Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Macolextianos,
  aqu� va un ladrillo largo pero interesante.  Se trata de una
entrevista de El Espectador a Ra�l Reyes, negociador principal por
parte de las FARC, acerca de la comisi�n de verificaci�n y el estatus
de beligerancia.

-- 
Fernando Guzman
[EMAIL PROTECTED]

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Tomado de El Espectador
http://www.elespectador.com/9910/18/genotici.htm

    "Nos interesa la beligerancia"
    
    Por: ALFREDO MOLANO
    
    San Vicente del Cagu�n
    
    Las Farc est�n resueltas a ir a la mesa de negociaci�n en busca de una
    soluci�n negociada del conflicto armado, pero advierten que no quieren
    imposiciones. Por eso no admitieron ni comisi�n de verificaci�n, ni de
    acompa�amiento, ni subcomit� de quejas. Dicen que nada de eso fue
    acordado, y ellos, las Farc, se atienen a los acuerdos.
    
    Ra�l Reyes, uno de los hombres que a punta de ponerle la cara a los
    asuntos de la organizaci�n encarna ya una identidad, acept� hablar con
    El Espectador sobre el proceso de paz:
    
    �Por qu� estaba varada la mesa de negociaci�n, qu� pasaba?
    
    Lo que se argumenta es que el gobierno tiene muchas presiones para
    imponer la verificacin. Nosotros no tenemos ese l�o, no tenemos este
    tipo de problemas, por eso est�bamos dispuestos siempre a acudir a la
    mesa sin verificacion. Sabemos que hay unos sectores que vienen
    diciendo que hay que conversar cuanto antes.  Nosotros hemos dicho que
    cualquier problema se puede resolver cuando se inicien las
    conversaciones. Es que hasta el momento no hay conversaciones, no hay
    nada. Hemos venido conversando sin ninguna comisi�n.
    
    Yo hab�a entendido que se habia acordado una comisi�n receptora de
    quejas, para tramitarlas a trav�s de la mesa. �Una f�rmula as� ser�a
    aceptable?
    
    S�, esta fue una propuesta que hicieron en la b�squeda del desentrabe
    de los di�logos. El gobierno ven�a pensando en otras variantes. Se
    habl� entonces de una subcomisi�n conformada por el gobierno y las
    FARC y se habl� de Joaqun G�mez y de Camilo G�mez, pero nosotros no
    aceptamos ning�n tipo de comisi�n, para eso est� la mesa de los
    di�logos. Ella es la que tiene que definir todo y no otra
    instancia. El l�o esta en que no se ha instalado la mesa. Lo que los
    colombianos quieren y lo que la comuniad internacional espera es el
    di�logo, es la concertacin, es la solucin poltica del conflicto social
    armado.
    
    La posici�n de ustedes es de procedimiento o es de principio?
    
    La verificaci�n no se ha acordado. Lo convenido en la primera
    conversaci�n que hizo Marulanda con Pastrana fue empezar a dialogar
    sin ning�n tipo de condicionamientos distintos a retirar las tropas de
    los cinco municipios y a mostrar resutados en la lucha contra los
    paramilitares. F�jese que acudimos a instalar los dialogos el da 7 de
    enero, sin que se hiciera nada contra el paramilitarismo. No obstante,
    despues de la instalaci�n de los di�logos lo que vimos fue el
    asesinato impune y en masa de m�s de doscientos colombianos por los
    paramilitares. Por eso congelamos los dialogos. Quisimos darle tiempo
    al gobierno para que pudiera hacer algo contra el paramilitarismo. No
    mostr� resultados satisfactorios; sin embargo, nosotros dijimos: no
    vamos a hacer de eso un problema tan grande; de pronto se necesita m�s
    tiempo.
    
    Entendemos que con buenos oficios no se resuleve el problema, porque
    el paramilitarismo est� amparado por leyes de la Rep�blica, tiene su
    apoyo en el Ej�rcito y la polic�a, entonces es un problema que no se
    resuelve tan r�pido. Por eso decidimos reiniciar los di�lgos y nos
    pusimos a conversar. Asi fue que acordamos la agenda com�n.
    
    Llamamos una cantidad de gente a hablar ac�. Vino la Direcci�n del
    Partido Liberal, la del conservador, los independientes. Vino todo el
    mundo: la C�mara, el Senado, los gremisos , el episcopado, era
    necesario rodear el proceso con su apoyo. Hicimos la segunda reuni�n
    el dos de Mayo con el se�or Pastrana y quedamos en instalar la mesa de
    negociaci�n el 6 de Mayo. Se consider� que hab�amos avanzado en un 80%
    sobre la unificacin de la Agenda y que estaban dadas las condicones
    para la instalaci�n de la mesa. Pero el d�a 3 � 4, nos vinieron con
    una lista muy grande de lo que tenan que ser las reglas del juego. Es
    decir, unas leyes en las que nos quieren meter a nosotros, unas leyes
    que tendriamos que cumplir en esta �rea. No entienden que nosotros nos
    hemos levantado contra el Estado y sus leyes. Las leyes de Colombia
    las consideramos injustas, porque no interpretan el sentir de la gente
    del pueblo, de los trabajadores. Para nosotros esto si es una posici�n
    de principio.
    
    Es que nosotros no estamos dialogando para dejar de luchar por el
    pueblo.  Estamos dialogando para encontrar una soluci�n a los
    problemas econ�micos, pol�ticos, sociales y culturales del pa�s.
    
    �Eso quiere decir que llegado el caso, hay posibilidad de acuerdos
    sobre verificaci�n ?
    
