A prop�sito del mensaje de Martha Acero, ac� est� el texto del
comunicado de prensa del BM
        Germ�n Perdomo
        -------------------------------------------------------
> Comunicado de Prensa No. 99/2214/S 
> 
> EL �LTIMO ESTUDIO DEL BANCO MUNDIAL SOBRE LA POBREZA MUNDIAL MUESTRA
> LA URGENTE NECESIDAD DE PROTEGER MEJOR A LOS POBRES DURANTE LAS CRISIS 
> 
> Tras varias d�cadas de descenso de la pobreza en Asia oriental, el Banco
> Mundial informa que la crisis financiera ha
> provocado un aumento considerable de la tasa de pobreza de la regi�n y
> recomienda que los programas internacionales de
> rescate financiero est�n m�s equilibrados para proteger a los pobres de
> los peores efectos de la crisis. Pa�ses que hasta fechas
> recientes cre�an que estaban ganando la batalla a la pobreza est�n cayendo
> de nuevo en ella. El Banco afirma que las redes de
> seguridad social, tales como el seguro de desempleo, los derechos de
> matr�cula subvencionados, los programas de creaci�n de
> empleo y los subsidios de los alimentos son esenciales para que pueda
> lograrse una recuperaci�n que alcance a todos los
> sectores de la poblaci�n. 
> 
> Seg�n el Banco Mundial, en 1987, 1.200 millones de personas contaban para
> su sustento con menos de un d�lar al d�a; en
> 1993, esa cifra se acercaba a los 1.300 millones. En 1999, si la
> proporci�n de personas que vive en la pobreza ha
> permanecido inalterada desde 1993, podr�a haber 1.500 millones de personas
> en la m�s abyecta pobreza en el umbral del
> nuevo milenio. El Banco advierte que el continuo aumento del n�mero de
> pobres no permite ning�n solaz a los dirigentes del
> mundo. 
> 
> En un nuevo documento de trabajo distribuido recientemente entre
> autoridades internacionales responsables de las pol�ticas,
> titulado Macroeconomic Crises and Poverty: Transmission Mechanisms and
> Policy Responses (Las crisis
> macroecon�micas y la pobreza: mecanismos de transmisi�n y medidas de
> respuesta), el Banco Mundial examina el efecto de
> las crisis econ�micas en la vida del pobre y las respuestas de los
> gobiernos, a partir de la experiencia reciente en Asia oriental y
> las crisis anteriores de Am�rica Latina y �frica. Traza un programa para
> proteger a los necesitados durante las crisis, en el que
> se detalla, entre otras cosas, c�mo se deben establecer o reforzar las
> redes de seguridad social antes de que se produzca una
> crisis, para atenuar el sufrimiento que puede causar a los seres humanos. 
> 
> "Los trastornos financieros de los �ltimos dos a�os han asestado un duro
> golpe a las esperanzas que abrig�bamos de
> reducir la pobreza. Hace s�lo poco tiempo, confi�bamos en que el objetivo
> internacional de desarrollo de reducir la
> pobreza a la mitad se alcanzar�a en los pr�ximos 20 a�os en la mayor�a de
> las zonas del mundo. Hoy, pa�ses que hasta
> fechas recientes cre�an que estaban ganando la batalla a la pobreza est�n
> viendo c�mo �sta surge de nuevo, junto con
> el hambre y el sufrimiento humano que lleva consigo", afirma el Presidente
> del Grupo del Banco Mundial, James D.
> Wolfensohn. "Debemos aprender de las ense�anzas extra�das de lo ocurrido
> en los �ltimos tiempos para reconfigurar
> nuestras estrategias para el futuro". 
