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Los derechos humanos de Eli�n Gonz�lez
(c) Ileana Fuentes

Publicado en El Nuevo Herald el 21 de diciembre de 1999
(En ingl�s, en The Miami Herald, el 19 de diciembre)


El futuro de Eli�n Gonzalez, y sus derechos bajo la Declaraci�n Universal de 
Derechos Humanos, peligran ante el asedio directo de Fidel Castro. En 
comparecencia reciente en C�rdenas -ciudad natal del peque�o Eli�n- el 
dictador anunci� que Eli�n regresar� "firme, patriota y h�roe para los ni�os 
cubanos".

Eso es lo que el estado cubano le exigir� a Eli�n Gonz�lez por el resto de su 
vida: convicci�n revolucionaria (firmeza), lealtad incondicional a la 
revoluci�n (patriotismo), y militancia ejemplar (o cero estatus de h�roe).

El meollo de esta crisis no radica en el derecho de un padre a la custodia de 
su hijo. Tan es as� que Juan Miguel Gonz�lez casi ni ha abierto la boca.  
Quien exige la devoluci�n del ni�o/propiedad es el Padre/Estado: Fidel. No 
estamos meramente ante una familia separada por la tragedia, sin� ante la 
historia de todo un pueblo desmembrado por el capricho de un caudillo.  Lo 
que est� en juego no es la patria potestad ni una dieta sin leche.

Lo que est� en juego es si se violar�n los derechos humanos inalienables de 
un ni�o de seis a�os si �ste es devuelto a Cuba, territorio del cual sali� 
huyendo con su madre.  Pero primero, las cortes norteamericanas tienen que 
respetar los derechos de Eli�n como persona-ni�o protegida por convenios de 
Naciones Unidas para ni�os y refugiados,que incluyen el derecho a:

1. Gozar de una infancia feliz y disfrutar para su propio bien y el de la 
sociedad los derechos y libertades postulados en la Declaraci�n Universal de 
Derechos Humanos (1948); en la Declaraci�n de los Derechos del Ni�o (1959); 
en la Declaraci�n de Principios Sociales y Legales para la Protecci�n y 
Bienestar de los Ni�os (1986)l en el Convenio de los Derechos del Ni�o 
(1990); y en el Convenio sobre el Estatus de Refugiados (1954);
2. protecci�n legal y social, y oportunidades para desarrollarse f�sica, 
mental, moral, espiritual y socialmente de forma saludable y normal, con 
libertad y dignidad;
3. no ser discriminado ni castigado por concepto del estatus, actividades, 
opiniones y creencias de sus padres, custodios o parientes;
4. criarse en un marco de comprensi�n, tolerancia, amistad, paz y hermandad 
en un ambiente de afecto y seguridad moral y material;
5. que su bienestar e intereses sean priorizados;
6. salir de cualquier pa�s, y poder salir y entrar del suyo propio;
7. expresar su opini�n libremente en todo lo relacionado a su persona, y que 
su opini�n se tome en cuenta seg�n su edad y madurez;
8. ser escuchado en cualquier procedimiento judicial o administrativo que 
afecte su seguridad y su persona;
9. recibir protecci�n y asistencia cuando se halle sin familia, temporal o 
permanentemente;
10. recibir una educaci�n que promueva el respeto de los derechos humanos, 
las libertades fundamentales y los principios enarbolados en la Carta de las 
Naciones Unidas;
11. desarrollarse en un ambiente de respeto hacia sus padres;
12. poder recuperarse f�sica y sicol�gicamente de actos de violencia, 
conflictos o tragedias humanas, y reintegrarse a la sociedad en un marco de 
bienestar para su salud, auto-estima y dignidad;
13. mantener contacto con sus padres y familiares si se le separa de 
uno/ellos, y recibir informaci�n sobre el progenitor ausente, sin represalias 
ni humillaciones; 
14. procurar estatus de refugiado, con o sin sus padres, y recibir protecci�n 
y asistencia humanitaria;
15. [como refugiado] no ser devuelto o situado en el territorio donde 
peligren su vida y su libertad.

Todo esto y mucho m�s ha sido eliminado del futuro de Eli�n Gonz�lez por el 
propio Fidel Castro. Para poder ser un "h�roe patri�tico y firme", Eli�n 
tendr� que renunciar a la memoria de la progenitora ausente. Tendr� que 
interiorizar y dar fe de que su madre fue una traidora a la patria, un ente 
delictivo que hubiera ido a prisi�n por "salida ilegal del pa�s".  Eli�n no 
tendr� derecho - ni manera- de salir de Cuba en otro momento, pues habr� sido 
repatriado como s�mbolo nacional.

A Eli�n no le ser� permitido recuperarse plenamente del trauma de la muerte 
de su madre - la gusana escoria le dir�n en Cuba- porque tendr� que negar sus 
sentimientos  y asumirla como desertora. Y los h�roes firmes y patri�tas no 
lloran a los desertores.  Tampoco disfrutar� de su familia materna, foco de 
ideas contrarrevolucionarias.  A Eli�n le esperan humillaciones y represalias 
si se le ocurre venerar a su madre, o expresar orgullo por ella. El m�s 
m�nimo indicio de su solidaridad le tildar� de sospechoso, de posible 
desertor.  De regresar a Cuba, Eli�n est� obligado a ser un s�mbolo 
revolucionario. Sus derechos a la libertad de expresi�n y de conciencia han 
sido proscritos por el Padre/Comandante.

Eli�n recibir� una educaci�n intolerante, plagada de beligerancia y de total 
desacato a los derechos humanos. Y s�, tambi�n es cierto que no tendr� 
seguridad material, ni una infancia feliz, ni leche a partir de su pr�ximo 
cumplea�os. Cuando crezca, tendr� que ir al servicio militar, y por ahora 
marchar vestido de pionerito, cual guerrillero clonado, repitiendo la 
consigna del asesino: "Seremos como el Che".

La corte y el Servicio de Inmigraci�n deben aprobar visas humanitarias para 
que la reunificaci�n de Eli�n con su familia sea aqu�, lejos de las turbas y 
del tirano. Una madre ha entregado su vida: �que se honre su sacrificio con 
la libertad!

Un �ltimo comentario:  La devoluci�n de Eli�n sentar� un serio precedente en 
la jurisprudencia norteamericana.  A partir de ese fallo, todo padre dentro 
de Cuba cuyos hijos hayan sido sacados ilegalmente del pa�s en balsa o en 
bote, podr� demandar a los Estados Unidos por concepto de repatriaci�n.  Del 
futuro de Eli�n Gonz�lez pende una pesadilla inimaginable tanto para 
Inmigraci�n como para el exilio cubano.

FIN

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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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