Memo Puertas wrote:

> 
> ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
> Don Dario: Una cosa es porque Marulanda se volvio guerrillero y otra
> porque se inicio el conflicto. La siguiente es la version de Tirofijo
> en su discurso de ayer:
> 

Primero que todo, si mal no estoy, la accion contra Marquetalia fue el
resultado de haberse ellos declarado una 'Republica Independiente'. 
Esto es algo mas que simplemente querer carreteras para sacar productos
al mercado, no como romanticamente Marulana quiere que veamos la
historia hoy.

Y si mi memoria no me falla el grupo 'Frente Unido Del Pueblo' (FUP) era
encabezado por Camilo Torres antes que este sacerdote se fuera a una
region donde comienza a operar la primera version del ELN.  Y fue
peleando por el ELN en Febrero 15 de 1966 donde Camilo fallecio al
envolverse por primera vez en un combate armado.

En el '64, cuando lo de Marquetalia se estaba poniendo caliente, Torres
sale de su destierro y se ofrece como intermediario.  Por razones obvias
tanto el clero como las fuerzas armadas rechazan su ayuda.  De nuevo no
es tan heroico como Marin lo pinta.

Pero ya que estamos desenterrando historia, vale la pena leer algo sobre
el primer movimiento revolucionario en el territorio Colombiano.  Y lo
mas interesante es leer como Manuelita Beltr�n fue mujer clave para
todo.

Seria que Manuelita y Chucho tuvieron algo comun hace un par de siglos y
por eso andan en gazaperas hoy en dia? :)



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La Insurreccion De Los Comuneros 

El Movimiento Comunero de 1781, constituye uno de los levantamientos 
anticoloniales de mayor trascendencia, ocurridos a lo largo del S.XVIII
en el Nuevo Reino de Granada. Sus acciones reivindicativas colocaron en 
entredicho la vigencia de la autoridad espa�ola, y abrieron un nuevo
cap�tulo en las luchas de nuestro pueblo, que continuar�a la gesta
libertadora emprendida por Sim�n Bol�var y que hoy sigue vigente. 

El origen de esta insurrecci�n hunde sus ra�ces en la crisis que vivi�
el sistema de dominaci�n colonial en la segunda mitad del S.XVIII y que
la Corona espa�ola intent� superar mediante la aplicaci�n de las
llamadas "reformas borb�nicas", orientadas a fortalecer su poder
pol�tico y a extraer mayor excedente economico, aumentando las rentas
fiscales. Sin embargo, estas medidas lejos de paliar la crisis
agudizaron las tensiones sociales y estimularon el estallido de
revueltas que hicieron estremecer el edificio colonial. 

La insurrecci�n comunera comprometi� a diversos sectores sociales,
afectados por las pol�ticas borb�nicas: Los terratenientes y peque�os
propietarios, vieron disminuidas sus posibilidades de expansi�n y
progreso con el incremento de los impuestos como el de la Armada de
Barlovento , la alcabala , los estancos del tabaco y el aguardiente, y
otros mecanismos de extracci�n tributaria. De all� que muchos de ellos
se sumaron como capitanes al movimiento, para expresar su indignaci�n
por la pol�tica fiscal. 

Por otra parte, los jornaleros, artesanos, campesinos y otros
trabajadores aunaron a su condici�n de desigualdad econ�mica, social,
pol�tica y cultural, las nuevas cargas impositivas de la Corona. Esta
gran masa de desposeidos eran v�ctimas de la explotaci�n de los se�ores
de la tierra, quienes acaparaban los espacios productivos antiguos y
nuevos, surgidos del proceso de despojo de los resguardos ind�genas e
incorporados a la producci�n de acuerdo con las nuevas orientaciones
borb�nicas. 

Es sobre este conflictivo trasfondo socio-econ�mico que hace erupci�n el
movimiento de los comuneros. 

