Colext/Macondo Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior -------------------------------------------------- Muy rara vez se encuentra algo sensato en los editoriales colombianos. Ahi les mando este articulito. Largo pero grueso que vale la pena leer. He dicho, Pio, Pio ========================== Sin tanta pendejada FERNANDO GARAVITO Para lograr la paz es necesario que el pa�s se exija a s� mismo una serie de reformas estructurales inmediatas, sin esperar que nadie le conceda nada a nadie. Hace algunos meses sostuve en esta columna (�a alguien podr� importarle lo que yo sostenga o deje de sostener en esta columna?) que para hacer la paz es necesario primero aprender a hacer la guerra, lo cual me llev� a pedir que se le diera a la guerrilla el estado de beligerancia para que los �soldaditos secuestrados� dejaran de estar secuestrados y pasaran a su real condici�n de prisioneros, y los gobiernos interesados en la soluci�n del conflicto estuvieran en capacidad de reclamarle a Pastrana y a Tirofijo el cumplimiento cabal de los principios contenidos en el Derecho Internacional Humanitario. Obvio, la �nica ex presidencia que tengo en mi hoja de vida es la de la Academia de Filosof�a y Letras del Colegio Mayor de San Bartolom�, por lo cual el asunto pas� sin pena ni gloria. Sin embargo, a lo largo de un a�o el conflicto se agudiz�, la paz de Pastrana mostr� el cobre y la hecatombe sigui� impert�rrita. Ello, y no la l�nguida intervenci�n de un ex presidente que antes �dicen� hac�a pensar al pa�s y que ahora lo hace llorar a mares, me obliga a preguntarme si ese aprender a hacer la guerra pueda llevarnos a parte alguna. La repuesta es tristemente negativa. El zafarrancho que se arm� esta semana demuestra hasta la saciedad que Colombia sigue siendo el pa�s de Francisco de Paula. Esto no hubiera tenido importancia en 1960, cuando con base en una guerrilla inspirada en la revoluci�n rusa nos debat�amos contra la insurgencia del capitalismo en medio de una estructura est�tica, r�gidamente agraria y campesina. Pero han pasado cuarenta a�os durante los cuales el poder, con todo lo que �l significa, se ha afirmado en contrav�a de un pa�s lleno de imposibilidades, de rechazos y exclusiones, pero tambi�n de movilidades que, al no ser tenidas en cuenta, se han tratado de imponer por la fuerza. Tal vez ninguno de los miembros del establecimiento se lo plantee con claridad, pero lo cierto es que la pol�tica que se hace en Colombia es esencialmente totalitaria. La formal y la informal. La de Bogot� y la del Cagu�n. Mientras el poder insurgente se impone por la fuerza, el del Ejecutivo se afirma sobre unos electores improvisados e incapaces de decidir por s� mismos (�de qu� otra manera podr�a entenderse el inusitado ascenso de Pastrana?), que termina por ejercerse contra esos mismos electores. Las �nicas medidas de beneficio colectivo que se han tomado durante el a�o y medio que lleva en el gobierno el actual presidente tienen la firma de la Corte Constitucional, porque en la Casa de Nari�o s�lo se piensa en rentabilidades. La imagen renovadora que echa de menos Cocopigua, tan cara al antiguo locutor de televisi�n, sirvi� para lo que deb�a servir: para llegar a la meta. Y hoy, claro est�, incomoda porque no conviene a los negocios. Ahora lleg� el turno de ser duro. Duro de cara, duro de alma, duro de cabeza. Pero volvamos al cuento. Habl�bamos de c�mo en Colombia los intereses del poder van en contrav�a de los intereses del pa�s. Como ejemplo el Congreso. �Se ha presentado en esta legislatura una sola iniciativa memorable? No que yo sepa. Los congresistas no se despegan jam�s de lo inmediato y en