Revista Semana

      Septiembre 7 de 1998, Edicion 853

    NACION

       Domando el potro

       En medio de gran controversia Juan Camilo salta al ruedo para
       enfrentar la crisis economica. ?Se le desbocara el animal?


  EL MIERCOLES PASADO EL MINISTRO DE
  Hacienda, Juan Camilo Restrepo,
  silencio a quienes lo habian
  acusado de estar dedicado a
  criticar a la administracion
  anterior y no a sacar al pais de la
  olla economica. Despues de agitadas
  discusiones, que duraron hasta
  altas horas de la madrugada, el
  Ministro y el Banco de la Republica
  anunciaron un paquete integral de
  medidas tendientes, segun lo
  expresaron, a reducir la
  incertidumbre que rodea al futuro
  de la economia, corregir los
  desbalances fiscal y externo y
  devolver al pais a la senda del
  crecimiento.
          
  Las medidas tomaron a muchos por
  sorpresa, por no decir con los
  pantalones abajo. Aunque los
  agentes economicos sabian que habia
  un paquete fiscal en ciernes,
  muchos se sorprendieron por el
  enfasis que se le dio al tema de
  los ingresos. La mayoria de los
  observadores esperaba recortes al
  gasto publico y quizas algunos
  cambios al regimen de regalias,
  pero nunca sospecharon que Restrepo
  anunciaria tambien una profunda
  reforma tributaria con mayores y
  nuevos impuestos, maxime teniendo
  en cuenta el precario estado de los
  bolsillos de los colombianos en la
  actual coyuntura.

  Igualmente, del lado cambiario, la
  sorpresa fue mayuscula. En los
  ultimos meses se habia venido
  creando un consenso entre los
  principales analistas del pais
  sobre la necesidad de propiciar una
  devaluacion de la tasa de cambio
  dada la situacion internacional.
  Ademas, representantes del nuevo
  gobierno, incluido el propio
  Presidente, habian enviado mensajes
  cifrados en entrevistas con
  diversos medios sobre su
  preferencia por un peso mas debil.
  Sin embargo, los miembros de la
  Junta Directiva del Banco de la
  Republica , e incluso el Ministro
  de Hacienda, negaban enfaticamente
  en publico cualquier posibilidad de
  modificacion de la banda cambiaria.
  Aunque por razones obvias los
  planes de devaluacion no se pueden
  revelar hasta cuando se ponen en
  marcha, la verdad es que durante
  todo el an~o el Emisor habia
  respaldado sus palabras con
  acciones. Al banco central no le
  habia temblado la mano para gastar
  reservas a raudales y subir las
  tasas de interes a niveles
  astronomicos para defender el valor
  de la moneda. En consecuencia, los
  analistas dudaban que en el corto
  plazo el Emisor le daria gusto al
  gobierno en sus deseos velados de
  devaluacion.

  Como siempre pasa con temas de
  politica economica, desde que el
  gobierno anuncio el paquete de
  medidas han llovido criticas y
  elogios. Por el lado de la
  devaluacion, los reparos han
  corrido principalmente por cuenta
  de algunas de las grandes empresas
  altamente endeudadas en dolares,
  que han visto crecer subitamente el
  saldo en pesos de sus obligaciones
  externas. Los exportadores y muchos
  industriales, en cambio, la han
  acogido como un salvavidas en medio
  de la tormenta. A nivel
  internacional, las opiniones han
  estado divididas. La banca
  multilateral y las agencias
  calificadoras de riesgo, a pesar de
  lo que se reporto inicialmente en
  los medios colombianos, parecen
  haber asumido una actitud
  cautelosamente positiva. Sin
  embargo los extranjeros con
  inversiones en Colombia y algunos
  grupos en paises latinoamericanos
  con problemas cambiarios similares
  han sido mas criticos.

