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Publicado en Semana.
'Tirofijo'
"Jugu� mi coraz�n al azar, y me lo gan� la violencia".
(J.E. Rivera, La Vor�gine)
POR ANTONIO CABALLERO
MANUEL MARULANDA V�lez, 'Tirofijo', que es el guerrillero comunista m�s
antiguo del mundo, no iba ni para guerrillero ni para comunista. Era un
muchacho campesino llamado Pedro Antonio Mar�n, nacido en el Viejo
Caldas en una familia llena de t�os liberales de tradici�n que ha-b�an
abierto en la monta�a fincas de pasto y de caf�, que de ni�o jugaba al
trompo y tocaba el viol�n, y que a los 17 a�os andaba con dos mulas
vendiendo por las veredas quesos, herramientas y dulces de panela. Iba
para finquero o para comerciante; o --de darle por la pol�tica, como les
suele dar a todos los colombianos-- para concejal de G�nova, Quind�o,
donde hab�a nacido en 1930, o de Ceil�n, Valle, donde lo sorprendi� en
1948 el incendio de Colombia. Estaba descargando unos quesos en la plaza
del pueblo cuando estall� la noticia en el Telefunken del billar:
"�Mataron a Gait�n!". Y se ech� al monte. Como le dir�a 20 a�os m�s
tarde al escritor Arturo Alape, "alzarse en armas era la �nica manera de
sobrevivir".
Muchos alzados entregaron las armas (y fueron asesinados), cuando
formalmente termin� la 'violencia' y los gobiernos lanzaron iniciativas
de paz: Rojas Pinilla en 1953, y el Frente Nacional en 1957. Pero en el
intervalo Pedro Antonio Mar�n se hab�a hecho comunista, tambi�n por el
azar de la violencia. En su zona de resistencia --el sur del Tolima, en
el valle del Salda�a-- las guerrillas originalmente liberales hab�an
recibido la influencia de agitadores pol�ticos del Partido Comunista
venidos de Bogot�, dividi�ndose --sangrientamente-- entre liberales
'limpios' y 'comunes'. Mar�n, que por su punter�a cazando pavas de monte
se hab�a ganado entre sus compa�eros el apodo de 'Tirofijo', se dej�
persuadir en 1953 por los asesores comunistas de su grupo para cambiarse
el nombre por el de un sindicalista del partido asesinado a golpes dos
a�os antes por los servicios secretos del gobierno conservador: Manuel
Marulanda V�lez. Acept� --le cuenta a Alape-- "con tal de quitarse el
apodo de 'Tirofijo". "Aunque --a�ade-- en la fe de bautismo y en la
c�dula sigue siendo Pedro Antonio Mar�n": y es significativo que para el
guerrillero comunista m�s antiguo del mundo su identidad siga estando
m�s en los papeles del Estado contra el cual tuvo que levantarse que en
sus nombres adquiridos y hechos famosos en la guerra: 'Tirofijo', el que
mataba pavas, y 'Marulanda', el del otro Manuel, el comunista.
Lo dicho hasta ahora no es m�s que la prehistoria del personaje. Porque
tal vez el joven guerrillero comunista de 1953 se hubiera convertido en
eso por la simple casualidad sangrienta de la historia. Pero el jefe
militar y pol�tico que en los 45 a�os posteriores ha sido capaz de
ganarse a la fuerza el derecho a ser tenido en cuenta de igual a igual
por el gobierno para las discusiones de la paz definitiva en Colombia es
creaci�n de s� mismo. Rodeado de otros hombres, por supuesto, de los
cuales los m�s importantes han sido su mentor inicial, el guerrillero
Jacobo Fr�as, 'Charro Negro', y su comisario pol�tico de casi 40 a�os,
Jacobo Arenas. No es por azar, sino por terquedad y por talento (y con
la ayuda inestimable de la estupidez ego�sta de sus adversarios del
'establecimiento'), que el nuevo 'Marulanda', el 'Tirofijo' de toda la
vida, el olvidado Pedro Antonio Mar�n de quien s�lo quedan los papeles,
se ha convertido en una de las m�s influyentes personalidades pol�ticas
colombianas del �ltimo medio siglo.
Cuando se cambi� el nombre, en el 53, su peque�o grupo guerrillero
--diezmado por la lucha entre 'limpios' y 'comunes'-- no pasaba de 30
hombres. Una d�cada m�s tarde, cuando los bombardeos del Ej�rcito los
desalojaron de su refugio selv�tico de Marquetalia, a los pies del
nevado del Huila, ser�an a lo sumo dos centenares, incluyendo a las
mujeres y a los ni�os. Hoy 'Tirofijo' est� viejo y barrigudo, y en las
fotograf�as su mirada sesgada y sagaz parece haber perdido brillo: pero
es el jefe indiscutido de un enjambre de guerrillas armadas que opera en
medio pa�s; ha infligido al Ej�rcito humillantes derrotas militares y a
los partidos tradicionales les ha arrebatado la lealtad tradicional de
amplias regiones campesinas; y se ha convertido, con ventaja, en el
sustituto de aquel partido comunista del cual surgi� originalmente, y
que no pudo aguantar ni los embates de la guerra sucia adelantada por
los servicios del Estado, ni el derrumbe pol�tico del comunismo mundial.
"Alzarse en armas era la �nica manera de sobrevivir", le dec�a
'Tirofijo' a Alape hace 30 a�os, y alzado en armas ha sobrevivido
durante 45.
Ahora se enfrenta a un �ltimo desaf�o pol�tico --que tiene, claro, est�,
connotaciones militares-- que s�lo su prestigio de jefe hist�rico de la
guerrilla colombiana puede enfrentar: el de la posibilidad de la paz. En
el texto de Alape tantas veces citado en este art�culo (Las vidas de
Tirofijo, Planeta) es el mismo viejo guerrillero quien plantea una de
las dificultades cruciales del asunto: la sicol�gica del alzado en
armas, que "no logra entender la libertad en una situaci�n de paz".
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