ellos, a la manera de las sociedades primitivas, lo inmediato tiene que ver con la comida. Es triste ver que un pa�s sumido en la pobreza y horrorizado por el conflicto, carezca de un Congreso que lo represente. En ese escenpoder van en contrav�a de los intereses del pa�s. Como ejemplo el Congreso. �Se ha presentado en esta legislatura una sola iniciativa memorable? No que yo sepa. Los congresistas no se despegan jam�s de lo inmediato y en ellos, a la manera de las sociedades primitivas, lo inmediato tiene que ver con la comida. Es triste ver que un pa�s sumido en la pobreza y horrorizado por el conflicto, carezca de un Congreso que lo represente. En ese escenario lo que importa es el grito. La se�ora Betancourt es una excelente parlamentaria porque tiene unos pulmones saludables. Y el se�or Moreno de Caro tambi�n lo es porque no tiene timbre de voz Y lo mismo ocurre con los partidos, con la universidad, con esa sopa que los avivatos han dado en llamar sociedad civil y que no es nada distinto que la vieja y elemental ciudadan�a. Todos ellos est�n dispuestos a salir a la calle a gritar no m�s para tranquilizar su conciencia. �Y qu�? �Qu� significan las banderolas de Pachito, con su yo quiero la paz de pacotilla si aqu� nadie la quiere? Si la quisi�ramos, si la pol�tica no fuera totalitaria y tuvi�ramos oportunidad de expresarnos en forma colectiva, la idea de la beligerancia restringida hubiera pasado sin ning�n comentario. Si quisi�ramos la paz, el pa�s ya se habr�a impuesto sobre el poder, sobre los jojoyes de cualquier laya, sobre el Congreso, sobre el militarismo y su hom�nimo, el paramilitarismo. Pero aqu� nos falta voluntad pol�tica. Para lograr la paz es necesario que el pa�s se exija a s� mismo una serie de reformas estructurales inmediatas, sin esperar que nadie le conceda nada a nadie, sin que el celular de Gal�n tenga la menor importancia, sin atender a la liberaci�n de secuestrados, sin aguardar a la opini�n �siempre tortuosa� del siempre tortuoso V�ctor G�. Los ciudadanos tenemos que encontrar el canal adecuado para imponer por lo menos ocho de los cuarenta y seis puntos de la Agenda Com�n para el Cambio: recuperaci�n inmediata de los derechos fundamentales vulnerados por la totalidad de las partes involucradas en el conflicto; redistribuci�n, tambi�n inmediata, de la tierra improductiva; ordenamiento territorial integral; revisi�n categ�rica del modelo de desarrollo econ�mico; aplicaci�n ipso facto de una pol�tica de redistribuci�n del ingreso; participaci�n social en la planeaci�n; lucha en el acto contra la corrupci�n; reforma �ya! del Congreso, del Ejecutivo y del poder local. �se es el camino de la paz. La �nica negociaci�n posible. Sin tanta pendejada como sale ahora a relucir, que enreda todav�a m�s el ya enredado tejemaneje del asunto. Partamos de un hecho cierto: los actores de la hecatombe (gobierno, militares, guerrilleros, paramilitares, delincuencia com�n y organizada), no est�n interesados en la paz porque todas sus ganancias provienen de la guerra. Nosotros, los ciudadanos inermes, s�. Pero no nos dejemos involucrar en banderitas y en marchas inoficiosas. Abr�mosle un camino a la paz con hechos ciertos, con realidades pol�ticas. �C�mo? Impongamos, sin contar con los guerreros y con los guerreristas, una consulta popular que nos lleve de inmediato a una constituyente donde se construya otro pa�s. Pero hag�moslo. Y que todo lo dem�s desaparezca en su propia masacre. jmosca@col�online.co Volver al Indice de P�gina Editorial. ----------------------------------------- To unsubscribe send an email to: [EMAIL PROTECTED] with UNSUBSCRIBE COLEXT in the BODY of the message.