> 
> Wolfensohn alega que lo primero que tienen que aprender los encargados de
> las pol�ticas de la crisis de Asia oriental y su
> posterior propagaci�n a Rusia, Brasil y otros mercados emergentes, es la
> necesidad de evitar el deterioro irreversible del
> bienestar social del pobre. Este deterioro se puede producir, por ejemplo,
> cuando los ni�os se ven obligados a salir de la
> escuela para ayudar a su familia y nunca reanudan sus estudios, el aumento
> de la malnutrici�n infantil retrasa el desarrollo
> mental de los ni�os o el malestar causado por la crisis se convierte en
> una caracter�stica permanente. 
> 
> �ltimos datos sobre la pobreza regional 
> 
> Asia oriental 
> 
> Los pron�sticos formulados hace ocho meses por el Banco Mundial suger�an
> que Indonesia, Malasia y Tailandia sufrir�an
> aumentos "considerables" de pobreza, mientras que en Filipinas, donde el
> crecimiento continuar�a siendo positivo, se esperaba
> que el progreso de la lucha contra la pobreza experimentara una
> desaceleraci�n, pero no un retroceso. Los resultados de una
> encuesta temprana confirman que el efecto de la crisis ha sido muy grave.
> Las estimaciones para Indonesia indican un aumento
> de cerca de 10 puntos porcentuales en la incidencia de la pobreza, lo que
> supone cerca de 20 millones de nuevos pobres, o el
> equivalente de un pa�s de tama�o mediano. Se registraron aumentos
> significativos de pobreza en las zonas urbanas de Corea y,
> en menor grado, en Tailandia. 
> 
>                  Efectos estimados de la crisis de Asia oriental en las
> unidades familiares
>                  (basados en l�mites de pobreza nacionales a)
> 
>                                                       Indonesia b
> Tailandia     Corea
>            Incidencia de pobreza (urbana)
> 
>                  1997 c                           11,0
> 11,4            8,6
>                  1998                     19,9                   12,9
> 19,2
>                  Cambio de nivel de vida
>                  promedio 1997/98 (porcentaje)  -24,4                -13,6
> -21,6
>                  
>            Notas: 
>                  a L�mites de pobreza de alrededor de US$1/d�a en
> Indonesia, US$2/d�a en Tailandia y
>                  US$4/d�a en Corea.
>                  b Datos de zonas determinadas recogidas en la encuesta.
>                  c La incidencia de pobreza para Tailandia corresponde a
> 1996.
> 
> 
> Asia meridional 
> 
> Asia meridional presenta un cuadro variado. La tasas de crecimiento de la
> regi�n han seguido siendo positivas y considerables
> --se prev� que en 1998 la regi�n tenga un crecimiento del PIB per c�pita
> del 2,7%-- pero los datos recientes sobre salarios
> rurales en la India indican un estancamiento. 
> 
>      En la India, los datos preliminares (hasta finales de 1997) muestran
> un aumento del n�mero de pobres en las zonas tanto
>      rurales (de 224 millones a 250 millones entre comienzos y mediados
> del decenio de 1990) como urbanas (de 72 a 73
>      millones) en la �poca posterior a la reforma del decenio de 1990. 
>      Bangladesh, que hab�a realizado importantes adelantos, ha sido
> v�ctima de inundaciones devastadoras y Pakist�n ha
>      tenido resultados deficientes. 
> 
> �frica 
> 
> Las perspectivas de �frica siguen causando inquietud. �frica est� menos
> integrada en los mercados financieros mundiales que
> otras regiones y, por tanto, con la notable excepci�n de Sud�frica, ha
> experimentado menos los efectos contagiosos de los
> trastornos financieros. No obstante, la crisis ya se est� dejando sentir,
> con la contracci�n de precios de muchos productos
> b�sicos, la desaceleraci�n del crecimiento del comercio mundial y las
> perspectivas de una mayor competencia de los pa�ses
> con tipos de cambio depreciados. Adem�s, los conflictos armados contin�an
> causando estragos en algunos de los pa�ses m�s
> pobres de la regi�n. 
