Macolextianos,
  seg�n este an�lisis de Rodrigo Pardo,  las negociaciones con el ELN,
tienen todav�a chance de progresar. 
  El camino es largo y culebrero.

-- 
Fernando Guzman
[EMAIL PROTECTED]

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Tomado de El Espectador
http://www.elespectador.com/9903/15/genotici.htm



    AN�LISIS 
    
                       Y el Eln, �para d�nde va? 
    
    Por: RODRIGO PARDO
    
    Bogot�
    
    Si se supera el rompimiento creado por la solicitud, de parte del Eln,
    de un despeje en cuatro municipios del sur de Bol�var, el proceso de
    paz con esta organizaci�n de alzados en armas podr�a avanzar en serio.
    
    �sa es la conclusi�n que me llev� luego de una larga conversaci�n de
    cinco horas con Antonio Garc�a, el segundo en la jerarqu�a de este
    grupo. Desde su fracasada reuni�n con el alto comisionado para la Paz,
    V�ctor G. Ricardo, hace tres semanas en Caracas, Garc�a se encuentra
    en Maracaibo donde el gobernador del estado de Zulia -Francisco Arias
    C�rdenas, uno de los amigos m�s cercanos del presidente Hugo Ch�vez-
    le ha facilitado la organizaci�n log�stica para recibir a varias
    personas que han viajado desde Colombia para escucharlo. Ella incluye
    un peque�o grupo de escoltas, compuesto por polic�a local y miembros
    del Eln.
    
    Las delegaciones han sido variadas: Horacio Serpa, Noem� San�n, un
    grupo de empresarios de la Costa, la Comisi�n Facilitadora de
    Antioquia, el procurador y el defensor del Pueblo, un conjunto de
    acad�micos y polit�logos y, finalmente, en el d�a de ayer, una decena
    de periodistas que viajaron en un avi�n fletado especialmente para la
    ocasi�n. La mayor�a de las reuniones en el Hotel del Lago, a orillas
    del gran mar de Maracaibo.
    
    Garc�a considera que estos contactos, pruebas de su compromiso con la
    b�squeda de una salida pol�tica para el conflicto, tienen como
    objetivo aclararle a la sociedad su posici�n frente al di�logo con el
    Gobierno.
    
    Dice que la reuni�n con V�ctor G. Ricardo estuvo a punto de llegar a
    un r�pido acuerdo de cuatro puntos: un encuentro inmediato entre el
    presidente de la Rep�blica, Andr�s Pastrana, y el comandante Nicol�s
    Rodr�guez, alias Gabino; la iniciaci�n inmediata de la Convenci�n
    Nacional, con participaci�n de delegados gubernamentales e inaugurada
    por Pastrana y Gabino; en forma paralela, apertura de una mesa de
    di�logo directo entre el Eln y el Gobierno, cuyo primer punto "y el
    m�s importante", es el derecho internacional humanitario.
    
    Antonio Garc�a considera que en este acuerdo el Eln habr�a concedido
    varios puntos de importancia: el tratamiento del secuestro, como
    primer tema de la agenda, la presencia de delegados oficiales en la
    Convenci�n Nacional -que no estaba prevista en la reuni�n de Maguncia-
    y la apertura de una mesa de di�logo directo.
    
    Pero tambi�n surgi� un escollo: el Eln considera que la base log�stica
    de todo lo anterior es un despeje, al cual llaman zona de distensi�n,
    que V�ctor G. Ricardo consider� inaceptable. Hablaron de alternativas:
    otras zonas, o un n�mero menor de municipios, pero no llegaron a nada
    y las partes se levantaron de la mesa.
    
    Le pregunt� a Garc�a si aceptar�a otro lugar, o un �rea m�s reducida
    para la zona de despeje. Y aunque varias veces me reiter� que no,
    qued� con la sensaci�n de que hay un margen de negociaci�n. Siempre y
    cuando, eso s�, se le acepten al Eln algunas de las condiciones que se
    han tolerado en el caso de las Farc: en especial, que sus delegados
    puedan portar armas y uniformes, pues Ricardo les plante� que esto
    ser�a inaceptable. Tambi�n propuso el alto comisionado la alternativa
    de hacer la Convenci�n Nacional por fuera de Colombia, idea con la
    cual no simpatiza el Eln, aunque -dice Garc�a- se podr�a pensar en una
    instalaci�n en el exterior, para luego trasladarla al pa�s.
    
