Muchos an~os despues, frente al peloton de fusilamiento, el coronel Aureliano
Buendia habia de recordar aquella tarde remota en que llovio mierda en
Macondo.
La mierda cayo toda la tarde y pronto lleno las calles, las cienagas, los rios
y los valles, se metio por debajo de las puertas, por las ventanas, se subio a
las camas y a las mesas, y finalmente lleno la taza de cafe amargo que tomaba
la Mama Grande. Fue ese martes cuando ella dijo: "De Macondo nos vamos todos".
Pero era tarde, pues la mierda habia tapado todo y se habia apilonado en
Macondo formado lo que mas tarde llamarian la Sierra Nevada de Santa Marta.
He dicho,
Pio, Pio
cc. Colext II, MacondoII.