JULIAN
La Homosexualidad: ¿Por qué sigue considerandose
"anormal"?
por Pilar Castro-Villalba
A raíz de mis dos últimos artículos, uno sobre F.G.Lorca y otro sobre un comentario recibido, al que titulé "La gran rabieta sexual..." he leído en mi buzón, cantidad de mensajes que me llevan a reflexionar en voz alta. O mejor dicho, en letra impresa y lanzada de pantalla en pantalla, como es posible que a estas alturas de final del siglo XX, con toda la historia de miles y miles de años tras muchas culturas, se siga sin comprender que la homosexualidad, es un hecho mas de la naturaleza a la que no debiera darsele la importancia "en contra que se le da".
Realmente, muchos de estos mensajes me hacen recapacitar e incluso me he visto incapaz de contestar a lo que me pedían, -preguntas que merecen una reflexión profunda antes de ser contestadas- dándome cuenta de muchas cosas.
Entre ellas que me parece a mi, que habiendo llegado a muchas comprensiones de posturas que hace tan sólo cincuenta años no eran ni tan siquiera nombradas, esta otra, la homosexualidad, sigue, sin lugar a dudas provocando la misma actitud: MIEDO ENTRE LOS LLAMADOS HETEROSEXUALES.
Y el miedo que provoca entre los heterosexuales, la homosexualidad no es otra cosa, en mi modesta -modestísima forma de ver- que algo irracional. Y lo irracional es aquello que sin que nos lo planteemos, sin quererlo afrontar nos produce angustia o desazón. En definitiva miedo.
Es lo que me gustaría averiguar desde mi simplicidad. ¿Como es posible que no podamos reconocer en la sociedad civilizada, ya que en muchas sociedades a las que consideramos no tan civilizadas esta opción sexual , el homosexual, no está tan mal visto y no obstante, cuanta más cultura mayor persecución o sencillamente mayor cerco a estos seres humanos que optan, desean o son no tan distintos de nosotros como los creemos?
Yo parto de la base, lo he repetido alguna que otra vez, que nacemos bisexuales y qué no cabe duda la naturaleza no suele equivocarse casi nunca y las inclinaciones por una postura u otra de vida pertenecen a la más absoluta e intransferible libertad del ser humano.
Es verdad que pueden llegar a existir "escándalos" desde esa postura. No por acceder a una determinada opción sexual, el ser humano se ve libre de las miserias que nos envuelven a todos. Pero sin ir más lejos, son hasta el momento y mediante INTERNET, -cultura- los heterosexuales, lo que mayores salvajadas han divulgado en torno a la pedofilia. Esto es, tanto da que sean homosexuales o heterosexuales.
Se han divulgado imagenes, monstruosidades que no es que asunten ni impacten. Sencillamente nos muestran un mundo de locura donde, como siempre, el sexo en sus manifestaciones más espeluznantes tiene y tendrá por los siglos de los siglos una demanda cada vez mayor de "divulgación" de esas atrocidades.
Pero existen, como existen heterosexuales, entre los homosexuales y lesbianas, cientos y cientos de personas que merecen nuestro respeto como lo merecen muchas, cualquier persona que lleve una vida digna. Muchas veces me he plantado que es eso de la "vida digna", pero es para otro artículo. Y tampoco para esto encuentro respuesta.
No ha existido ni existe institución, religión o estamente dentro de cualquier civilización o grupo humano que no tenga precisamente, en su seno dicho problema, caso de que sea un problema, que lleva, por estar tan sumamente vejado y perseguido, tanto la homosexualidad como el lesbianismo, que no tengan que avergonzarse, según ellos, entre lo que predican y lo que sucede en el interior de todo seno de poder.
¡Y miren que han pasado siglos!. No ha exitido en la historia un sólo día, desde que el hombre se puso a caminar en el que la homosexualidad no estuviera presente. Se sigue no queriendo entender nada. De hecho, seguimos preguntándonos por qué suceden estas cosas y muchos consideran una desgracia que aparezca un ser humano entre las familias, diferente. Pero también he de reconocer, qué, acaso por ese atavismo de persecución y de rechazo, muchos homosexuales y lesbianas se sienten, ellos mismos, sin que nadie les moleste como perseguidos, como apestados, como autoseparados del resto de la sociedad.
