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EL BALDE DE AGUA
    FR�A

    El poeta y ensayista se pregunta: �De qu� servir�a
    hacer la paz con unos cuantos guerreros si se le
    declara la guerra econ�mica a todo un pueblo? 
http://www.cambio16.com/ediciones/dic6/ensayo.htm

Est�bamos entusiasmados con el gobierno por la firmeza y la claridad de 
su
    proyecto de paz? �Est�bamos empezando a pensar que se hab�a abierto 
camino en
    Colombia un proyecto civilizado y humano, que tal vez nos permitir�a 
superar algunas
    de las aberrantes injusticias que caracterizan al pa�s desde 
siempre, y que son la causa
    eficiente de las violencias? El balde de agua fr�a del Plan de 
Desarrollo recientemente
    divulgado quiere hacernos pensar que este gobierno fue auspiciado 
por los grandes
    grupos econ�micos, y que no viene a gobernar en nombre de la 
humanidad sino de las
    necesidades del gran capital. 

    Uno de los principales problemas de salud que detectaron los sabios 
del actual
    gobierno es la existencia de 600.000 personas que sin pertenecer a 
los estratos "0, 1 y
    2", est�n afiliados al Seguro. La soluci�n, me imagino, ser� 
desafiliarlos de inmediato.
    Estos magnates seguramente pertenecen al estrato 3, y deben de 
ganarse un poco m�s
    de 500.000 pesos al mes, para sostener a sus familias. �Qu� abuso 
que se afilien al
    Seguro Social! Si, adem�s, se logra reducir la n�mina de los 
hospitales para disminuir
    la carga prestacional, se lograr�, nos dicen, un servicio m�s 
eficiente, y como los
    hospitales necesitan recursos, se les conceder�n cr�ditos blandos. 
Curioso tono
    empresarial. 

    En el campo de la salud, ya se avanzar�a mucho si los colombianos 
recibieran una
    asistencia m�dica adecuada a los conocimientos de hace 50 a�os; 
incluso, no
    estar�amos tan mal si tuvi�ramos acceso a la medicina preventiva que 
forma parte del
    saber milenario de los pueblos, pero el desarrollo es el desarrollo, 
y al parecer se
    invertir�n nuevos recursos del Estado en reexaminar a los m�dicos ya 
existentes, se los
    pondr� a presentar pruebas de idoneidad cada cierto tiempo, o 
certificados de
    actualizaci�n. Calculadora en mano, ciertos genios del equipo de 
gobierno han
    empezado a planificar la salud de Colombia con el criterio que se 
abre camino en el
    mundo: la gente es un problema y la salud es un negocio. Y si no lo 
es, hay que
    volverla. Por eso no es extra�o que el p�rrafo final de la 
informaci�n sobre el tema
    diga que una de las recomendaciones del Plan es "separar los cuatro 
negocios que
    actualmente maneja el ISS".

    Ante los dramas terribles de la infancia, cuyas cifras son 
escalofriantes, el plan de
    Desarrollo propone modestas iniciativas, hogares comunitarios, 
escuelas p�blicas
    rurales, espacios de capacitaci�n en las grandes empresas, y deja 
muy en claro que la
    responsabilidad principal por ellos estar� en la acci�n conjunta de 
la comunidad, en el
    apoyo de los gobiernos municipales, en las familias beneficiadas. O 
sea: todo lo que
    les demos, deben pagarlo. Tambi�n las ONG y la autogesti�n tendr�n 
un papel
    importante en estas iniciativas. El plan de protecci�n especial para 
mayores de 60
    a�os consistir� en delegar en ellos el trabajo de educar a los 
ni�os, puesto que se
    ampliar�n las jornadas de estudio sin ampliar las de los docentes. 

