Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Al ver el supuesto "descubrimiento" sobre la causas del mayor problema del
pais (que la gente no presenta las denuncias), no puedo evitar compartir con
ustedes estas dos tipicas verdades:
1) Esta primera narracion se relaciona con una pareja de campesinos de un
pueblito en Antioquia. Empieza cuando el gobierno, en un gran afan por
combatir la guerra diplomatica que venia ganando la gerrilla (como resultado
de las atrocidades cometidas durante las acciones conjuntas del Ejercito
Nacional con Carlos Castan~o) decido, hipocritamente, ofrecer una millonada
por quien diera pistas del paradero de Carlos Castan~o.
Este campesino, un jornalero iluso, se dijo: LOTERIA!!!, a este hombre yo lo
veo aqui cada rato. se guardo el recorte del periodico en el bolsillo, como
quien cuida el billete del gordo del navidad. Un Martes, por la tardecita, se
entero que Castan~o se reuniria esa noche con los ganaderos de la region en
la casa de la escuela rural. Le dijo a la mujer: Maria, me voy pa'l pueblo a
hablar con el comandante del puesto del Ejercito. Jose, cuidate mucho que los
tigres no son como los pintan - le respondio! Jose la miro sin preocupacion
y solo dijo:.."man~ana seremos ricos!"
Maria espero toda la noche. Muy a la madrugada, el Miercoles, empaco dos
docenitas de huevos y se fue pa'l pueblo a buscar a Jose. No lo penso dos
veces. Fue directamente al puesto del Ejercito. El teniente Silva la recibio
con una sonrisa poco comun en las Fuerzas Militares. Maria no perdio tiempo,
le dio los huevitos al comandante - el dijo :gracias!
Vengo a buscar a mi Jose, pues, anoche me dijo que venia a hablar con mi
comandante, pues, para decirle donde estaba Carlos Castan~o, pues, y no ha
vuelto, pues, - dijo.
El teniente la miro de arriba a abajo y comezo a decir la verdad (su verdad):
Su Jose llego anoche como a las seis de la tarde. Le dimos su millonaria
recompensa y se fue cargado de plata. Esta man~ana la patrulla lo vio salir
en la flota hacia Medellin con una jovencita de 18 an~os. Muy linda la
muchacha. Es hija suya?
Maria, sabiendo que no tenian hijas, agacho la cabeza y dejo caer rodando por
las arrugas de su cara las lagrimas mas grandes que hubiera llorado jamas.
Ohooohhh!, mi Jose, pues! Fueron sus ultimas palabras y se fue sin
despedirse. El teniente le grito: Lo siento sen~ora, comenzaremos una
exhaustiva investigacion y le contaremos cuando sepamos de su paradero! El
cuento se rego por el pueblo como polvora. Nadie le creyo a la guerrilla la
version de que Jose estaba enterrado dos cuadras abajo del campamento. Ni
mucho menos que el comandante mismo lo habia fusilado esa noche. Maria, por
su parte, no quiere saber el nombre de la muchacha que le robo su Jose ,
ahora que era rico!
2) Esta otra narracion sucede en un barrio del norte de Bogota. Son las
cuatro de la man~ana del domingo. Jesus Padilla llega de una fiesta y como
siempre se encuentra la cola de gente que comienza en una ventanilla de la
casa de la esquina pasa por el frente de su casa y se extiende media cuadra
abajo. Piensa: es el colmo que sean tan descarados que vendan drogas asi y
que la policia no diga nada!
En ese momento pasa rapidamente un carro de la patrulla, por la calle. Jesus
hace un intento por pararlo pero el conductor no lo vio y la patrulla no se
detuvo. Jesus le pide permiso a un par de jovencitos que estan parados frente
a la puerta de su casa. Uno de ellos le dice: vaya haga cola, hijueputa.
Jesus le muestra la llave de la puerta y responde: Yo vivo aqui. Ah,
disculpe, sen~or, dijo el joven y se movio hacia el lado. Jesus entra a la
casa, sus padres y hermanas estan durmiendo. La casa esta en completo
silencio. Jesus coge el telefono y llama al puesto de policia.
Les da su direccion, su nombre y su numero de cedula de ciudadania, como le
exigieron, y presenta la queja. Ya nos encargaremos de esto-le respondieron
de la estacion. Jesus se va a dormir.
El domingo por la tarde le conto su osadia a su mama. Don~a Dolores
palidecio: Dios mio, como se te ocurre haber hecho esto. Debiste estar
borracho! No vuelvas a tomar, le dijo!
Por que? Pregunto Jesus.
Porque te van a matar.
De algo se tiene uno que morir - dijo Jesus.
Tres dias despues, un carro fantasma atropello a Jesus cuando venia del
trabajo.
Poco se pudo hacer. Aunque las malas lenguas dicen que el carro era conocido
y pertenecia a la esposa de un Capitan de la policia que trabaja en una
estacion del norte de Bogota.
Colombianos ilusos: Ustedes son mis HEROES!
He dicho,
Pio, Pio
PD. Los nombres han sido cambiados para protejer la seguridad de las victimas.
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