El lunes 14 de septiembre nos enteramos de la masacre en la que murieron
el joven investigador de la Universidad de Antioquia Edison Correa Ospina
y tres funcionarios del Servicio de Salud del Putumayo, quienes se
encontraban realizando una investigacion de campo tendiente a determinar
las especies vectoras de Malaria en esa region del pais, una
investigacion aprobada y financiada por Colciencias, la Universidad de
Antioquia, el Servicio de Salud del Putumayo y la fundacion Wellcome Trust
de Inglaterra, la cual es realizada en forma conjunta por la Universidad y
el Servicio de Salud del Putumayo.

Edison, Bacteriologo de 33 anhos de edad, estaba vinculado desde 1990  al
Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales de la Universidad
de Antioquia, PECET, como Investigador Asociado. Desde el anho pasado
adelantaba sus estudios de Maestria en Entomologia Medica y se encontraba
vinculado como Docente de Catedra de la Universidad.

Durante 1995 y 1996 estuvo vinculado al Laboratorio Departamental de Salud
Publica de Antioquia, en la seccion de Entomologia, investigando sobre la
resistencia de los vectores de Malaria a los  insecticidas.

Edison era ante todo un ser bueno, intelectualmente inquieto, amante de la
investigacion; un ser con deseos de superacion y que encarnaba el espiritu
universitario de servicio a la comunidad desde su condicion de
investigador en el campo de las enfermedades tropicales. Era un
naturalista que amaba el campo, la fotografia ecologica y de paisajes y
personajes antioquenhos, y coleccionar mariposas; era un magnifico
docente: dicto cursos de capacitacion a funcionarios y profesionales de la
salud de diferentes regiones del pais y realizo talleres de educacion
primaria en salud a comunidades de multiples regiones donde el PECET
realiza sus actividades de investigacion y de control de enfermedades
tropicales.

La amistad y el companherismo lo distinguian como ser humano y companhero
de trabajo.

Con el asesinato de Edison sus victimarios atentaron no solo contra su
vida sino contra la universidad colombiana en general y contra la
Universidad de Antioquia en particular, y contra la politica
institucional de dedicar los mejores recursos y esfuerzos en dar a los
problemas mas sentidos de las personas mas desprotegidas en Colombia

Con su asesinato atentaron tambien contra todos los investigadores
colombianos, que al interior del pais y en medio de esta guerra imbecil y
absurda nos resistimos a parar nuestra labor, convencidos de que con
nuestro trabajo estamos contribuyendo en algo a construir un pais menos
absurdo.

Con su asesinato atentaron contra el pueblo colombiano, y especialmente
contra los habitantes de las regiones mas abandonadas del pais a donde
solo los investigadores y personas con alto espiritu altruista llegan
para, en forma desintersada, brindarles una atencion en salud y una
instruccion sobre saneamiento basico y educacion primaria en salud.

Y es triste la noticia que lo asesinaron unos dementes que se
autoproclaman defensores del pueblo. Imbeciles !!!

Con nuestro dolor de companheros, de universitarios, de investigadores y
de compatriotas hacemos un llamado a la comunidad internacional, a la
oficina de derechos humanos, a todos los investigadores y universitarios,
a todas las personas sensibles para que condenemos esta vil masacre y para
que su suenho de dedicar su vida a la labor altruista que es la
investigacion, deseo que fue truncado con su asesinato, no quede impune.  

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