    El jefe militar del Eln no considera que la propuesta del despeje haya
    sido exagerada o que haya sido una carta tapada para igualar su
    condici�n a la de las Farc. "Tal vez fue un error no haberlo planteado
    desde el comienzo", dice, porque se ha prestado para condiciones. Pero
    lo cierto, agrega, es que es una necesidad desde el punto de vista
    log�stico y de seguridad. "No buscamos copiar a las Farc", puntualiza.
    
    En la conversaci�n, sin embargo, se hace evidente que hay un
    sentimiento de molestia por el trato de segunda que el Gobierno le ha
    dado al Eln frente a las Farc. "�Es que quieren que demostremos que no
    estamos tan derrotados como dicen?", se pregunta Garc�a, y afirma que
    no es muy dif�cil hacerlo con unas pocas acciones.
    
    Pero insiste en que su grupo est� empe�ado en buscar una salida
    pol�tica, cuyo eje es la Convenci�n Nacional. El Eln la ha analizado
    largamente, y es una posici�n tomada cuando todav�a viv�a Manuel
    P�rez, de esas que en la guerrilla implican debates extensos y
    profundos, y cuyo desmonte necesitar�a much�simo tiempo. Se podr�a
    decir que es una versi�n nueva del "di�logo nacional" que en su
    momento propuso Jaime B�teman: un proceso que tomar�a de seis meses a
    un a�o, en el cual todos los sectores de la sociedad -se nota que a
    los elenos no les gusta el t�rmino "sociedad civil"- representados por
    unas trescientas personas, llevar�an a cabo para analizar los grandes
    temas nacionales, agrupados en cinco �reas y en mesas simult�neas.
    
    Estar�an all� los partidos, las organizaciones populares, los
    conglomerados econ�micos, los sindicatos, y el fin �ltimo de la
    Convenci�n ser�a un acuerdo para convocar una constituyente con temas
    espec�ficos y preacuerdos sobre ellos.
    
    La sensaci�n que genera este hombre de 42 a�os, entre uno y otro de
    los cigarrillos Belmont que consume r�pidamente con largas aspiradas,
    es que existe una plataforma conceptual muy trabajada. Y que su
    organizaci�n insurgente estar�a dispuesta a hacer la paz, si �sta se
    entiende como un proceso de cambio, de replanteamientos de la
    organizaci�n social, m�s que un simple esquema para la reinserci�n de
    quienes hoy forman parte de la guerrilla.
    
    Aunque se trata del jefe militar del Eln, en su charla denota una
    formaci�n pol�tica sofisticada. "No leo m�s de pol�tica", dice sin
    embargo -lleva consigo un libro del padre Leonardo Boef-, y les lee en
    las noches vol�menes enteros de Carlos Fuentes, Milan Kundera y Juan
    Goytisolo, al grupo de hombres que lo acompa�a, entre 50 y 100 seg�n
    las circunstancias. Tambi�n escribe poemas, y los ha agrupado en tres
    libros que ha repartido entre sus amigos. Lleva uno de ellos consigo,
    en la cartuchera, escrito con tinta china que no se ha borrado en los
    cruces por los r�os de la selva donde vive, en la clandestinidad,
    desde hace casi 20 a�os.
    
    Es evidente que la solicitud de la zona de distensi�n yace hoy en el
    camino de di�logo con el Eln como una mula muerta.
    
    Pero tambi�n es cierto que si ella se supera -�Comenzar en otro pa�s?
    �Cambiar el sitio? �Aceptar las armas y los uniformes?-, la Convenci�n
    Nacional le abrir�a las puertas a un camino que posiblemente no
    tendr�a marcha atr�s.

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