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Enero 6, 2000: Diario Las Am‚ricas, Miami
El ni¤o Eli n y la patria potestad
en Cuba comunista
por Gonzalo Guimaraens
periodista uruguayo
El dictador Castro, en declaraci¢n publicada por el "Granma", mencion¢
la patria potestad de Juan Miguel Gonz lez sobre su hijo Eliancito
como un argumento decisivo para exigir que el ni¤o balsero sea
devuelto a la isla-c rcel. La Asamblea Nacional del Poder Popular y
otras instancias del r‚gimen se levantaron en coro para aplaudir al
dictador. La Conferencia de Obispos Cat¢licos de Cuba (COCC) se sum¢ a
ese coro, declarando que la "recta soluci¢n" del caso, de acuerdo "al
m s estricto derecho universalmente aceptado", ser¡a entregar el menor
"al progenitor sobreviviente". Con ello, se ayudar¡a tambi‚n al ni¤o a
"recuperar su vida normal" y a proteger su "inocencia".
En la perspectiva de esas declaraciones y de las investigaciones que
lleva a cabo el Servicio de Inmigraci¢n y Naturalizaci¢n (INS)
norteamericano para decidir el futuro del ni¤o, es indispensable
preguntar qu‚ alcance y qu‚ valor tiene en Cuba comunista, del punto
de vista jur¡dico, la patria potestad; o sea, el leg¡timo derecho y
dominio de los padres sobre sus hijos.
La Constituci¢n cubana, en sus cap¡tulos IV ("Familia") y V
("Educaci¢n y Cultura") deja suficientemente claro que es el Estado
quien posee los derechos reales sobre las mentes de ni¤os y j¢venes
cubanos, imponiendo a los padres la cruel obligaci¢n de transformarlos
en ciudadanos comunistas. El texto constitucional simplemente ignora
el derecho natural de los progenitores de escoger la educaci¢n que les
parezca m s adecuada para sus hijos, pasando a atribuirles, en nombre
del Estado comunista, "responsabilidades" y "funciones esenciales" en
una "educaci¢n" y "formaci¢n" que los prepare, de manera "integral",
para "la vida en la sociedad socialista" (arts. 35 y 38).
Despu‚s de imponer a los padres tan odiosas obligaciones
constitucionales, contrarias a la Ley de Dios y al derecho natural, la
ley fundamental cubana deja claro que, a£n as¡, ese papel "educativo"
de los progenitores es secundario al lado del que se atribuye el
propio Estado. En el extenso art¡culo 39, el Estado comunista llama
para s¡ y asume el papel principal de transformar a ni¤os y j¢venes
cubanos en militantes marxistas: ‚ste "orienta, fomenta y promueve la
educaci¢n", inculc ndoles el "ideario marxista" y d ndoles la
necesaria "formaci¢n comunista" (incisos a y c).
No queda a los padres cubanos el m s m¡nimo resquicio o margen de
libertad para decidir sobre la formaci¢n moral de sus hijos: las
conciencias de ‚stos pertenecen al sistema marxista. Si alguna duda
quedara, el art¡culo 62, actuando como un torniquete jur¡dico,
advierte que "ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos"
puede ser ejercida "contra la existencia y fines del Estado
socialista", concluyendo en tono amenazador que "la infracci¢n de este
principio es punible". Podr¡an a¤adirse, en el mismo sentido
jur¡dicamente totalitario y asfixiante de la patria potestad, diversas
disposiciones contenidas en el C¢digo Penal y el C¢digo de la Ni¤ez y
la Juventud, as¡ como en el Estatuto de la Uni¢n de Juventudes
Comunistas (UJC).
