Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
--------------------------------------------------
Ciento por ciento de acuerdo con lo enunciado. Hace pocos meses, mientras
visitabamos amigos en L'alcora (cerca de Castellon de la Plana), lugar
famoso por sus azulejos y baldosas de lujo y sus obras estilo "Faenza -
Faience", oiamos de ellos que, al contrario de anhos atras, cuando
contrataban andaluces --mas que todo del area de Cordoba-- para trabajar en
las fabricas de azulejos, ahora traian marroquies y otros moros, porque ni
los andaluces querian ese trabajo tan pesado. Es lo mismo que se ve en
Texas y California con ciertos inmigrantes "ilegales" y lo que se veia en
Alemania antes con los turcos y con los mismos espanholes, que muchos estan
todavia por alla.
Ahora, segun oimos en Madrid, estaban planeando traer trabajadores de
Colombia, Peru y El Ecuador para que trabajaran bajo un contrato de diez
meses en lo relacionado con agricultura (recoleccion) y con construccion. De
ahi a que empiece el chorrito de inmigrantes suramericanos hay corto trecho.
De ahi a que empiecen a negarle la entrada a todos los suramericanos,
tambien hay corto trecho. Ya oimos que los colombianos ahora necesitan visa
para poder ingresar a los paises del Mercado Comun...
Para otra perspectiva visiten la edicion del PAIS digital de hoy. Trae fotos
de los acontecimientos en El Ejido y trae bastante comentarios de parte y
parte. OJO que la paranoia esta cobrando fuerza en varias partes!
PANG2001
----- Original Message -----
From: "Carlos A. Saavedra-Matiz" <[EMAIL PROTECTED]>
To: <[EMAIL PROTECTED]>
Sent: Tuesday, February 08, 2000 17:23 PM
Subject: Colext: Contra la raz�n de la fuerza
> Colext/Macondo
> Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
> --------------------------------------------------
>
> http://www.elpais.es/p/d/20000208/opinion/goyti.htm
> Martes 8 febrero 2000 - N� 1376
>
> Contra la raz�n de la fuerza
>
> JUAN GOYTISOLO y SAMI NAIR
>
> Lo llevamos diciendo, repitiendo, machacando desde hace mucho tiempo: El
> Ejido es un polvor�n en el que la mezcla de racismo, desprecio a los
> pobres, ghettizaci�n de los inmigrantes, irresponsabilidad de los cargos
> elegidos, complicidad no confesada de las fuerzas de seguridad en el
> rechazo a los inmigrantes, terminar� por provocar una explosi�n.
>
> Pues bien ya ha ocurrido: el domingo 6 de febrero asistimos a unas escenas
> de caza del hombre dignas de la Alemania de los a�os 30 -cuando los
> sicarios de los nazis corr�an tras los judios para golpearles y
> asesinarles- contra la poblaci�n magreb� y africana de El Ejido, ese
> Eldorado del trabajo clandestino, de la superexplotaci�n e incluso de
> ciertas formas de esclavitud.
>
> La raz�n es en apariencia sencilla: se tratar�a de la reacci�n de parte de
> la poblaci�n tras el asesinato de una joven por un perturbado mental en el
> mercado de El Ejido. M�s a�n: este asesinato habr�a tenido lugar tras
otros
> dos asesinatos en los invernaderos ocurridos unos d�as antes. En suma, la
> caza al emigrante, sin ser leg�tima, es comprensible: los bravos
ciudadanos
> de El Ejido est�n hartos... Esta explicaci�n, que se escucha a menudo,
> a�ade a la tragedia de los asesinatos la irresponsabilidad de los que la
> utilizan.
>
> Ante todo, hay que decir una cosa: ning�n crimen es leg�timo y los
> responsables deben ser detenidos, juzgados y castigados. Y hay que a�adir
> otra: nada es hoy comparable al dolor de las familias de las v�ctimas -a
> las que hay que expresar el mayor y m�s sincero sentimiento de p�same.
Pero
> tambi�n hay que recordar esto: la ley, toda la ley, y nada m�s que la ley.
> La ley: los culpables deben ser juzgados; toda la ley: deben poder
explicar
> sus actos, es decir, ser escuchados y defendidos; nada m�s que la ley: no
> deben ser juzgados por otra cosa -condici�n social, religi�n, color de la
> piel- que no sea la materialidad de sus actos. Esa parte de la poblaci�n
> que ha practicado la caza del hombre no respeta ni la ley, ni toda la ley,
> ni nada m�s que la ley. Esa parte fanatizada representa el odio, la
> violencia y, lo que es a�n peor, la maldad cotidiana. Los inmigrantes,
> necesarios en los invernaderos porque ning�n ciudadano espa�ol trabaja en
> ellos, son indeseables fuera. Los canallas que han atacado a inmigrantes
> inocentes aplicando el principio de responsabilidad colectiva, de
siniestra
> memoria, lo han hecho en la m�s total impunidad. La polic�a presente se ha
> contentado casi siempre con evitar lo peor, observando una actitud de
> pasividad que, en algunos casos, ha rozado la complicidad con los
> asaltantes.
