el siguiento texto es un fragmento de un  texto escrito por Manuel Antonio Velandia Mora, Una Etica Universal para el Manejo Profesional de la Sexualidad, Derechos de Humanos y Humanas: Derechos Sexuales

Julian


LA TOLERANCIA

RESPETO POR LA DIFERENCIA Y LA DIVERSIDAD

Sentirse únic@ y poseedor(a) de la verdad: Asumir que somos l@s únic@s en el planeta y que tenemos la respuesta adecuada, la conducta apta, la opción correcta, el comportamiento esperado, las prácticas acertadas, nos hace creer que somos l@s poseedores de la verdad; también nos permite olvidar que la verdad no es única, que es relativa y que incluso es probabilística, y sobre todo, no nos permite elaborar los duelos de adecuación a los estilos de vida asumidos por las personas que amamos.

El intolerante cree tener la "verdad". Toda "verdad" diferente a la suya debe ser eliminada; incluso, llega al extremo de deshacerse de la fuente de esa otra "verdad" que no tolera. Según el Ex-Defensor del Pueblo, Jaime Córdoba Triviño: "...El intolerante no cree ni en el diálogo ni en el pluralismo, pues uno y otro son para él transigencia y debilidad..." 10.

Uno de los peligros de entender y explicar la realidad desde la visión como miembros de una minoría sexual es hacerse intolerantes ante otras formas de contemplar la realidad, al formular interrogantes para l@s otr@s pero no permitirse hacerlos para sí mism@. Desde esta perspectiva la lucha política por la reivindicación de los derechos minoritarios se transforma en una acción auto-excluyente en las acciones por los derechos colectivos, marcando de paso la marginalidad y exigiendo incluso una mayor ghettización, tal vez en éllo radica el temor a hacerse participe de actividades en las que se trabaja conjuntamente con personas de la diversidad sexual con otras orientaciones sexuales. Recientemente surgieron en el panorama político nacional una serie de candidat@s que se han asumido a sí mism@s como representantes de minorías homosexuales y de las trabajadoras sexuales; dichas personas han olvidado que los derechos sexuales y diversificadores (mas no reproductivos, por que no somos clones de nuestros padres y madres) conciernen a todos los seres humanos y no únicamente a aquell@s que como éll@s se han puesto o han sido puest@s al margen.

LA INTOLERANCIA NACE DE LA IGNORANCIA.

La adhesión a los propios valores: Cada un@ de nosotr@s ha estado inmers@ en un proceso económico, ecológico y bio-psico-social, concretado en la familia, la escuela, la iglesia, la comunidad y la cultura, desde el cual se ha conformado una serie de valores para el interactuar y desarrollar su particular modelo de vida.

Reconocer que cada persona tiene su propio esquema de valores y que éstos entran en contradicción, crea en el individuo una serie de tensiones entre la posibilidad de seguir adherido a los suyos y aceptar los del(-a) otr@. El esquema particular de valores lleva a expresar opiniones particulares y a vivenciar prácticas en este mismo sentido; sin embargo, el miedo a que la otra persona actúe desde sus propios valores está signado por el temor a la posible desestabilización que particularmente les puede conllevar lo desconocido,  lo nuevo.  Los valores éticos y morales están directamente influenciados por el pensamiento religioso y la cultura. En general las diferentes confesiones no tienen una postura clara sobre los valores pertinentes a la sexualidad, situación que puede denotarse en la inexistencia en Colombia de una pastoral para las minorías sexuales, para aquéll@s que parecen ser "las otras ovejas".

El actuar cotidiano de las minorías sexuales usualmente logra que se genere en algunas personas mayor contradicción de la que logran generar en la escala de valores otros modelos de comportamiento social. El actuar pertinente a la afectividad, y sobre todo al erotismo y la genitalidad de l@s otr@s seres human@s, provoca en cada persona una reflexión sobre su propio comportamiento. Cuando éste, y las actitudes, conocimientos y prácticas parecen no ser muy sólidos, los individuos tienen el temor de ser vulnerad@s, pero sobre todo, de cambiar  su opción y  hacerse víctimas del proceso de marginación e intolerancia, desde el cuál éll@s mismas se han comunicado o incomunicado con esos seres puestos al margen, frente a l@s cuales son victimari@s.