  En el frente fiscal, como era de
  esperarse, la reaccion ha sido
  primordialmente negativa. Despues
  de todo a nadie le gusta pagar
  impuestos. Muchos sectores de la
  economia que tradicionalmente se
  han beneficiado de estar exentos
  del cobro del IVA han puesto el
  grito en el cielo, argumentando
  principalmente que este no es el
  momento para cargarlos con un
  lastre adicional. Por otra parte,
  los sindicatos han denunciado como
  un castigo injusto a los
  trabajadores colombianos, la
  propuesta de eliminar la exencion
  del 30 por ciento de los ingresos
  laborales para quienes devengan mas
  de 970.000 pesos al mes. Sin
  embargo, a pesar del reflejo casi
  automatico de muchos sectores de
  criticar los nuevos impuestos, se
  percibe en el fondo cierta voluntad
  de hacer un sacrificio para evitar
  una catastrofe mayor. Este
  sentimiento lo alimenta, en buena
  medida, el respeto que sienten
  muchos agentes economicos por el
  nuevo Ministro de Hacienda.

  El debate cambiario

  En general, los analistas han visto
  con buenos ojos la decision de
  permitir una mayor devaluacion del
  peso colombiano. Por una parte, el
  consenso entre los principales
  economistas del pais es que el peso
  estaba sobrevaluado entre 10 y 20
  por ciento con respecto al dolar
  antes de que se tomara la medida.
  Si a esto se agrega que en los
  ultimos an~os el dolar se ha
  fortalecido frente a las
  principales divisas
  internacionales, como el marco
  aleman, el franco frances y el yen
  japones y mas recientemente en
  relacion con las alicaidas monedas
  del sureste asiatico, la perdida de
  competitividad internacional era
  aun mas patente. Ademas el entorno
  economico internacional ha
  cambiado. Los terminos de
  intercambio --es decir la relacion
  de precios entre lo que un pais
  exporta y lo que importa--, que en
  el largo plazo determinan la tasa
  de cambio real, se han deteriorado
  considerablemente a raiz del
  derrumbe en las cotizaciones del
  petroleo, el cafe, el carbon y
  demas productos basicos que
  Colombia vende en el exterior, y
  las perspectivas de su recuperacion
  en el mediano plazo son remotas. En
  estas circunstancias, y
  considerando que el deficit de
  cuenta corriente del pais ya supera
  el 6 por ciento del PIB, era
  preciso hacer un ajuste tarde o
  temprano.
                
  Quienes se oponian a una
  devaluacion aducian dos argumentos
  fundamentales: el primero era que
  la fuente principal de los
  problemas de competitividad que
  enfrenta Colombia es su alto nivel
  de inflacion y que devaluar solo
  postergaria la resolucion de este
  problema. En circunstancias
  aisladas, una devaluacion si
  contribuye a estimular la demanda y
  por ende a impulsar la inflacion, y
  esta a su vez elimina a traves de
  mayores costos las ganancias en
  materia de competitividad. En este
  escenario, poco se logra con una
  devaluacion mas alla de un aumento
  del nivel de precios. Sin embargo
  la decision de devaluar en Colombia
  se hizo en un contexto de baja
  utilizacion de la capacidad
  instalada --alto desempleo y
  estancamiento economico-- y se
  acompan~o de un anuncio de ajuste
  fiscal. Aunque el ajuste esta
  todavia en el papel y persiste el
  riesgo de que el Congreso lo
  recorte, en circunstancias de baja
  demanda y contraccion fiscal se
  limita la posibilidad de que los
  efectos expansionistas de una
  devaluacion se eliminen a traves de
  mayor inflacion. Por lo tanto, es
  razonable pensar que la subida de
  la banda contribuira a estimular
  las exportaciones y la produccion
  industrial.

