Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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En un pueblito de Antioquia, de cuyo nombre no quiero acordarme, un nin~o de 
apenas  nueve an~os se convirtio en  la persona mas popular para los 
servicios secretos de las Fuerzas Militares Colombianas.
Todo comenzo cuando una tia le trajo de Medellin unas bolsita con calcomanias 
pequen~itas con la forma de estrellitas, pajaritos volando, gaticos, 
elefanticos, y otras figuritas que atraian la atencion de cualquier "sute" 
montan~ero.
Las calcomanias tenian colores muy vivos y la especial particularidad de que 
se hacian mas visibles y brillantes en la oscuridad, en la cual resplandecian 
como el sol. Pepito* llamo el fenomeno  que producian las calcomanias: "el 
milagro". 
Sin tener mucho que hacer en un pueblito donde la escuela fue cerrada cuando 
las FARC asesinaron a los dos profesores por ser informantes del ejercito, 
Pepito se deleitaba jugando con los soldados apostados frente al cuartel y 
por las tardes jugaba futbol con ellos. Habia dicho que cuando creciera 
queria ser militar, y los soldados lo dejaban jugar con las culatas de los 
fusiles y de vez en cuando le mostraban como funcionaban las metralletas.
Una tardecita llego Pepito con mucho entusiasmo a mostrarle a los soldados el 
milagro de las  calcomanias. Habia mucho nerviosismo en el cuartel, y sus 
soldados amigos hablaron poco. Pepito estaba desilusionado, pero saco una 
figurita de gato y se la mostro al  unico soldado que hacia la guardia. "Es 
un milagro" le dijo.  Le puso la calcomania en la culata del fusil y con las 
dos manitas oscurecio la calcomania y le mostro "el milagro". El soldado se 
sorprendio. Nunca habia visto algo asi. Sinembargo, removio la calcomania y 
la puso en la base de la culata "donde no se viera mucho". Dos soldados mas 
salieron en ese momento y Pepito se apresuro a darles su regalito. Les pego 
sendas calcomanias en los fusiles. Esta vez, en la base  de la culata "para 
que no se viera mucho".
Salio el teniente con otro grupo de sub-oficiales que ivan hacia una reunion 
importante . Pepito les dio su regalito y todos sonreian y miraban al ni~o 
con carin~o casi paternal. Pepito no regreso a la casa hasta que se le 
acabaron las calcomanias.
El pueblo estaba casi desierto y  los pocos transeuntes caminaban con 
nerviosismo. Una sen~ora le grito "Pepito vete pa' la casa que esta noche 
llegan los paramilitares".  El nin~o no sabia porque tenia que irse para la 
cas porque venian los paramilitares, pero se apresuro al ver que unos vecinos 
corrian asustados.
Se acostaron en calma. No paso nada. A las tres de la man~ana se escucharon 
los primeros disparos. Y  las pisadas  en la calle, el tropel de una marcha 
sin ritmo. Los golpes en las puertas de las casas. Los gritos de las mujeres. 
El llanto de los nin~os. El murmullo de la sangre que  salia caliente de la 
garganta de los vecinos degollados. Se oyo todo. Pepito no oyo mucho porque 
estaba son~ando. Son~aba en un lugar misterioso donde todas las cosas emitian 
su propia luz. Lo desperto un ruido como un terremoto. Dos dias despues, 
Pepito, frente a la gravadora de un periodista de El Tiempo, trataba de 
recordar desesperadamente lo que paso la noche anterior.   No recordaba nada. 
Solo sabia que a su papa y a su mama los habian fusilado frente a la casa y a 
su hermano mayor lo habian degollado como castigo ejemplarizante para todos 
los que apoyaran a la guerrilla.
De un momento a otro, Pepito recordo el tropel de los "paramilitares", y la 
luminosidad intensa de las calcomanias multicolores en las cachas de sus 
fusiles. Que solo se veian cuando los "paramilitares"  le daban la espalda y 
se podia ver la base de la culata de sus fusiles  que apuntaban al suelo o al 
cuerpo de tantas victimas indefensas.
Pepito recordo por el resto de su corta vida "el milagro" de los perritos , 
de los gaticos , de las estrellitas, de los pajaritos luminosos. Como 
brillaban en la culata de los fusiles...como se veian perderse en la 
oscuridad cuando se marcharon los paramilitares en direccion del 
cuartel...dejando detras un ban~o de sangre, de barbarie, de crueldad, y de 
tristeza.
El dia siguiente "el milagro" se conocio en todo el pueblo y la gente se 
marcho sin despedirse.  Pepito se quedo.
El cadaver de Pepito fue encontrado tres dias despues, degollado y con 
evidentes sen~ales de tortura. Los agentes de la fiscalia solo encotraron un 
bolsita  de calcomanias arrugada y vacia en un bosillo de sus pantaloncitos 
cortos.
La noticia no fue publicada en ningun periodico , segun dicen, por orden de 
los altos mandos militares.

* El nombre de Pepito es ficticio para protejer a la victima..


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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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