La tolerancia en general es mal interpretada. Se entiende como un "tener que aceptar todo lo que l@s otr@s hagan", incluso, cuando este actuar vulnera los derechos individuales. Pero ésta exige una comprensión del(-a) otr@, y no tener que aceptar que éstæ trascienda los límites individuales. Comprender implica posibilitar el desarrollo de los demás seres, aunque este proceso no puede entorpecer ni negar el propio.

Para algun@s, tolerar parece significar "ignorar", ser indiferente a la expresión del(-a) otr@; sin embargo, cuando éstæ nos es indiferente, no estamos siendo tolerantes, sino que l@s estamos negando. Quien niega a su congénere asume que esta persona no existe. Para poder ser tolerante con alguien, es preciso brindarle un espacio en el que el(la) otr@ surja como legítim@ en sí mism@. Si la persona no es reconocida, esto implicaría la negación de su existencia,  y por tanto, sería un acto de intolerancia.

Cuando somos intolerantes, nos atrevemos a cuestionar las opciones particulares de l@s otr@s, en especial a las personas diversas sexualmente que son minoría. En general, estos interrogantes son a su vez dudas, temores, inconsistencias en la dinámica individual de quien indaga. Las preguntas que el autor expone a continuación, son algunas de las muchas preguntas que personas en la comunidad e inclusive, especialistas en sexualidad, formulan permanentemente a quienes hacen parte de una minoría sexual, tratando de obtener respuestas a los conflictos que les crean aquellas situaciones, para las cuales no las tienen. Preguntarse sobre las razones que inducen el cuestionamiento y permitirse responder a esos mismos cuestionamientos, permite ante todo, la posibilidad de comprender, entender, asumir y ser más tolerante con l@s otr@s.

Algunos interrogantes acerca de su opción sex-cuál:

¿Es su padre ó su madre responsable de su opción sexual?
¿Qué cree Usted que generó su opción sexual?
¿Cuándo y cómo decidió su opción sexual?
¿Es consciente de su opción sexual?
¿Cree que el rechazo a otras opciones sexuales l@ llevó a determinar la suya?
¿Sería que todo lo que Usted necesitara para cambiar su opción sexual, es un(a) buen(a) amante con una  opción sexual diferente a la suya?
¿Considera que un fracaso en un intento sexual l@ llevó a determinar la suya?
¿Considera que personas con una opción sexual diferente siempre estarán dispuest@s a seducirl@?
¿Cree que su  opción sexual l@ lleva a hacer de su vida un espectáculo público?
¿Ha consultado a un(a) terapeuta a causa de su opción sexual?
¿Considera que l@s menores deberían tener maestros con su misma opción sexual?
¿Permitiría que alguien a quien usted ama sostuviera relaciones con otra persona cuya opción sexual sea diferente a la suya?
¿Deberían haber leyes especiales para quienes no tengan su misma opción sexual?
La persona que tiene una opción sexual distinta a la suya, debería ser separad@ de la sociedad?
¿En qué se diferencia Usted de aquéll@s que tienen una opción sexual igual a la suya?
¿En qué se diferencia Usted de aquéll@s que tienen una opción sexual diversa a la suya?
¿Usted cree que vale la pena hacerse todos éstos interrogantes acerca de su  opción sexual?. A la de otr@s?. Para qué le sirve?

Tod@ profesional de la sexualidad está en la obligación ética de ser tolerante y por tanto respetuos@ de la persona tratada, atendida, acompañada, formada o aconsejada y de su historia particular de vida. La tolerancia es un principio activo y permanente que conduce a un actuar ético: el respeto.
 
 





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