    Ya estamos hablando de educaci�n. La curiosa manera que tiene el 
Plan de entender
    la �ntima relaci�n entre todos los aspectos del gobierno est� por 
ejemplo en que van a
    poner a las empresas a dar educaci�n social y moral. No lo invento: 
"Se buscar�
    reglamentar en las grandes empresas la existencia de espacios de 
capacitaci�n para el
    desarrollo personal y la educaci�n en familia, con el fin de 
fortalecer la relaci�n de
    pareja y de padres e hijos". Ah� est�: ahora los grandes educadores 
de Colombia, en
    aspectos tan �ntimos como la vida afectiva y las relaciones entre 
padres e hijos, ser�n
    las empresas. Las mismas tiernas empresas que consideran que el 
principal problema
    laboral que hay en el pa�s son los costos tan altos para el despido 
de trabajadores con
    10 a�os de antig�edad, y la carga prestacional. Los se�ores de la 
calculadora a�aden
    sin pudor que otro de los problemas grav�simos del empleo es que las 
cotizaciones en
    salud y pensiones pasaron del 10 al 18 por ciento, sin hablar del 
encarecimiento de los
    salarios de los trabajadores. Los empresarios, futuros educadores de 
la moral
    ciudadana, parecen a punto de salir a las calles con sus aerosoles 
azules a escribir en
    las paredes el ir�nico grafito que me revel� un amigo m�o: "No m�s 
contemplaciones
    con la clase obrera: abajo el alza de salarios!". Por eso se 
entiende que una de las m�s
    brillantes recomendaciones para el empleo sea la propuesta de que 
los empresarios
    puedan contratar a trabajadores j�venes con secundaria completa e 
incompleta por un
    salario inferior al m�nimo, que la red de Solidaridad Social 
contrate personal
    pag�ndole s�lo un 80 por ciento del salario m�nimo legal y sin 
reconocerles el pago de
    prestaciones sociales. A esto se a�ade la sensitiva idea de reducir 
en un 20 por ciento
    el reconocimiento por horas extras, dominicales y festivos, para 
esos nuevos
    trabajadores contratados. 

    Hace tiempo, cuando yo me enter� de que exist�a un salario m�nimo 
legal, pregunt�
    por qu� era tan bajo con respecto a los salarios de la clase media y 
de los ejecutivos
    que hablan por tel�fono todo el d�a mientras la buena gente se parte 
el espinazo
    haci�ndoles confortable la vida. Me respondieron que no es que se 
recomendara
    pagar tan poco, sino que eso era lo m�nimo, que por debajo de esa 
cifra se
    consideraba violatorio de los derechos humanos un salario, que pagar 
menos era
    castigado por la ley. Ahora estos sabios consejeros del gobierno 
salen al escenario a
    proponer que la ley se viole, y que se trate indignamente a las 
personas que necesitan
    trabajar. Pero los planificadores que, me imagino, no soportar�an 
una reducci�n de un
    mill�n al mes en los salarios que les pagan por proponer estas 
genialidades, se
    ofender�n. �Qu� quieren entonces, �dir�n� todav�a les estamos 
ofreciendo el
    trabajo que no tienen, estamos resolvi�ndoles la situaci�n, y se 
indignan? Y con ello
    procurar�n ignorar lo principal: que darles trabajo a los ciudadanos 
no es una
    generosa concesi�n de un gobierno sino su deber m�s elemental: para 
eso se les paga.
    Y debe ser trabajo real, no un simulacro que se ofrezca a la gente 
como una
    concesi�n filantr�pica. Esa actitud de desprecio por el ciudadano es 
una de las causas
    de la atroz violencia que padecemos. Ese regalo viene envenenado, 
porque el mensaje
    secreto que trae es que hay personas tan indignas y que merecen tan 
poco, que deben
    agradecerle, ya no a un empresario que por supuesto s�lo piensa en 
s� mismo, sino al
    Gobierno nacional, que tiene el deber de pensar en todos, por un 
trabajo agotador
    con salario infrahumano y sin prestaciones. Adem�s, ya me imagino 
c�mo cundir� este
    buen ejemplo por todas partes �a la hora de contratar trabajadores!

    En cada uno de los campos del Plan de Desarrollo, salvo tal vez en 
el de la Paz, me
    conmueve la insensibilidad de estos doctores para quienes gobernar 
el pa�s es dominar
    el arte de triturar a los pobres. En cambio es notable el inter�s en 
disminuir los
    impuestos a los empresarios, en reformar las leyes de despidos, en 
reducir la
    financiaci�n de la educaci�n p�blica, la �nica que permite abaratar 
los costos
    educativos, y m�s bien prometer subsidios a algunos estudiantes para 
que paguen la
    costosa educaci�n privada.

    �Es todo esto un error? �Una imprevisi�n? �Un accidente? Me temo que 
no. Tengo
    miedo de que sea la propuesta de una pol�tica precisa: el gobierno 
de los empresarios.
    La idea de que el mundo es un negocio y el Estado su instrumento. El 
que no pueda
    vivir as�, el que no sea competitivo, �til, rentable, que se vaya 
apartando, que en la
    muerte hay campo para todos. �Estar� de acuerdo con esto el mismo 
Presidente que
    anuncia su voluntad de dignificar la vida de los ciudadanos, ampliar 
la democracia e
    incorporar en ella a los excluidos y a los rebeldes? Mi entusiasmo 
por su firmeza y su
    coherencia ante el urgente proceso de paz se ve enfrentado a estas 
contradicciones.
    Porque �de qu� servir�a hacer la paz con unos cuantos guerreros si 
se le declara la
    guerra econ�mica a todo un pueblo? n


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