>
> Se han quemado comercios, se han parado en medio de la calle coches de
> inmigrantes y se han volcado con sus ocupantes dentro. La sede de la ONG
> Almeria Acoge ha sido saqueada, se ha destruido un caf� en el que a veces
> se re�nen los miembros de la asociaci�n marroqu� ATIME, se ha echado
> violentamente a los periodistas, un responsable pol�tico ha estado a punto
> de ser linchado. Los inmigrantes tuvieron que huir durante horas por
> doquier y cerca de doscientos terminaron por refugiarse en una colina de
> las afueras de la ciudad, rodeados por la polic�a que les sirvi� de cord�n
> de seguridad.
>
> Esta es la realidad: en la Espa�a democr�tica del siglo XXI los inocentes
> son perseguidos a causa de su pertenencia social (son pobres), confesional
> (en su mayor�a, son musulmanes) nacional (son extranjeros). �C�mo se ha
> llegado a ello? La opini�n p�blica, escandalizada por estos ataques, se
> hace esta pregunta, pero los responsables saben muy bien porqu� y c�mo.
>
> Desde hace a�os "se" ha dejado pudrir la situaci�n. Unos patronos sin
> escr�pulos ten�an necesidad, para aumentar sus beneficios, de mano de obra
> joven, pobre, sin derechos sociales, sin derechos pol�ticos, y, por tanto,
> susceptible de sufrir una dictadura pura y dura. Unos dirigentes pol�ticos
> cerraban los ojos ante esa situaci�n, pues esos trabajadores no votaban y
> por lo tanto no pod�an influir en sus carreras. Unas autoridades,
> acostumbradas a practicar el doble rasero, aterrorizaban con frecuencia a
> los inmigrantes, les vejaban, con m�s frecuencia, y, como m�nimo, les
> hac�an notar que eran indeseables en un pa�s, en una regi�n, cuyo alto
> nivel de vida se funda precisamente en sus m�seras condiciones de trabajo.
> Esta conjunci�n de cobard�as inconfesas e irresponsabilidades compartidas
> han terminado por desembocar en donde l�gicamente deb�an desembocar: en el
> llamamiento al asesinato. Y este 6 de febrero se ha o�do en El Ejido:
> �muerte al inmigrante, al moro!
>
> �Qu� decir ante tal esc�ndalo? �Qu� hacer? Respecto a la imagen de Espa�a,
> este d�a ser� uno de los m�s sombr�os desde el fin del franquismo;
respecto
> a los partidos pol�ticos, deben saber que si quieren jugar con el racismo,
> lo pagar�n muy caro y provocar�n que vuelvan con fuerza los viejos
demonios
> que tanto mal han hecho a este pa�s; respecto al Gobierno, la lecci�n es
> todav�a m�s importante: debe comprender que el reconocimiento de los
> derechos de los inmigrantes es una condici�n indispensable para el
> fortalecimiento del Estado de Derecho y para la participaci�n en los
> valores b�sicos de la civilizaci�n moderna.
>
> Frente a la raz�n de la fuerza hay que imponer la fuerza de la raz�n. Se
> quiere excluir la Austria de Haider del concierto de las naciones
> democr�ticas. En El Ejido, en Andaluc�a, aunque no toda la poblaci�n es
> culpable, hay que reconocer que hasta el momento, son los haider locales
> los que dictan la ley.
>
>
> Juan Goytisolo es escritor. Sami Na�r es parlamentario europeo por el
> Partido Socialista franc�s.
>
>
>
> --------------------------------------------------------------
> To unsubscribe send an email to: [EMAIL PROTECTED]
> with UNSUBSCRIBE COLEXT as the BODY of the message.
>
> Un archivo de colext puede encontrarse en:
> http://www.mail-archive.com/[email protected]/
> cortesia de Anibal Monsalve Salazar
>
>
--------------------------------------------------------------
To unsubscribe send an email to: [EMAIL PROTECTED]
with UNSUBSCRIBE COLEXT as the BODY of the message.
Un archivo de colext puede encontrarse en:
http://www.mail-archive.com/[email protected]/
cortesia de Anibal Monsalve Salazar