> 
> La acci�n conjunta de la baja de los precios de los productos b�sicos, el
> conflicto armado y, en algunos casos, el mal tiempo,
> ha dado por resultado una reducci�n del crecimiento en �frica al sur del
> Sahara; el crecimiento del PIB en 1998 parece haber
> sido inferior a la tasa de crecimiento demogr�fico, lo que supone una
> disminuci�n del ingreso per c�pita. Un peque�o n�mero
> de pa�ses que est� aplicando programas de reforma, entre los que se
> encuentran Uganda y la Rep�blica de Tanzan�a, ha salido
> mejor parado, pero muchos m�s han quedado devastados por el conflicto
> armado. 
> 
> Am�rica Latina y el Caribe 
> 
> Las perspectivas de Am�rica Latina est�n empa�adas por la crisis de
> Brasil, pero el crecimiento per c�pita del PIB en 1997
> fue considerable y todav�a es positivo, aunque m�s bajo, en 1998. La
> regi�n ha sufrido recientemente los efectos de cat�strofes
> naturales devastadoras, desde los fen�menos meteorol�gicos desencadenados
> por El Ni�o hasta los estragos del hurac�n
> Mitch en Honduras y Nicaragua. Adem�s, las pruebas irrefutables de la
> creciente desigualdad en algunas zonas, especialmente
> en las zonas urbanas de Brasil, hacen que se intensifique el temor por las
> ya profundas desigualdades que existen en la regi�n. 
> 
> Europa oriental, Asia central, Oriente Medio y Norte de �frica 
> 
> Otros pa�ses donde tambi�n se prev�n bruscos descensos del crecimiento y
> un aumento de la pobreza son la Federaci�n de
> Rusia, Ucrania y Rumania. Pese al crecimiento considerable de otras zonas
> de Europa oriental y Asia central (sobre todo
> Polonia y Hungr�a), el crecimiento del PIB per c�pita para la regi�n en
> general se espera que sea de cero. Tambi�n se prev�n
> crecimientos negativos del PIB per c�pita y aumento de la pobreza en el
> Oriente Medio y Norte de �frica. 
> 
> "En resumen, el panorama mundial que se presenta a finales del decenio de
> 1990 es de atascamiento del progreso,
> como resultado de la crisis de Asia oriental, el aumento del n�mero de
> pobres en la India, el continuo aumento en
> �frica al sur del Sahara y el brusco empeoramiento en Europa y Asia
> central", seg�n Michael Walton, Director,
> Reducci�n de la Pobreza y Gesti�n Econ�mica, del Banco Mundial. "No
> tenemos un estimado global para finales del
> decenio, pero si la proporci�n de pobres no ha variado durante ese per�odo
> --30% que cuentan para su subsistencia
> con menos un d�lar al d�a-- tendr�amos que llegar a la conclusi�n de que
> el n�mero de personas que cuenta para su
> sustento con menos de un d�lar al d�a ha aumentado de 1.300 millones en
> 1993 a cerca de 1.500 millones en 1999". 
> 
> Los programas de rescate deben proteger a los pobres en tiempos de crisis 
> 
> Dadas las repercusiones de la crisis en la vida de millones de seres
> humanos en las naciones de Asia oriental y otros pa�ses en
> desarrollo y en transici�n, el Banco Mundial cree que, en el futuro, los
> programas internacionales de rescate financiero deben
> estar mejor dise�ados para proteger a los pobres, los enfermos y las
> personas de edad avanzada contra los peores efectos de
> la crisis. 
