AMOR
A veces en tierra lejana
te sientes lo mismo que en casa,
pues ves que de veras te quiere
la gente a tu lado sentada,
y no porque tu seas tu
-mas listos los hay, con mas alma-;
te quieren por ver en tus rasgos
los rasgos que tiene tu patria.
La gente
conversa contigo,
la gente
te mira en la cara,
La gente
se fija en tus ojos,
igual que si vise no el alma
que tu le has abierto sincero,
como ella te ha abierto su alma.
Parece que es toda tu tierra
quien llena contigo la sala.
Si es pobre el hogar que visitas
y su ultimo cobre se gastan
a fin de ofrecerte unas copas
-No importa que pase manana!-;
si entrada la nocha a sus hijos
la madre sin pena levanta
a fin que luego recuerden
tu mano a su mano apretada;
si el mitin termina y tres mozos
protejen tu pecho y tu espalda
de fieras fascistas que aullan,
tres mozos que son tres murallas,
no creas que es tuyo el carino
que irradian con fuerza esas almas.
No olvides jamas que es tu pueblo
su amor, su ilusion, su esperanza.
Si un dia te cabe la suerte,
muy lejos en tierras extranas,
de ver en tu pecho vertido
el don que rebosan las almas,
no olvides que ser un cartero
es honra que pocos alcanzan.
Haras de tu pecho una bolsa
que guarde ese fuego sin llamas,
y todo, sin nada quedarte,
pues tu sin la patria eres nada,
llevarlo sabras por la senas,
como lleva el cartero las cartas.
Konstantin Simonov
(traducida del ruso)