  El segundo argumento en contra
  consiste en que cambiar los
  parametros de la banda a mitad del
  camino erosionaria la credibilidad
  del Banco de la Republica frente a
  los agentes economicos y por lo
  tanto su capacidad para manejar
  eficazmente las politicas cambiaria
  y monetaria en el futuro. Cuando
  las autoridades cambian las reglas
  de juego sobre las cuales han
  basado sus decisiones los agentes,
  no solo causan trastornos en la
  economia sino que ademas al perder
  credibilidad reducen la eficacia de
  sus medidas futuras --el hecho de
  que la gente le crea a una medida
  incide directamente sobre su
  probabilidad de exito--. Sin
  embargo la banda ya se habia
  modificado en el pasado sin que
  esto hubiera tenido un impacto
  importante sobre la credibilidad
  del Emisor. En diciembre de 1994, a
  raiz del descubrimiento de Cusiana
  y la percepcion de que lo que le
  esperaba al pais era una avalancha
  de dolares, el Banco de la
  Republica decidio desplazar la
  banda hacia abajo en un 7 por
  ciento. (Desde esta optica, la
  devaluacion de la semana pasada se
  podria ver como un ajuste frente a
  una bonanza petrolera que nunca se
  materializo). Ademas, si de acuerdo
  con la mayoria de los parametros
  tecnicos la banda no era sostenible
  en el largo plazo, ?que tan creible
  podia ser realmente su defensa?
  Incluso se podria argumentar que si
  la nueva banda efectivamente se
  ajusta al actual entorno economico
  entonces es mas creible que la
  anterior. No obstante, en beneficio
  de aquellos que se opusieron a la
  medida, hay que decir que si ya se
  modifico una vez no hay garantias
  de que no se vuelva a mover.

  Si en cuanto a la necesidad de
  devaluar habia mas consenso que
  oposicion, en lo que se refiere al
  momento, magnitud y forma de la
  medida las cosas son menos claras.
  Aunque algunos analistas han dicho
  que habia que aprovechar la
  turbulencia internacional para
  'justificar' la devaluacion ante
  los mercados, devaluar en un
  momento de volatilidad externa es
  bastante riesgoso. En
  circunstancias como las actuales
  los inversionistas tienden a
  sobrerreaccionar frente a cambios
  abruptos. Es decir, que una
  devaluacion en vez de eliminar las
  expectativas que se tenian de que
  la moneda caeria las puede
  alborotar, precipitando ataques
  sobre la nueva banda. En alguna
  medida esto fue lo que se observo
  en Colombia en los dias siguientes
  a la devaluacion. Despues del
  anuncio, la demanda de divisas se
  disparo y el Emisor tuvo que vender
  mas de 300 millones de dolares.

  Otro aspecto cuestionable de la
  medida es que no existio
  coordinacion con otros paises
  latinoamericanos que se encontraban
  en situaciones similares a la de
  Colombia y con los cuales el pais
  tiene importantes vinculos
  economicos. Sin duda, la decision
  unilateral de Colombia de devaluar
  pone presion adicional sobre las ya
  atribuladas monedas de naciones
  como Venezuela y Brasil, y en la
  medida que precipite una
  devaluacion en esos paises podria
  tener un efecto boomerang. Sin
  embargo, sin descartar la
  importancia cada vez mayor de la
  coordinacion macroeconomica, la
  verdad es que en estos paises una
  devaluacion no es viable
  politicamente en este momento
  --ambos estan en visperas de
  elecciones-- y por lo tanto, si la
  decision en Colombia ya estaba
  tomada, la posibilidad real de
  accion conjunta era limitada.
  Ademas esperar, por ejemplo, a que
  Venezuela devaluara, tenia el
  riesgo de precipitar una
  devaluacion descontrolada.

  Finalmente, la magnitud del
  desplazamiento de la banda es
  tambien discutible. El Banco de la
  Republica y el gobierno sostienen
  que la decision de moverla hacia
  arriba en un 9 por ciento se hizo
  con base en estudios tecnicos que
  indicaban que ese era el margen que
  separaba la tasa de cambio real de
  su nivel de equilibrio. Sin embargo
  este tipo de estudios economicos y
  la determinacion de la tasa de
  equilibrio no dejan de ser
  altamente subjetivos, especialmente
  en un entorno internacional dificil
  y cambiante. Sobre este aspecto las
  opiniones estan divididas entre
  quienes creen que se deben permitir
  mayores margenes de devaluacion
  para que el mercado pueda fijar el
  nivel con el que se siente comodo,
  y quienes sostienen que los
  mercados tienden a sobrerreaccionar
  y que por lo tanto la devaluacion
  se debe limitar para que no
  produzca un panico con efectos
  economicos adversos.

