From: gonzalo idarraga <[EMAIL PROTECTED]>
Subject: que pasa con la universidad en Colombia
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Hola, luego de todo lo que se ha comentado acerca de la falta de
investigacion en la universidad en Colombia me parecio interesante
mostrar este articulo que sale en el Diario el pais de Cali  hoy. 
La univesridad del Valle esta paralizada por falta de presupuesto
desde que se dio a entender el deseo del gobierno de privatizarla.
 
                                                                 Gonzalo


Son m�s de cinco mil familias las que devengan sus ingresos de la
Universidad. Los empleados no tienen con qu� pagar el arriendo, los
servicios y el colegio de los hijos. Los jubilados tambi�n viven su
propio viacrucis. 

La crisis de la Universidad del Valle, Univalle, va m�s all� de su
d�ficit de $75.000 millones, de las negociaciones con sus acreedores y
de la incertidumbre que ronda a sus 27.000 estudiantes, por el temido
fantasma de su privatizaci�n. 

El verdadero drama que vive este centro acad�mico se siente en el
hogar de cinco mil familias de empleados, becarios, contratistas y
jubilados del Alma M�ter, quienes pasan d�a a d�a las verdes y las
maduras para llevar el alimento a casa, pagar el arriendo, los
servicios y los colegios de los hijos. 

A tales extremos llega el drama humano de los empleados de Univalle,
que, seg�n cuentan los miembros del Sindicato de la Universidad, en
los �ltimos meses se han presentado tres suicidios de personas que no
encontraron ninguna salida a su cr�tica situaci�n. 

Incluso, el pasado jueves, mientras en el auditorio cinco se realizaba
una asamblea de trabajadores, Alicia Montoya, una empleada de la
cafeter�a central, sufri� una grave depresi�n que estuvo a punto de
causarle un paro cardiaco. Esta mujer cabeza de familia y madre de
cinco hijos, ser� una de las empleadas por contrato que el 31 de
diciembre se quedar� sin trabajo. 

"Las patolog�as m�s comunes entre los empleados de Univalle son la
depresi�n, la angustia, las crisis nerviosas y la falta de control. Lo
m�s triste es que la gente est� perdiendo la fe", coment� la sic�loga
Gloria Ramos, egresada de la Universidad. 

Los casos de locura tambi�n han aumentado, al punto que en los
pasillos y zonas comunes del Alma M�ter se observan personajes como
Delia, una mujer de raza negra que a�os atr�s trabaj� en la
Universidad y cuyos lamentos contra las directivas del centro
acad�mico se escuchan por doquier, convirti�ndola en una especie de
leyenda viva de la agon�a del centro educativo. 

Diciembre sin Navidad 

Pero adem�s de las enfermedades que rondan a los empleados de
Univalle, tambi�n preocupa que a finales de a�o no haya sombra de un
posible alivio que les permita celebrar la Noche Buena. 

"Nos vamos a pasar el 24 de diciembre a la finca de un amigo, para que
la ni�a no se sienta triste al no tener un s�lo regalo", comenta Diego
Enrique Lalinde, auxiliar de correspondencia, quien para viajar desde
Santander de Quilichao a Cali, lo que le cuesta $3.600, debe pedir
prestado. Eso sin contar las deudas que tiene en el granero, en el
colegio y en el instituto donde asist�a con el sue�o de convertirse en
un administrador de empresas. 

La misma historia cuenta Robert Sierra, contratista desde hace tres
a�os de la universidad, que hoy debe dos meses de arriendo, esta
atrasado con los servicios y vive pidiendo plata para el transporte. 

Los profesores, por su parte, prefieren guardar silencio y no hablar
mucho de su propio drama. Pero lo cierto es que en otras universidades
de la ciudad cada d�a llegan m�s y m�s hojas de vida de maestros
sobradamente preparados, con experiencia en Univalle. 

"Desde hace cinco meses inici� la crisis para todos, pero yo pienso
que lo m�s importante es analizar el problema de fondo de la
universidad. El gobierno debe desistir de esa idea de privatizar la
educaci�n y la salud que son dos necesidades vitales de los
ciudadanos", enfatiz� Harold C�rdenas, profesor de ingenier�a, desde
hace 19 a�os. 

Tambi�n los negocios internos de la universidad se han visto
fuertemente afectados por su soledad. "Las ventas han bajado en un 80%
y esto tiene repercusiones muy grandes", comenta Humberto Collazos,
propietario de un negocio de frutas, cuyas ventas s�lo aumentan cuando
hay una asamblea o alguna manifestaci�n."He pensado dejar el negocio y
buscar otra cosa, pero si uno ve hacia afuera no hay muchas
esperanzas", agrega Humberto. 

Los jubilados 

"Soy responsable de hijos y nietos, tengo que llevar el sustento a
casa y como no puedo oir bien, me es muy dif�cil conseguir otro
trabajo", cuenta Eduardo L�pez, fiscal de la Asociaci�n de Jubilados
de Univalle, que hace cuatro meses no ve un s�lo peso para su sustento. 

Omaira Calero, por su parte, dice que est� tremendamente afectada con
su situaci�n, porque tiene que pagar un pr�stamo bancario de su casa.
"Ser� un Navidad muy triste la que nos espera a todos, porque aunque
nos paguen algo ser� para calmar aguaceros. Ni para la natilla nos va
a alcanzar", se�ala. 

A su turno, Estela de Arturo, quien trabaj� 28 a�os en Univalle dice
que fueron las malas administraciones las que acabaron con el centro
acad�mico. "Ya le dimos toda nuestra vida a la universidad y no es
justo que ahora tengamos que pagar lo que no nos hemos comido". 

Para ilustrar un caso de mala racha de un jubilado, a don Os�as
Camacho se le metieron los ladrones a la casa y le robaron su moto,
sus joyas y $80.000. "Hay que sufrir con paciencia, porque nuestra
situaci�n es desobligante". 

As� se sienten los empleados de la universidad. Sin sue�os de navidad,
colmados de deudas y con fuertes crisis emocionales. Lo �nico que
atinan a decir en medio de la tristeza que los embarga es que ojal�
para el pr�ximo a�o vengan tiempos mejores para Univalle, o como dice
Omaira Calero, una de las jubiladas del centro acad�mico, "La �nica
esperanza es que el gobierno se apodere con ganas del problema de la
universidad y la saque adelante". 

Por esta �poca, la sede de Univalle en Mel�ndez brillaba con la
alegr�a propia de los que estaban a punto de salir a vacaciones con
los bolsillos cargados para su familia. Ahora es distinto. Univalle
luce ap�tica, solitaria y triste. Son pocas las personas que caminan
por sus pasillos. Las puertas de los kioskos de comida r�pida ya
tienen telara�a. Las hojas de los �rboles ca�das sobre las calles de
la ciudad universitaria no se han levantado, y hasta el lago de
lanzamiento a los prim�paros parece haber bajado de nivel. 

A quince d�as de finalizar 1998, el rector, Emilio Aljure Nasser,
gestiona como lo hizo su antecesor Carlos Enrique Dulcey, la manera de
cancelar aunque sea parcialmente, el semestre de salarios atrasados. 

Pero lo m�s preocupante, es que desde el Gobierno Nacional no se
vislumbra un mejor horizonte. 

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