Teniente JoseMaria Mosquera escirbe:
> Valiente guerra, con las manos atadas siempre por los politicos.
>
> Se necesita un golpe de estado donde los militares sean los que dictan ley y
> llevan a cabo el juicio y condena.
>
Hombre Chema,
si te tomas el trabajo de mirar y leer cualquier manual de historia de
Colombia, te daras cuenta que con contadas excepciones eso es lo que hemos
tenido en los ultimos 50 a~nos.
Tuvimos dictador militar del 53 al 56. Luego una junta militar.
Durante el gobierno de Valencia del 62 al 66 los militares hicieron lo que
quisieron en Marquetalia, El Pato, etc. Nadie les amarro las manos,
porque Valencia andaba muy ocupado miandose en las calles de Bogota en los
amaneceres despues de las fiestas.
Duranto el gobierno de Pastrana del 70 al 74 las cosas no fueron muy
distintas. La mayor diferencia era que Pastrana bebia menos que Valencia.
Los militares tuvieron carta blanca para hacer lo que quisieran con
respecto a la guerrilla. Que no hayan hecho nada, es otra cosa.
Prefirieron emprenderlas contra los estudiantes universitarios, con el
cuento de que era el semillero de la guerrilla. Claro era mas facil
combatir estudiantes que atacaban a piedra que ir al monte a enfrentar la
guerrilla.
Durante el gobierno de Lopez del 74 al 78 los militares se engolocinaron
con la corrupcion que emanaba de la casa de Nari~no. Mas comodo ir a
comerciar a Miami, con dineros del erario publico que combatir
guerrilleros. Una vez mas no podemos hablar de manos atadas. Si no
hicieron nada fue porque asi lo quisieron.
Durante el bobierno de Turbay del 78 al 82 el nivel de corrupcion llego a
niveles aun mas altos. Pero algunos militares se empezaron a dar cuenta
de que no habian hecho nada en los ultimos 20 a~nos y declararon guerra a
muerte a la guerrilla, con campa~nas como la de Anori, donde los
campesinos de la region no podian comprar mas de una libra de panela a la
semana para toda la familia, pues cualquier cosa extra era considerada por
los militares como provisiones para la guerrilla. Fue en efecto una
guerra a muerte (por inanision) contra los campesinos de Anori. Al mismo
tiempo, sintiendo que la guerrilla empezaba a entrarse a las zonas
urbanas, arreciaron los ataques contra los estudiantes y dirigentes
sindicales. No puede uno olvidar las salas de torturas del Canton Norte
de Bogota, y otras similares en las principales ciudades del pais. Ni
Turbay, ni ningun politico alzo un dedo para frenar a los militares. Estos
hicieron lo que quisieron, y dejaron de hacer lo que el miedo les impidio.
Simultaneamente con esto, prepararon el terreno para que el narco trafico
se apoderara del pais. Para esto tampoco tuvieron las manos amarradas.
No mucho cambio en los gobiernos posteriores de Belisario Betancourt,
Virgilio Barco, Cesar Gaviria y Ernesto Samper. La corrupcion siguio
acentuandose, para benficio de muchos, incluidos los militares. Los
narcotraficantes siguieron con el control de la economia. Pero el punto
que es necesario traer a cuento, es que los militares siguieron teniendo
control completo de sus acciones. Si no tienen nada para mostrar de los
ultimos 50 a~nos, es por su propia decision.
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Fernando Guzman
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