Revista Semana
Septiembre 14 de 1998, Edicion 854
NARCOTRAFICO
Plaga contra la coca
Mientras crece la polemica sobre la fumigacion parece surgir
una alternativa: el control biologico de los cultivos de
coca.
LA SEMANA PASADA LA estrategia de
fumigacion de cultivos de coca y
amapola parecia tener mas
detractores que defensores en
Colombia. Enrique Santos Calderon,
en su columna 'Contraescape' de El
Tiempo, decia que "ojala Andres
Pastrana este dispuesto a
explicarle a Estados Unidos que su
estrategia de bombardear los
cultivos de hoja de coca en
territorios enguerrillados es una
pesima forma de combatir el
narcotrafico en la Colombia de aqui
y ahora". Con esa frase Santos
recoge el sentimiento de muchos
colombianos, para quienes parece
haber llegado la hora de hacer un
debate sobre la estrategia de
fumigacion y sus consecuencias.
Debate que se habia aplazado
durante el gobierno de Ernesto
Samper, en la medida en que era
imposible para Colombia en tiempos
de un gobierno al que se acusaba de
haber sido elegido con dineros de
la mafia siquiera proponer su
discusion.
La pregunta que se hacen muchos
colombianos es si llego la hora de
replantear la estrategia de lucha
contra los cultivos ilicitos. Y la
razon es muy simple: todos los
indicadores parecen mostrar que
seis an~os de fumigacion intensiva
no han dado resultado. El area
total de cultivos ilicitos ha
venido en aumento en Colombia a
pesar de las fumigaciones. En 1996
habia 67.000 hectareas de coca en
el pais, y en 1997 ya eran 79.000.
Segun fuentes del gobierno
estadounidense consultadas por
SEMANA, lo mas seguro es que en
1998 seguiran aumentando las
hectareas cultivadas. Todo esto a
pesar de que la Policia
Antinarcoticos ha cumplido en su
totalidad las metas de erradicacion
y en lo que va corrido del an~o ha
fumigado un area mayor que en todo
el an~o pasado. Aun asi, durante
estos cuatro an~os el pais paso de
ser el tercer productor de hoja de
coca, despues de Peru y Bolivia, a
ser el primero (ver cuadro).
Si bien los resultados en materia
de areas cultivadas son
desalentadores, lo son mas los
efectos sociales de la fumigacion.
En palabras del politologo Alfredo
Rangel, "las fumigaciones solo
sirven para ampliar aun mas el area
sembrada de coca y para fortalecer
la base social y politica de la
guerrilla en su retaguardia
estrategica". En otras palabras, el
descontento campesino causado por
la fumigacion le ha dado a la
guerrilla un apoyo politico con el
cual no contaba. Esto a su vez ha
llevado a la subversion a apoyarse
aun mas en el narcotrafico, a tal
punto que hoy en dia, segun fuentes
oficiales, las Farc reciben la
mitad de sus ingresos por cuenta de
esa actividad.
A esto se suma un efecto ecologico
no despreciable porque, a medida
que se fumigan los cultivos, los
colonos simplemente se internan mas
en la selva para deforestar y
sembrar coca y amapola, con el
agravante de los efectos toxicos
que producen los herbicidas en la
tierra. Pero quizas lo mas
desalentador de la estrategia de
fumigacion no es el hecho de que no
haya funcionado en Colombia, sino
que tampoco lo hizo en Peru ni en
Bolivia. Segun un alto funcionario
estadounidense que hablo con
SEMANA, "la disminucion del area
cultivada en Peru y Bolivia se debe
a una combinacion de dos cosas: la
caida del precio de la hoja de coca
en esos paises, que ha generado el
abandono de los cultivos por parte
de los campesinos, y el surgimiento
de un hongo que ataca las matas de
coca en el Peru". En otras
palabras, los cocaleros de Peru y
Bolivia no pueden competir en
precio con los cocaleros
colombianos porque los laboratorios
de procesamiento se encuentran en
Colombia y resulta muy costoso
transportar la hoja hasta aqui. A
medida que aumentan los cultivos en
el pais el precio de la hoja baja y
los sembrados bolivianos y peruanos
ya no son competitivos.