  En todo caso, el hecho es que la
  decision ya esta tomada. El
  gobierno insiste en que esta
  completamente comprometido con la
  nueva banda y que esta es
  perfectamente compatible con las
  nuevas metas macroeconomicas. De
  ser esto asi, se deberia reducir la
  incertidumbre sobre una de las
  variables criticas de la economia.
  No obstante, habra que ver como
  reacciona el mercado en las semanas
  que vienen y si le cree al Banco de
  la Republica. Esto dependera en
  parte de un factor que esta fuera
  del control de las autoridades
  colombianas --la situacion
  internacional-- y de otro que si
  depende casi que enteramente de
  ellas --el ajuste fiscal--. Sin un
  ajuste real y profundo los
  beneficios competitivos de la
  devaluacion se irian en mayor
  inflacion y la desconfianza en el
  peso se acentuaria.

  El remezon fiscal

  El mercado todavia no ha terminado
  de digerir el proyecto de reforma
  fiscal anunciado por el gobierno. Y
  no es para menos, el paquete es
  bastante ambicioso, cubriendo temas
  desde el IVA y la evasion hasta la
  manera en que se asigna y
  contabilizan el presupuesto y
  cambios al regimen de
  transferencias. La amplitud del
  alcance sorprendio a muchos. Lo que
  hizo el gobierno fue aprovechar su
  'luna de miel' con la opinion para
  sentar los lineamientos
  fundamentales de su politica fiscal
  para los proximos cuatro an~os. El
  proyecto de reforma tributaria que
  sera presentado al Congreso
  proximamente es, de acuerdo con el
  ministro Restrepo, "la primera ola
  de un programa integral de reforma
  del Estado". En plata blanca, el
  objetivo de la reforma es reducir
  el deficit del sector publico
  consolidado al 2 por ciento del PIB
  en 1999 y estabilizarlo por debajo
  del 1 por ciento a partir de ese
  momento. Sin embargo, como todo lo
  que atan~e al manejo de las finanzas
  de la Nacion, el ajuste esta sujeto
  a que el Congreso le camine.

  Desde el punto de vista de los
  ingresos la filosofia del nuevo
  gobierno es bastante clara. El
  objetivo fundamental es ampliar la
  cobertura de los principales
  tributos y bajar las tasas. Este
  modelo esta acorde con las ultimas
  tendencias en el campo de la
  tributacion a nivel mundial que
  buscan simplificar y homogeneizar
  los impuestos para asi, y a traves
  de tasas razonables, incentivar al
  mayor numero de personas a pagar
  debidamente sus obligaciones al
  Estado. Aumentar los recaudos es
  una prioridad fundamental, pues en
  la actualidad los ingresos del
  gobierno por concepto de impuestos
  no alcanzan a cubrir ni el 50 por
  ciento de sus gastos.

  En esta primera fase el enfasis por
  el lado de los ingresos recae sobre
  la ampliacion del cubrimiento del
  IVA, la reduccion de la evasion y
  los bonos de solidaridad y paz. El
  gobierno aspira a que estas
  medidas, y otras de menor impacto
  incluidas en el paquete,
  contribuyan a aumentar los ingresos
  en un 3 por ciento del PIB en un
  periodo de dos an~os. De este 3 por
  ciento, cerca de la mitad
  corresponderia a la ampliacion del
  IVA y a la reduccion de la evasion,
  mientras que la otra mitad
  provendria de los bonos de
  seguridad y paz. Una de las
  propuestas que mas ha causado
  controversia es la de la ampliacion
  del universo del IVA. No obstante,
  esta medida, si bien generara una
  cantidad importante de recursos, es
  realmente menos significativa de lo
  que se podria pensar, si no desde
  el punto de vista de los sectores
  que ahora seran gravados si para el
  colombiano comun y corriente. Aun
  despues de la reforma, solo el 38,2
  por ciento de los articulos que
  componen la canasta familiar
  tendran IVA. El gobierno calcula
  que el efecto neto del aumento del
  cubrimiento y la reduccion de la
  tasa impositiva del 16 al 15 por
  ciento, programado para noviembre
  de 1999, sobre el costo de la vida,
  sera solamente del 1,5 por ciento.
  Por lo tanto, aunque enfrentara
  oposicion de algunos lobbies
  sectoriales, es probable que esta
  medida pase en el Congreso. Despues
  de todo, como dice Restrepo, "no se
  puede excluir del IVA a sectores
  solo por el hecho de que estan
  golpeados por la recesion. De ser
  asi, habria que quitarle el
  impuesto a industrias como la
  textilera que ya lo tienen y que
  estan atravesando momentos
  dificiles".

