos. Por eso la crisis de estos d�as tiene que
impulsarnos a remover costras y tumbar
barreras.
Los partidos pol�ticos son el mejor ejemplo
del conformismo y la mediocridad y sin una reforma
radical no
podremos tener una mejor actividad p�blica.
Los partidos colombianos son un remedo de verdaderos
partidos,
sus jefaturas son de papel, sus decisiones son
desfasadas de los problemas y creo que pocos son los
colombianos que piensan que los partidos son
un veh�culo para resolver problemas reales. La reforma
radical de
estas organizaciones es un paso fundamental
para encaminar soluciones a los problemas de fondo, y es
de mi
inter�s y del suyo que el tema liberal est� de
primero.
Para reformar los partidos y modificar la
forma de hacer pol�tica hay que empezar por debatir, de
modo franco y
crudo, que papel han jugado los partidos en la
actual crisis, hay que hacer autocr�tica honesta pues
tres
gobiernos liberales han antecedido a esta
grave crisis, hay que ser claro as� eso signifique
generar enemistades
pues es la �nica manera de cambiar las cosas.
Los actuales partidos son organizaciones pol�ticas
conformistas,
acomodadas a los vaivenes del poder, vac�as de
definiciones pues definirse es molestar a alguien, son
cascarones huecos que no representan m�s que
una nostalgia de tiempos mejores.
Quienes estamos en la actividad pol�tica
tenemos la obligaci�n de tratar de mejorar la pol�tica
misma, de ser
audaces y auto-cr�ticos, pues si no lo
hacemos, si no introducimos seriedad en la pol�tica, si
no la convertimos
en un veh�culo de esperanzas, el espejo del
fracaso estrepitoso de los partidos venezolanos se
volver� realidad
en nuestro medio, y eso no ser� lo mejor para
este pa�s.
Trabajemos en esa direcci�n pues las
circunstancias actuales del liberalismo, no est�n para
lavado, engrase,
latoner�a y pintura sino para cambio de motor,
de caja, de tim�n y sobre todo de conductores.
Atentamente,
Rafael Pardo Rueda
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