Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Macolextianos,
Samuel Arango es un columnista de El Colombiano, y en su columna de
hoy escribe una carta abierta a un guerrillero. Me parece que muchos
compartimos las ideas de Arango, aunque tambi�n es obvio que muchos lo
tildar�n de ingenuo o hasta de guerrillero disfrazado. Aqu� se las
mando para que reflexionen.
--
Fernando Guzman
[EMAIL PROTECTED]
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Tomado de El Colombiano 07/22/99
http://www.elcolombiano.com
Carta a un guerrillero
POR SAMUEL ARANGO M
Debo empezar por decirte que te tengo pavor. Cuando veo que eres capaz
de secuestrar, de rematar con tiros de gracia, de reclutar menores, de
provocar desplazamientos y hasta de torturar, me estremezco de
p�nico. Son cosas con las que jam�s estar� de acuerdo, h�galo quien lo
haga.
Sin embargo, hace poco le� una tira c�mica de Olafo, mi personaje
preferido posiblemente por sus semejanzas con mi propia realidad, y en
ella Chiripa le pregunta a su jefe: �Olafo, por qu� nosotros peleamos
con tanto �mpetu? Olafo respondi�: Peleamos con ardor por lo que es
justo. Chiripa replica: �Entonces nuestros enemigos pelean tambi�n con
tanto ah�nco por lo que es injusto?
Hermano guerrillero: No entiendo las masacres, los secuestros, las
desapariciones. Sobre todo, no las entiendo, si en el fondo de todo
buscas que nuestro pa�s cambie. �Ser� que as� cambiar�? No lo creo
posible, nunca ha sucedido y el costo es monstruoso.
Pero cuando pienso que todos, t� y yo, a lo mejor queremos lo mismo,
entonces me pregunto por qu� tanta maldad, por qu� tantas muertes, por
qu� tanto dolor, por qu� tanta injusticia.
�Quieres una Colombia justa? Yo tambi�n. �Quieres una Colombia en paz?
Yo tambi�n. �Quieres empleo justamente remunerado, educaci�n para
todos, salud para todos? Yo tambi�n. �Quieres tener la oportunidad de
contemplar los atardeceres sin temor, de vivir un amor intenso con tu
pareja, de tener hijos que no est�n traumatizados por la violencia sin
fin?, yo tambi�n.
He asistido a los entierros de algunos soldados y he llorado. No he
asistido al entierro de guerrilleros, pero seguro que tambi�n
llorar�a. Porque veo al lado de cada combatiente que una madre, un
padre, una novia, unos hermanos, todos, lloran y maldicen la maldita
guerra.
Estoy seguro de que cuando en el monte miras las noches estrelladas,
las noches de luna, los atardeceres lujuriosos, sue�as. Igual a como
yo lo hago.
Hermano guerrillero, si tambi�n eres so�ador, no dejes que esos sue�os
se ahoguen en sangre. Haz todo lo posible para que la guerra
termine. Trata de evitar la barbarie. Piensa que cada hu�rfano puede
ser tu hijo y que crecer� con la violencia sembrada en su coraz�n.
Violencia que queremos sepultar para siempre.
So�emos juntos en el pa�s que todos nos merecemos y hagamos lo posible
por construirlo, no por destruirlo. Ama intensamente, no odies,
apasi�nate por el pueblo, por el servicio a los dem�s, pero no para
que tenga que huir, sino para que pueda vivir, pueda respirar, pueda
so�ar con nosotros.
Que cada uno, desde su orilla distante, piense en lo que podemos hacer
por realizar estos sue�os. Tambi�n creo que hay que cambiar muchas
cosas, empezando por nosotros mismos, en nuestro interior, pero
empecemos a reconstruir. Juntos trabajemos contra la corrupci�n,
contra el narcotr�fico catastr�fico, contra la ignorancia, contra la
injusticia. Pero las armas jam�s le han dado la raz�n a nadie.
Te invito a empezar una labor pedag�gica de paz con nuestros ni�os,
porque ya los adultos nos hemos estupidizado hasta el punto de no
poder regresar. Eduqu�moslos en la tolerancia, en el respeto por las
ideas ajenas, en la necesidad de luchar intensamente por la paz, en
perdonar y en seguir so�ando en la Colombia que queremos. No
desfallezcamos nunca en este prop�sito.
Hermano guerrillero, no quiero caer jamas en tus manos, te tengo
pavor, pero quiero que juntos pensemos que nuestros deseos y sue�os
pueden ser realidades y espero que alg�n d�a, ojal� no muy lejano, nos
podamos sentar juntos a contemplar un atardecer en paz. T� y yo, y
sobre todo Colombia, nos lo merecemos.
Hasta pronto, hermano guerrillero.
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