> 
> Cuando surge una crisis econ�mica, las unidades familiares acusan su
> efecto de diversas formas. Los ingresos familiares
> procedentes de diversas fuentes, tales como salarios, sueldos, ganancias
> derivadas del trabajo por cuenta propia y
> prestaciones estatales por concepto de seguro social o desempleo
> disminuyen o dejan de percibirse, y los precios de bienes y
> servicios para la unidad familiar pueden sufrir alzas considerables. Otros
> efectos que se dejan sentir a nivel de la comunidad
> tambi�n repercuten sobre el bienestar del individuo, como 
> 
>      las fluctuaciones de los precios al consumidor, que tienen un efecto
> devastador sobre los sueldos, las estructuras de
>      empleo y los niveles de consumo; 
>      los cambios del mercado del trabajo, que pueden reducir los salarios
> y provocar el desempleo; 
>      las variaciones de las tasas de rentabilidad de inversiones y
> propiedades, y 
>      las variaciones del nivel de prestaciones estatales, ya sea en
> t�rminos de salud o de seguridad p�blicas. 
> 
> Algunos de estos efectos son inmediatos, dif�ciles de sobrellevar y
> sumamente graves. Pero otros muchos dejan secuelas
> indeseables a largo plazo sobre las familias, como los recortes de las
> inversiones en educaci�n y salud, que pueden dar por
> resultado una disminuci�n del crecimiento econ�mico y un aumento de la
> desigualdad. 
> 
> La protecci�n del pobre en momentos de crisis: programa de acci�n 
> 
> La adopci�n de pol�ticas adecuadas puede mitigar los efectos de una crisis
> sobre el pobre desde el comienzo. Por tanto, todo
> programa que tenga por objeto proteger al pobre en momentos de crisis
> deber�a incluir las medidas siguientes: 
> 
>      Seleccionar pol�ticas de estabilizaci�n que logren sus objetivos
> macroecon�micos al menor costo posible para
>      los m�s vulnerables. La pol�tica macroecon�mica tiene una funci�n
> importante que desempe�ar en la reactivaci�n del
>      crecimiento y, por ende, en la reducci�n de la pobreza. Es importante
> reconocer que los gobiernos tendr�n que recortar
>      algunos gastos y establecer un orden de prioridades en su presupuesto
> durante una crisis, para poder controlar su d�ficit
>      en cuenta corriente. Ahora bien, tan pronto como se establezca una
> balanza de pagos sostenible y se contenga la
>      inflaci�n, la pol�tica econ�mica debe suavizarse. Reducir las tasas
> de inter�s y restaurar el gasto p�blico al nivel deseado,
>      a la mayor brevedad, puede contribuir a neutralizar los peores
> efectos de la recesi�n sobre el pobre. 
> 
>      Como la crisis de Asia oriental se agrav� m�s de lo previsto, se
> adopt� una pol�tica de relajaci�n de las restricciones
>      fiscales como medida macroecon�mica y de alivio de la pobreza
> adecuada y se convirti� en elemento clave de los
>      programas de ajuste respaldados por la comunidad internacional en
> 1998, sobre todo en Corea, Indonesia y Tailandia. 
> 
>      Al seleccionar una combinaci�n de pol�ticas, las autoridades deben
> tratar de evitar por todos los medios altas tasas de
>      inflaci�n, ya que los pobres suelen depender de un ingreso fijo y les
> perjudica, evidentemente, la r�pida subida de los
>      precios. 
> 
>      Velar por que el ajuste fiscal proteja los servicios al pobre, y que
> estos servicios se presten por instituciones
>      eficaces e inclusivas. Las pol�ticas fiscales que protegen el gasto
> en educaci�n b�sica y salud pueden evitar cortes en
>      los servicios. En educaci�n, se deber�an mantener los gastos en
> escuelas primarias y en partidas distintas de los salarios,
>      que son imprescindibles para la calidad, y aumentar los subsidios
> destinados a reducir las tasas de deserci�n escolar de
>      los pobres. En el sector de salud, tambi�n deber�a mantenerse el
> gasto en atenci�n de la salud en los niveles inferiores
>      del sistema. 
