Revista Semana

  Octubre 12 de 1998, Edicion 858

       Manoseando pueblo

               Por Roberto Pombo

  QUE MAS QUISIERA UNO: QUE EN UN abrir y
  cerrar de ojos la politica colombiana
  abandonara sus vicios y que los
  representantes del pueblo trabajaran para
  el, como les corresponde; que el Congreso
  estuviera lleno de gente sana, trabajadora
  y comprometida con el pais; que los
  partidos representaran las necesidades
  populares y que fuera un orgullo tener una
  clase dirigente seria y digna. Pero ese
  afan de convocar al pueblo cada 15 dias
  por poner en orden un caos dificil de
  ordenar va a llevar al pais a saturar la
  unica fuente mas o menos legitima del
  poder, que es el voto.

  Lo digo a proposito --aunque no
  unicamente-- de un cierto frenesi que hay
  por revocar el mandato del Congreso a
  traves de un referendo, con el argumento
  de que este Parlamento que existe no esta
  a la altura del que quisieran los
  organizadores de la consulta popular.

  Hace ocho an~os estabamos en las mismas.
  Con la bandera de la renovacion de las
  costumbres politicas y con los auxilios
  parlamentarios como trompo de poner se
  llamo al pueblo para instalar la
  Constituyente de la reconciliacion, se
  hizo una nueva Carta con el sello de la
  democracia participativa y se le revoco el
  mandato al Congreso, desconociendo la
  voluntad popular que lo eligio. Se suponia
  que sobre sus ruinas se construiria el
  paraiso politico, sin los viejos caciques
  y con el nuevo orden como garantia de
  felicidad.

  Pero el suen~o no se hizo realidad. Una vez
  mas se llamo al pueblo a las urnas y
  acudio. El Congreso renacio identico y las
  costumbres politicas no cambiaron en nada.
  Tal vez empeoraron, si se tiene en cuenta
  que los viejos vicios fueron cambiados por
  vicios iguales, pero con el agravante de
  estar escondidos bajo nombres distintos,
  tal vez para que no los identificara la
  opinion publica. Asi ocurrio con los
  auxilios parlamentarios, que fueron
  reemplazados en el acto por los fondos de
  cofinanciacion, una figura muy parecida a
  la anterior pero con un nombre mas feo.

  En el camino ha habido nuevas consultas al
  pueblo sobre temas mas nobles pero mas
  abstractos, como el Mandato Ciudadano por
  la Paz, en el que la gente derramo sus
  ilusiones por tener un pais sin violencia.

  Luego vinieron las ultimas elecciones, de
  Congreso y de Presidente, con unos niveles
  de votacion espectaculares. Los mandatos
  al Congreso como legislador, a Pastrana
  como presidente, a Serpa como opositor y a
  Noemi como sector independiente superaron
  por mucho las expectativas de
  participacion del mas optimista. Ahora
  resulta que la nueva propuesta para
  renovar el pais es la de ignorar de nuevo
  esa voluntad popular porque no se parece
  al ideal de algunos, y volver a llamar al
  pueblo para ver si ahora, por fin, tenemos
  el esquema politico de nuestros suen~os.

  Ese desprecio por el resultado electoral
  es, ademas de una actitud elitista en
  exceso, un pesimo ejemplo, porque acaba
  descalificando las instituciones que
  tienen su origen en el voto. Me da la
  impresion de que un sentimiento similar es
  el que ha llevado a la Corte Suprema de
  Justicia a apartarse de la norma universal
  para pedirles cuentas a los parlamentarios
  por sus votos durante el juicio a Samper.
  A mi tampoco me gusto el juicio, pero esa
  no es razon suficiente para
  descalificarlo.

  El desmadre de ese manoseo al elector
  tiene su maxima expresion en la idea que
  ronda por ahi de poner el voto
  obligatorio. Suficiente han tenido los
  colombianos con ir a las urnas como
  borregos a pagarles favores a sus
  politicos, a ilusionarse con que ahora si
  van a cambiar las cosas, a acudir a los
  llamados caprichosos de sus dirigentes
  para que respalden sus proyectos con
  votos, casi siempre con pesimos
  resultados, para que ahora resulte que hay
  que avalar todas esas embarradas, pero ya
  no por voluntad propia del elector sino
  por obligacion. Ese dia saco mi carne de
  abstencionista vitalicio.

  Lo que hay que hacer es impulsar la
  reforma politica que esta sobre el tapete
  y presionar al Congreso para que entre por
  el aro del saneamiento de su actividad
  publica. Que apruebe las normas que
  dignifican el voto y que asuma el reto de
  estar a la altura de las expectativas de
  un
  pais hecho pedazos. Y en la siguiente
  eleccion, ahi si, se puede pedir el
  aplauso del respetable publico en forma de
  papeleta electoral. 

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`  Nelson Vera Villamizar                        `(ee)'        _  |   `
^  Departamento de Astronomia                     )  (        (|) |   ^
^  Universidade Federal do Rio Grande do Sul     (o  o)       8~8,/   ^
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