Cambio de flanco
Lo anterior no quiere decir, sin
embargo, que las fumigaciones vayan
a suspenderse a corto o mediano
plazo. La verdad es que ni siquiera
el nuevo ministro del Medio
Ambiente, Juan Mayr --quien siempre
ha sido enemigo de las
fumigaciones--, ha propuesto
suspenderlas, aunque es muy posible
que se oponga a la utilizacion del
Tebutirion granulado, un herbicida
sobre el cual hay un estudio
realizado por esa entidad que lo
califico como "no viable
ambientalmente". Y aunque todavia
no se ha pronunciado con respecto
al Imazapir, otro herbicida que
pretende reemplazar al glifosato,
SEMANA pudo establecer que ya hay
un preconcepto tecnico sobre este
ultimo, y todo parece indicar que
tambien sera considerado como "no
viable ambientalmente".
Lo cierto es que es al alto
gobierno al que le compete tomar
una decision sobre si se debe o no
revisar la politica de fumigacion,
y SEMANA ha podido establecer que
esto no se hara en el corto plazo.
Lo que piensa el gobierno es que la
fumigacion debe ser un elemento mas
de la politica en la lucha
antinarcoticos, en la cual se
piensa aplicar algo parecido a 'una
combinacion de todas las fuerzas de
lucha'. En otras palabras, habra
otros dos frentes alternos en la
guerra contra los cultivos
ilicitos. El primero sera la
sustitucion de cultivos, o el
famoso Plan Marshall del que se ha
hablado recientemente. El ex
canciller Augusto Ramirez Ocampo ha
sido asignado para llevar a cabo
estudios en este sentido. Se
trataria de hacer una reforma
agraria con desarrollo social, con
alternativas como el cultivo de
palma africana, caucho, frutales
amazonicos, reforestacion e incluso
ganaderia.
El segundo frente seria producto de
un proceso de paz, y requeriria un
acuerdo con la guerrilla para que
esta se encargue de controlar los
cultivos ilicitos y promover la
sustitucion en las areas que
controla. Al igual que el plan de
sustitucion, es una alternativa a
largo plazo. Pero inevitablemente,
a pesar de estas 'zanahorias', no
es previsible que se suprima el
'garrote'. Y este seguira siendo la
fumigacion de cultivos.
Aunque es posible que surja una
alternativa distinta a los
herbicidas para controlar los
cultivos de coca. Se trataria de
fomentar plagas naturales que
atacan a la planta. De hecho, en el
Peru existe un hongo que ha
diezmado los cultivos en la zona
del Alto Huallaga. Tambien alli
existe la mariposa malumbia, cuya
oruga se come la hoja de coca. En
una zona del Caqueta hay un gusano
que los campesinos llaman 'el
Clinton', y que devora los cultivos
de coca con especial voracidad. El
gobierno ya esta estudiando la
posibilidad de reproducir estas
plagas en laboratorio, para luego
introducirlas en forma controlada
en zonas de cultivo. Pero antes es
necesario estudiar el posible
impacto ambiental de estas plagas
sobre otras especies distintas a la
coca. El Departamento de
Agricultura de Estados Unidos
tambien adelanta estudios en este
sentido. Si esa opcion resulta
viable se ahorrarian millones de
dolares en los costos de fumigacion
y se eliminaria la contaminacion
del medio ambiente con herbicidas.
Pero mientras estas alternativas
toman fuerza, parece claro que el
gobierno continuara erradicando
cultivos como lo ha venido haciendo
hasta ahora. Porque lo que si es
evidente es que para que sea
posible acabar con las
fumigaciones, como con tantos otros
problemas en Colombia, es necesario
primero acabar con la guerra. De
alli la necesidad de un proceso de
paz exitoso y duradero.
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` Nelson Vera Villamizar `(ee)' _ | `
^ Departamento de Astronomia ) ( (|) | ^
^ Universidade Federal do Rio Grande do Sul (o o) 8~8,/ ^
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^ http://www.if.ufrgs.br/~nelson `||~|| /\|| ^
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