UNA MUJER INCITA A LA REBELION 

El l6 de marzo de l78l, en la Villa del Socorro, el com�n encabezado por
Manuela Beltr�n, en un gesto de altiva rebeld�a rompi� el edicto que
anunciaba el aumento del impuesto de la Armada de Barlovento. Esta
acci�n insurreccional se propag� en casi todo el territorio neogranadino
ocupando extensas zonas rurales desde M�rida (Venezuela) hasta Pasto
(Colombia), y esparciendo una estela de rebeld�a en todo la geograf�a
nacional: destrucci�n de los s�mbolos de la realeza colonial,
desconocimiento de las autoridades espa�olas, rechazo a las opresivas
instituciones fiscales, liberaci�n de esclavos y recuperaci�n de las
tierras de resguardos (Antonio Garc�a, Los Comuneros l78l l98l, Plaza 
Janes, l986, p.39) 

Los comuneros organizaron un ej�rcito armado con un mando central
unificado y un Supremo Consejo de Guerra dispuesto a desmantelar el
aparato de dominaci�n colonial. La autoridad del monarca espa�ol fue 
sustituida, en forma simb�lica, por el establecimiento de una monarqu�a
Chibcha encarnada en el cacique Ambrosio Pisco -que cont� con el
reconocimiento de todos los oprimidos-, mientras que el inca Tupac Amar�
fue proclamado rey de Am�rica (Garc�a, p.77), afirmando as� la soberan�a
del pueblo. 

LAS CAPITULACIONES 

El avance del movimiento insurreccional hacia la capital se vio 
interrumpido por el h�bil manejo pol�tico del representante del gobierno
colonial virrey-arzobispo Caballero y Gongora quien concert� con
Francisco Berbeo -l�der del ala entreguista de los rebeldes- un acuerdo
conocido como "Las capitulaciones', las cuales fueron firmadas en junio
de 1781, en Zipaquir�, una cercana poblaci�n a Santaf� de Bogot�. 

Aunque algunos analistas consideran que las capitulaciones constituyeron
"un primer estatuto pol�tico de la Nueva Granada, destinado a impulsar
la liberaci�n de las condiciones de dependencia colonial", en ning�n
momento abordaron lo relacionado con la libertad de los esclavos, la
abolici�n de las nuevas formas de servidumbre ind�gena y la restituci�n
de las tierras de los resguardos. 

En lo que s� cumpli� su objetivo las capitulaciones fue en la divisi�n
del ej�rcito comunero. A partir de este momento, qued� clara la
existencia de dos horizontes de lucha: por un lado, la de los sectores
acaudalados, que pese a mantener sus contradicciones con la corona
espa�ola, no estaban dispuestos a perder su hegemon�a pol�tica y
econ�mica y por otro lado las masas oprimidas que buscaban su redenci�n
social. Este �ltimo sentimiento fue interpretado por el l�der mestizo
Jos� Antonio Gal�n. 

"UNION DE LOS OPRIMIDOS CONTRA LOS OPRESORES" 

Jos� Antonio Gal�n que adelanta su campa�a por el r�o Magdalena, no
acepta las capitulaciones y, sin perder el apoyo popular, continua
promoviendo la insurrecci�n de los esclavos, e incita a los ind�genas a
la rebeli�n, proyectando la organizaci�n de un gran movimiento con
coherencia interna y unidad en sus prop�sitos. 

No obstante, y pese a que una buena parte de los insurrectos expresan
su  disposici�n de lucha, el ej�rcito comunero no logra reestructurarse.
El da�o infligido por la deserci�n de sus m�ximos capitanes -una vez
satisfechos sus mezquinos intereses-as� como las r�pidas campa�as
militares desatadas en su contra, son elementos que obstaculizan la
materializaci�n de este prop�sito. 

Ante esta perspectiva, Gal�n orienta su accionar hacia el cumplimiento
de los acuerdos que han sido desconocidos por el Arzobispo Caballero y
G�ngora (Francisco Posada, El Movimiento Revolucionario de los
Comuneros, Siglo XXI, l975, p.113), pero al mismo tiempo comprende el
desinteres de las autoridades virreinales para llevar adelante lo
acordado, y mantiene su proyecto de tomar a Santaf� de Bogot�. Sus
planes fracasan. Con la ayuda de antiguos capitanes del ej�rcito
comunero Gal�n es hecho prisionero y luego ejecutado, el 1 de febrero
de  1782.



Saludos,


Dario

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