    Bueno, si hay acuerdos, eso es otra cosa. Si se llegan a dar acuerdos
    pues es posible que los sectores que se van a beneficiar de los
    eventuales acuerdos necesiten a alguien que ayude a presionar el
    cumplimiento de esos acuerdos. Si vamos a hablar por ejemplo del
    problema del desempleo, que es lo que m�s est� acabando con la gente,
    que es lo que est� llevando a los mayores niveles de pauperizaci�n,
    pues si el gobierno llega a comprometerse a generar, yo no s�, dos o
    tres millones de empleos en X tiempo, ser� necesario que los
    beneficiarios de esos eventuales acuerdos, tengan una Comisi�n que les
    ayude a que el gobierno cumpla, o que sea por lo menos testigo de lo
    que se deja de cumplir.
    
    �Podr�a ser internacional esa verificaci�n?
    
    Bueno, no, eso lo definir�n ellos. Porque nosotros no vamos a pedir
    nada para nosotros. Nosotros no necesitamos nada. Nosotros buscamos
    que la gente se beneficie de unos eventuales acuerdos, para que
    resuelvan ellos su problema.
    
    �En el caso del desempleo est� claro, pero en el caso de una reforma a
    las fuerzas militares c�mo ser�?
    
    Tambi�n. Tendr� que nombrarse comisiones que verifiquen eso, que
    determinen o no lo acordado. Usted sabe que este pais esta hecho de
    trampas. Recuerde lo que pas� con Guadalupe Salcedo, lo que pas� con
    el M19. �No mataron a Pizarro? Por eso es que nosotros desconfiamos,
    no creemos. Y el pueblo tampoco. A la gente le da mucho temor que nos
    enga�en, porque ha habido comportamientos muy suscios.
    
    Se le vi� muy optimista con la declaracin de L�pez Michelsen sobre la
    "beligerancia restringida"
    
    Pues es que de hecho las FARC tienen reconocimiento de fuerza
    beligerante.  Usted recordar� que cuando se firmaron los acuerdos con
    el gobierno de Belisario, en el a�o 84, el Presidente dio la orden a
    todas sus fuerzas de seguridad de suspender acciones militares contra
    las FARC; y Manuel Marulanda al mismo tiempo dio la orden a todas las
    unidades de las FARC de suspender acciones militares contra las
    fuerzas de seguridad del Estado. Ese es el primer reconocimiento. Ese
    reconocimiento se ha venido fortaleciendo con muchas cosas recientes:
    la toma de la base de las Delicias, que no consisti� solamente en
    copar la unidad, sino coger prisioneros a todos los efectivos, y
    posteriormente entregarlos a los organismos internacionales cumpliendo
    con las normas del DIH.  Lo mismo ha sucedido con las acciones de El
    Billar, Miraflores, Guti�rrez, Pastacoy y otras m�s, que nos han
    dejado cerca de 400 prisioneros de guerra, desde soldados rasos hasta
    tenientes y coroneles. Eso lo puede hacer solo una fuerza que tenga
    capacidad poltica y militar. No solamente para poder copar las
    unidades en combate, sino luego para garantizar el sostenimiento,
    seguridad y salud de los prisioneros.
    
    Es notorio el hecho de que el presidente electo de la Rep�blica haya
    venido en persona a hablar con Marulanda, y que el 2 de Mayo pasado
    haya regresado como Presidente en ejercicio. Cabe agregar que este
    reconocimiento fue subrayado por toda la gente que usted mismo
    presenci� el 7 de enero cuando se di inicio a los di�logos. Estuvo
    presente la comunidad internacional, expresidentes, militares en
    retiro, gremios, obreros, campesinos. �No es esto un reconocimientos
    de nuestra fuerza beligerante? M�s a�n, hemos hablado en el exterior
    con muchsimos gobiernos que nos han recibido a ese nivel. Hemos
    hablado tambi�n con militares.  �Por qu�? Porque las FARC son una
    organizacin revolucionaria, opositora, no al se�or Pastrana, sino al
    sistema gobernante, al Estado. El se�or Pastrana hoy es el presiente y
    ma�ana ser� expresidente; la confrontaci�n no es contra �l, sino
    contra los intereses que Pastrana defiende.
    
    Ahora bien, si hablamos del DIH nosotros cumplimos muchas de sus
    normas.  Como por ejemplo, que las armas hay que cargarlas visibles,
    que hay que usar uniformes, y que se deben dar declaraciones sin el
    rostro cubierto (cubrirnos el rostro nos parece terrible). No obstante
    las FARC tiene sus propias normas y estatutos, que se pueden
    conocer. Tenemos la cartilla de beligerancia que nos indica el
    comportamiento que tenemos frente la polblaci�n civil. La
    beligerancia, aunque sea restringida, nos interesa. En el momento de
    ser reconocidos como fuerza beligerante, sabemos que nos toca
    comprometernos a otras cosas, que nos obligan ciertas cosas. Aunque
    nosotros por ser una organizacin revolucionaria cumplimos con varios
    numerales del Protocolo. Por ejemplo, cuando los enemigos se rinden en
    combate hay que respetarles su integridad f�sica, sus creencias y toda
    esa cuesti�n. Si hay un herido hay que prestarle asistencia
    m�dica. Eso est� en el protocolo y lo hacemos por principio. Entonces
    la propuesta del se�or L�pez es muy importante, porque se hace en un
    momento que nadie quiere reconocer que en Colombia hay una
    confrontaci�n armada muy grande y muy violenta.
    
    

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