En la isla-c rcel de Cuba, por lo tanto, no son los padres y s¡ el
Estado comunista el que en la pr ctica ejerce la patria potestad,
negando los leg¡timos y fundamentales derechos de los padres de dar a
sus hijos la formaci¢n que creen m s adecuada. Enviar de vuelta a
Eliancito Gonz lez no es entregarlo a su padre y a su familia, sino a
las implacables garras del Estado comunista, que se apoderar de su
cuerpo y sobre todo del alma del balserito cubano, tal como lo ha
hecho con generaciones enteras de ni¤os y j¢venes de ese desdichado
pa¡s.
Lo que resulta m s desconcertante es que, a la vista de ese aberrante
marco constitucional y pareciendo hacer tabla rasa de tan graves
antecedentes, la Conferencia de Obispos Cat¢licos de Cuba (COCC) se
refiera al retorno de Eli n Gonz lez a Cuba comunista como la "recta
soluci¢n" que le har¡a recuperar la "vida normal" y protejer su
"inocencia". Como si en un r‚gimen marxista "intr¡nsecamente perverso"
(cfr. Pio XI, "Divini Redemptoris") fuese posible la "recta soluci¢n"
de alg£n problema serio y hubiese condiciones para que un ni¤o lleve
una "vida normal"...
El cercenamiento de la patria potestad en la Constituci¢n cubana, as¡
como en otros textos legales del r‚gimen, choca frontalmente con
tratados internacionales sobre la ni¤ez. La Declaraci¢n de los
Derechos del Ni¤o, aprobada por la Asamblea General de la ONU, asevera
que la "responsabilidad" por la "educaci¢n" de los ni¤os incumbe, "en
primer t‚rmino, a sus padres" (Principio 7). Por lo tanto, dicha
responsabilidad jam s puede ser substituida por el Estado y, menos
a£n, por un Estado totalitario comunista. El documento de la ONU, al
defender "el inter‚s superior del ni¤o", menciona tambi‚n la necesidad
de indispensables "condiciones de libertad y dignidad" (Principio 2);
condiciones que, obviamente, en Cuba comunista no existen en lo m s
m¡nimo.
Por su parte, la denominada Declaraci¢n universal de los derechos del
hombre defiende con ‚nfasis el "derecho preferente" de los padres a
escoger el "tipo de educaci¢n que habr de darse a sus hijos" (art.
26, inc. 2), a¤adiendo numerosos art¡culos que defienden un sistema
jur¡dico con libertades esenciales que en la Cuba de hoy son
conculcadas sistem ticamente.
El Servicio de Inmigraci¢n y Naturalizaci¢n (INS), que se apresta a
decidir el futuro de Eliancito, no podr soslayar una definici¢n sobre
este delicado tema.
En el presente art¡culo nos hemos limitado exclusivamente a los
aspectos legales de la patria potestad en Cuba comunista. Mucho podr¡a
decirse, y se ha dicho, sobre el hecho de que Juan Miguel Gonz lez,
padre de Eli n, y sus familiares directos que residen en la
isla-c rcel son codiciados rehenes del r‚gimen, con todas las
consecuencias que de ello se desprenden.
La batalla legal para que Eliancito Gonz lez pueda crecer y educarse
lejos de las garras comunistas debe ser llevada hasta sus £ltimas
consecuencias. Ha arribado la hora de poner en tela de juicio en los
m s altos foros mundiales, como inaceptable desde el punto de vista
del derecho, el conjunto de la "legalidad" socialista en Cuba, y no
s¢lo la sui generis concepci¢n de la patria potestad all¡ imperante.
Voces del exilio han manifestado justa preocupaci¢n por la actual
embestida del r‚gimen comunista contra los opositores, aprovechando
que las atenciones internacionales est n centradas en el caso del
balserito cubano. Ante esa coyuntura, la soluci¢n no parece ser
descuidar un frente para atender otro, sino multiplicar los esfuerzos,
en tantos frentes cuanto sea necesario, con vistas a las altas metas
que todos anhelamos de alcanzar con urgencia la libertad para Cuba.
Gonzalo Guimaraens es analista pol¡tico, experto en asuntos cubanos.
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cortesia de Anibal Monsalve Salazar