> 
>      Aparte de la salud y la educaci�n, las medidas de pol�tica deben
> proteger otras inversiones p�blicas que influyen en la
>      productividad de los pobres, en particular, las inversiones en
> infraestructura rural y el microfinanciamiento o
>      financiamiento a nivel de la aldea. El est�mulo fiscal dirigido a la
> creaci�n de empleo, como la construcci�n o el
>      mantenimiento de carreteras rurales y otros programas de empleo
> rural, combinar�a las ventajas del crecimiento
>      econ�mico con los de apoyo al ingreso para los segmentos pobres de la
> poblaci�n. Siempre que sea posible y lo
>      permita la econom�a, se deber�a conceder a los pobres subsidios a los
> precios, aunque la experiencia de Am�rica Latina
>      indica que, en tiempos de crisis, tal vez no sea oportuno modificar
> los subsidios existentes, puesto que la oposici�n de
>      quienes se ven perjudicados por dichos cambios pueden poner freno a
> las reformas. 
> 
>      Establecer o reforzar redes de protecci�n social que sean capaces de
> dar seguridades eficaces antes de que se
>      produzca una crisis y de prestar asistencia una vez que �sta se ha
> desencadenado. Deben apoyarse o ampliarse los
>      programas destinados a ayudar a los pobres a hacer frente a los
> efectos de la crisis. En una situaci�n a corto plazo, la
>      atenci�n se debe concentrar, en primer lugar, en los programas que ya
> existen y que pueden ampliarse r�pidamente,
>      tales como los de obras p�blicas y otros programas de protecci�n
> laboral, que pueden dar empleo a los m�s pobres y
>      reducir el desempleo abierto, o bien en programas de alimentaci�n de
> los ni�os. El aumento de la ayuda a los
>      desempleados puede ser una opci�n en los pa�ses donde estos programas
> ya est�n en funcionamiento. 
> 
>      Adoptar medidas e iniciativas que ayuden a mantener la trama de la
> sociedad que est� atravesando una crisis y
>      a formar capital social. Se ha comprobado que algunos de los efectos
> sociales negativos de una crisis --el aumento de
>      las tensiones sociales y la ruptura de los lazos familiares y con la
> comunidad-- pueden perdurar una vez terminada la
>      crisis. Tambi�n existen cada vez m�s pruebas de que el costo de este
> aumento de la violencia, tanto en t�rminos
>      humanos directamente como en t�rminos del desplazamiento o la
> disminuci�n de la actividad econ�mica, puede ser
>      bastante elevado. Es importante no descuidar esta esfera, en la que
> los mejores resultados de las medidas de pol�tica se
>      pueden obtener mediante la colaboraci�n con organizaciones no
> gubernamentales locales y con entidades de la sociedad
>      civil en general. 
> 
>      Velar por que las medidas orientadas a proteger a los pobres cuenten
> con el apoyo pol�tico necesario. Sin un
>      amplio apoyo pol�tico y social, es probable que no se puedan poner en
> pr�ctica estas medidas. A veces, las crisis crean
>      un clima pol�tico propicio a la aplicaci�n de estas medidas, porque
> llevan a primer plano la cruda realidad de la vida del
>      pobre y lo apremiante de su angustiosa situaci�n y porque el malestar
> social puede poner en peligro la trama social. El
>      que las autoridades puedan aprovechar o no esta oportunidad depender�
> de la medida en que se hayan preparado las
>      reformas con anterioridad a una crisis y de si la din�mica pol�tica
> local permite a los gobiernos o a los grupos
>      comunitarios respaldar los cambios frente a intereses arraigados. 
> 
> M�s vale prevenir que curar: c�mo prepararse para hacer frente a las
> crisis 
> 
> Si bien las crisis espor�dicas son inevitables, para enfrentarse a ellas
> de una forma que ofrezca la mejor protecci�n a los pobres
> hace falta prepararse por anticipado. Esto ser� m�s f�cil de hacer si las
> medidas para proteger al pobre se incorporan en las
> estrategias de desarrollo a largo plazo. 