  Dentro de las medidas tendientes a
  incrementar los ingresos del Estado
  la mas controvertida es quizas la
  planeada eliminacion del 30 por
  ciento de exencion al impuesto de
  la renta para quienes ganan mas de
  970.000 pesos al mes. Aunque este
  cambio solo afecta al 15 por ciento
  de los trabajadores colombianos
  tendria un impacto importante
  especialmente sobre la clase media,
  pues reduciria sus ingresos en
  forma significativa. La alternativa
  que ofrece el gobierno es que las
  personas puedan deducir de
  impuestos de renta hasta el 40 por
  ciento de su salario si lo destinan
  a un fondo de pensiones voluntario.
  Sin embargo, aun cuando esta medida
  en teoria estimula el ahorro a
  largo plazo, pocos colombianos de
  clase media tienen la capacidad de
  ahorrar a ese nivel. Y si lo
  hicieran para reducir sus impuestos
  tendrian que disminuir sus gastos
  considerablemente. Esto hace
  previsible que la medida
  seguramente encontrara una gran
  oposicion por parte de las
  organizaciones de trabajadores. Si
  se van a eliminar exenciones de ese
  taman~o lo sensato seria disminuir,
  al menos en cierta medida, la tasa
  de impuesto a la renta individual.
  Los asalariados de cierto nivel
  tendran que soportar la carga
  adicional de los bonos de seguridad
  y paz, que tendran que suscribir
  ademas otros individuos pudientes y
  empresas de cierto taman~o. Estos
  recursos se destinaran
  principalmente a financiar
  proyectos en zonas de conflicto y
  otras prioridades del proceso de
  paz.

  Mirando mas al largo plazo, el
  paquete incluye varias reformas de
  fondo que deberia hacer mas
  eficiente el proceso de asignacion
  y control del presupuesto y
  resolvera algunos de los problemas
  estructurales en materia fiscal. La
  primera es la reforma al Estatuto
  Organico del Presupuesto, que por
  una parte liberara una gran
  cantidad de rentas que antes
  estaban atadas a destinos
  especificos y por otra llevara a un
  presupuesto de caja que acabara con
  los rezagos presupuestales. El
  segundo cambio fundamental, que
  exige una reforma constitucional,
  servira entre otras cosas para
  garantizar que las entidades
  territoriales puedan solventar sus
  pasivos pensionales. Ademas se
  aumentaran las facultades de
  tributacion de los departamentos y
  municipios, lo cual contribuira a
  profundizar la descentralizacion y
  a aligerar la carga del gobierno
  central.

  En general, los analistas han
  acogido favorablemente las medidas
  de fortalecimiento de los ingresos
  del Estado y de flexibilizacion y
  racionalizacion en el manejo del
  presupuesto. Sin embargo varios han
  criticado lo que sienten, que es un
  enfasis menor sobre el tema de
  recortes al gasto publico. Los
  recortes que se han anunciado
  --850.000 millones de pesos en lo
  que queda de 1998 y 1,5 billones de
  pesos en 1999-- son importantes
  pero no espectaculares. Ademas no
  esta tan claro, como en el tema de
  los ingresos, como y donde se
  realizaran. Mientras las areas de
  reduccion de gasto no esten
  especificadas de manera precisa
  muchos observadores dudaran de su
  credibilidad.