Creo que la lucha de esta parte de la población, que no llamaré jamás "colectivo marginado", deberia en cierta manera intentar dar normalidad a sus relaciones sin grandes alardes.
Esto es... yo,
por ejemplo, como heterosexual, no voy a manifestarme en torno a mi heterosexualidad
y a las barreras que, gustándome muchos y diferentes tipos de hombre
me veo y me dificultan -dichas barreras- me impiden llegar a ellos. Creo
que sería perseguida si intento acercarme a un "famoso o personalidad"
para solicitar el disfrute de sus atractivos. Me dirían que estoy
"acosando" sexualmente al personaje en cuestión. Pero como yo lo
considero mi derecho, organizo algo y...
¡Lo malo es que no lo consigo! Y esto en el fondo, no supone tragédia alguna. Lo que sí queda patente, lo que sí está claro como el agua de una fuente cristalina, es que en el fondo y en la superficie lo que sigue asustando, lo que debe rechazarse abiertamente, publicamente, perseguir y denostar es el "sexo".
COMO SIEMPRE, COMO SIEMPRE... Y resulta que el mundo sigue marchando, el mundo camina, el mundo no se para y las perversiones de uno y otro lado quedan muchas veces en la mas absoluta de las impunidades. Como quedan muchos crímenes sin resolver; como se da carpetazo a procesos que claramente inculpan a unos y otros; como el fuerte puede hacer lo que le da la gana y el debil pagar su culpa en demasia; como todo lo que toca el ser humano, acaba siendo contaminado y poco justo.
Cuando escribí el artículo sobre Lorca, es indiscutible que no me plantee a estas alturas que pudiera tener alguna reacción en contra. Pero la ha habido y no una, sino varias. Eso no es justo. Como no es justo que a estas alturas de siglo, debas reclamar una y otra vez que los gobiernos degen de fabricar y prohiban las minas antipersonales. Debieran no fabricarlas. ASI DE SENCILLO.
Al ser humano, sea cual fuere su opción sexual, sólo le quedauna cosa: tratar de vivir dentro del sistema, sin grandes alardes, pero sintiéndose totalmente libre.
Otra cosa es qué, queriendo imitar o emular lo inimitable, se desvien las verdaderas razones, el verdadero sentir del homosexual y se quiera acceder a realizaciones en la vida que no serán jamás "naturales". Sí considero NATURAL, que el ser humano, opte por vivir la sexualidad en la forma y manera que su naturaleza le pida. Lo que no creo que sea del todo lógico es pretender imitar lo que se rechaza.
Me atrevo a pensar
que acaso, la fuerza que a estas alturas, con verdadero tesón y
lucha, costando incluso hasta bastante sangre, los grupos de homosexuales
y lesbianas están perdiendo una gran oportunidad de crear "su verdadera
razón de ser".
En el momento en que pretenden "imitar" la postura heterosexual, creo que el desconcierto está servido,asi como un mayor rechazo. Es indudable que todos aquellos que permanecen juntos toda la vida o parte de ella deben tener los mismos derechos civiles. Pero tambien es cierto que una cosa son los derechos individuales de cada persona y otra el deseo de "imitar" y que esa "imitación", tenga caracter de realidad. Ultimamente en Cataluña, (España) se ha aprobado un registro de "parejas de hecho", en la que se pueden inscribir los homosexuales y lesbianas.
Lo primero que me pregunté, es que cuando acudan, al separarse a "divorciarse", se darán cuenta de lo que en realidad no han sabido hasta este momento: Lo difícil que lo tienen -sobre todo las mujeres heterosexuales con hijos- para verse protegidos y protegidas por la Justicia.
Porque hay que pensar que entre las parejas homosexuales y lesbianas aparecerá, como en todas las parejas, el cansancio, la rutina, el desamor... ¿O no?.
Yo creo que todos los seres humanos estamos llamados, tengamos la opción sexual que tengamos a vivir la vida con todas sus consecuencias y una de ellas es precisamente esa forma de ser del ser humano que acaba complicándose la vida tenga la opción sexual que tenga.
Pero sé
que hay que seguir analizando, pensando y sobre todo intentando dar carta
de NATURALEZA y RESPETO, a lo que sin lugar a dudas asusta tanto: LA DIFERENCIA
SEXUAL.
© Pilar
Castro-Villalba ( Todos los derechos reservados por el autor
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