> 
> Tal vez el factor m�s importante de este empe�o sea el establecimiento de
> redes de seguridad social antes de que estalle la
> crisis. Las crisis de Am�rica Latina y la situaci�n actual de Asia
> oriental, as� como las crisis provocadas por cat�strofes
> naturales en Asia y en otras partes del mundo han puesto de relieve la
> importancia de dichas redes. De estos acontecimientos
> se pueden extraer dos ense�anzas importantes. 
> 
> En primer lugar, los mecanismos actuales de protecci�n social suelen ser
> insuficientes. Con frecuencia ofrecen una cobertura
> limitada y son incapaces de proteger a todos los que necesitan asistencia
> durante una crisis. Adem�s, en muchos casos, los
> pobres desconocen la existencia de los programas o no saben c�mo conseguir
> la ayuda que necesitan. 
> 
> En segundo lugar, es muy dif�cil establecer redes eficaces de seguridad
> social durante una crisis. Los gobiernos suelen estar mal
> preparados e informados y ser lentos a la hora de actuar. Los recursos
> financieros y humanos son escasos. Establecer la
> infraestructura y la capacidad necesarias para administrar un programa es
> tarea que exige mucho tiempo. 
> 
> Si no se pone en funcionamiento una red de seguridad adecuada antes de que
> surja la crisis, es probable que los pobres sufran
> las consecuencias en una medida desproporcionada. Por tanto, el
> establecimiento de redes de seguridad en los buenos tiempos
> pudiera ser el �nico medio eficaz de proteger a los pobres durante las
> crisis. Los acontecimientos recientes indican que se debe
> examinar de nuevo la distinci�n entre programas "de alivio" y programas
> ordinarios "de desarrollo". Una red eficaz de
> seguridad social se deber�a considerar una inversi�n a largo plazo en el
> desarrollo. 
> 
> El dise�o de redes de seguridad social deber�a atenerse a determinados
> principios fundamentales. Deber�a brindar a los pobres
> un seguro m�s eficaz contra el riesgo de p�rdida de ingresos. Mientras que
> otros aspectos de la estrategia de alivio de la
> pobreza de un pa�s tienen por objeto el crecimiento econ�mico y la
> inversi�n en el capital humano, la finalidad de las redes de
> seguridad social es proporcionar un seguro. Los pobres suelen depender de
> mecanismos informales de seguro, incluidas las
> estrategias de reducci�n o diversificaci�n del riesgo, que suelen ser muy
> costosos. El principal problema de pol�tica no es
> determinar si las redes p�blicas de seguridad social deben desplazar a los
> mecanismos privados vigentes, sino si proporcionan
> seguros m�s eficaces y a un costo m�s bajo. 
> 
> "La crisis de Asia oriental y sus repercusiones en otros mercados
> emergentes brindan al mundo la oportunidad de
> dise�ar un nuevo sistema para hacer frente a las crisis, un sistema que
> haga del inter�s de los pobres y los vulnerables
> el centro de su programa de acci�n", afirma Giovanna Prennushi, autora del
> nuevo estudio y economista del Banco
> Mundial. "Los pobres siempre llevan la peor parte en tiempos de crisis, si
> no por otro motivo, porque tienen muy
> pocos recursos que les puedan sacar de apuros y, con frecuencia, se ven
> obligados a reducir gastos esenciales, como
> los destinados a procurarles alimentos, educaci�n para sus hijos y
> atenci�n de salud. Al ayudar a los pa�ses a
> establecer sistemas de protecci�n social m�s eficaces, la comunidad
> internacional podr�a evitar el empobrecimiento
> repentino de millones de personas cuando estalla una crisis". 
        ...............................
> Para m�s informaci�n sobre las redes de seguridad social, vea
> http://www.worldbank.org/poverty/safety/. 
> Para m�s detalles sobre la poblaci�n, la econom�a y el medio ambiente del
> mundo, consulte los Indicadores del
> desarrollo mundial, 1999, del Banco Mundial, en
> http://www.worldbank.org/data/wdi. 
> 

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