  A medida que pasen los dias sera
  inevitable que crezca la
  inconformidad con las medidas de la
  semana pasada. Los colombianos van
  a empezar a sentir en sus bolsillos
  lo que hasta ahora ha sido una
  discusion de economistas. Como
  sucede en estas situaciones, todo
  el mundo prefiere que el costo
  corra por cuenta del vecino. Los
  que deben en dolares consideran que
  habria sido mejor un recorte
  presupuestal mas drastico que una
  devaluacion. En cambio, para los
  exportadores la devaluacion fue
  demasiado timida. Los que gozaban
  de exenciones tributarias sentiran
  que pasaron 'de Guatemala a
  guatepior'. Y los consumidores
  confirmaran que siempre terminan
  pagando los platos rotos en las
  cajas registradoras de los
  supermercados. Todos tienen razon
  en parte y este sera el sentimiento
  a corto plazo. La esperanza del
  gobierno y de los colombianos es
  que con los sacrificios de hoy se
  produzca en el mediano plazo un
  despegue economico que borre todas
  estas perdidas. El trago sera muy
  amargo, pero tenia que ser asi,
  pues la dimension de los
  desequilibrios de la economia no
  tiene arreglo con medidas menos
  dolorosas. El paquete de Juan
  Camilo Restrepo esta lejos de ser
  perfecto y seguramente sera objeto
  de ajustes. Sin embargo representa
  un acto de una gran responsabilidad
  y de valor politico en un momento
  de crisis que de prolongarse podria
  precipitar al pais hacia el abismo.

  El IVA y el costo de vida

  HOY SOLO EL 32 POR CIENTO DE los
  productos de la canasta estan
  gravados con el IVA, y eso --con
  una tarifa del 16 por ciento--
  eleva el precio de la canasta en un
  4,2 por ciento. Con la reforma se
  grava el 38 por ciento de los
  bienes pero la tarifa baja en un
  punto. Con eso el precio de la
  canasta subiria 5,7 por ciento. Lo
  que quiere decir que el impacto del
  aumento en el numero de productos
  de la canasta gravados con el IVA
  sobre la inflacion no sera superior
  al 1,5 por ciento.

       Si la canasta familiar
       hoy vale sin IVA $100,00

       y el porcentaje gravado
       en la canasta es de 31,7%

       El precio de la canasta
       es de $104,16

       Con los cambio propuestos
       el porcentaje gravado
       seria de 38,2%

       Pero con la baja de la
       tarifa al 15% el precio
       de la canasta seria
       $105,73

  Ajuste fiscal 1998-1999

  I. Ajuste durante el segundo
  semestre de 1998

  Objetivos:

     * Reducir el deficit del
       gobierno central de 5,7% del
       PIB a 4,9% del PIB
     * Reducir el deficit consolidado
       de 3,8% el PIB al 3,3% del PIB
     * (Ajuste del 0,5% del PIB
       respecto a escenario sin
       medidas)

  Medidas:

     * Ingresos adicionales por
       332.000 millones de pesos
       (0,3% del PIB)
     * Incremento del precio de la
       gasolina
     * Profundizacion de los planes
       de gestion tributaria
     * Menores gastos por 635.000
       millones de pesos (0,5% del
       PIB)
     * Decretos 1736, 1737 y 1738
       (Agosto 21 de 1998)
     * Recorte en fondos de
       cofinanciacion
     * Recortes en otros proyectos

  II. Ajuste durante 1999

  Objetivos:

     * Reducir el deficit del
       gobierno central a 3,9% del
       PIB
     * Reducir el deficit consolidado
       de 3,9% del PIB a 2% del PIB
     * (Ajuste de 1,9% del PIB
       respecto a escenario sin
       medidas)

  Medidas:

     * Ingresos adicionales por 1,8
       billones de pesos. (1,1% del
       PIB)
     * Ley de ampliacion del IVA y
       gestion tributaria (incluyendo
       renta)
     * Bonos obligatorios de
       solidaridad y paz
     * Privatizaciones: ISA, Isagen,
       Corelca, y ETB

  Menores gastos por 940.000 millones
  de pesos (0,6% del PIB)

     * Recorte en gastos generales
     * Recorte en fondos de
       cofinanciacion y
       redistribucion de las
       regalias. 

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`  Nelson Vera Villamizar                        `(ee)'        _  |   `
^  Departamento de Astronomia                     )  (        (|) |   ^
^  Universidade Federal do Rio Grande do Sul     (o  o)       8~8,/   ^
`  [EMAIL PROTECTED]                             `--'\_    _(__)|    `
^  http://www.if.ufrgs.br/~nelson                      `||~|| /\||    ^
^                                                                     ^
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