Colext/Macondo Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior -------------------------------------------------- http://www.eltiempo.com/hoy/edi_n001tn0.html No m�s Las estrategias de la raz�n POR FRANCISCO CAJIAO Como vamos, vamos mal. No se trata de pesimismo simplista, sino de datos que no resultan esperanzadores. La reciente encuesta a dirigentes del pa�s muestra que el Gobierno va perdiendo sus dos primeros a�os con 2,9, como en las mejores evaluaciones que se estaban proponiendo para los colegios. Por fortuna, la Constituci�n establece para los gobiernos la promoci�n autom�tica durante cuatro a�os y, adem�s, les proh�be repetir. Claro que los dirigentes son ben�volos, pues a ellos siempre les va bien a la larga. Otras calificaciones pondr�a la gente de la calle que ve cada vez m�s reducidas sus oportunidades de empleo, que ha perdido sus casas y ve la reforma del Upac como un acto de ilusionismo, que constata que un n�mero grande de ni�os no han iniciado clases todav�a por cuenta de una "optimizaci�n" educativa, que cada d�a siente m�s el rigor de los secuestros y las masacres de la paz entre 'Tirofijo', Casta�o, Clinton y Pastrana. Eso para no hablar de indicadores econ�micos, quiebras de la banca oficial, derroche de recursos en el "honorable" Congreso, violaci�n de los derechos humanos, incremento de cultivos il�citos, cierre de hospitales, insolvencia de la seguridad social, desaparici�n virtual de Colciencias Para resolver estas tonter�as que han deteriorado la calidad de vida de todos, se propone otra reforma fiscal que permita seguir financiando la ineptitud y el derroche, se propone posponer tanto el per�odo de jubilaci�n que ojal� nadie pueda lograrla y se trabaja intensamente para obtener una generosa donaci�n de helic�pteros de combate que resuelva los problemas de la industria armamentista de Estados Unidos que, a falta de coca�na propia, es la que financia all� las campa�as pol�ticas de forma transparente y legal. Claro, para completar las estrategias de la ilusi�n -parodiando a Eco -, todo el que critique al Gobierno es un ap�trida, un enemigo de la paz, un pesimista. En fin, todos los artilugios de la manipulaci�n emocional a un pa�s que se revienta por dentro a�orando a alguien con la suficiente fuerza intelectual y moral para dirigirlo. Ya va siendo hora de que se invoquen m�s bien las estrategias de la raz�n. Y para ello hace falta que muchos que est�n silenciosos levanten la voz. No puede haber negociaciones de paz sin que el tema del secuestro, la desaparici�n forzosa y la violaci�n del DIH, sean los temas prioritarios de la agenda. Muy bonitas las discusiones macroecon�micas y las visitas de magnates nacionales e internacionales al Cagu�n, pero son tramposas e inmorales si el Estado no cumple con el deber constitucional de defender la vida y libertad elemental de sus ciudadanos. La paz es el mayor anhelo de cualquier ciudadano del mundo, pero no puede invocarse para justificar el incremento aterrador de la violencia y la muerte. Tampoco puede ser un instrumento para atenuar la cr�tica a las pol�ticas de Estado, ni para justificar la incapacidad de un gobierno de garantizar los derechos fundamentales de la gente. El m�s simple ejercicio racional indicar�a que no se puede someter la vida y tranquilidad de treinta y cinco millones de seres humanos, a los caprichos y m�todos cobardes de veinte, treinta o cien mil fan�ticos de la violencia. Tampoco es racional hacerse c�mplice de un gobierno que ha aniquilado la inversi�n social en una carrera demencial hacia el subdesarrollo humano, con el pretexto de ser el gobierno de la paz. El pa�s no puede seguir conforme con un poder legislativo incapaz de ejercer control pol�tico porque su conciencia y su raz�n se negocian con unos cuantos puestos y algunos millonarios contratos para la limpieza de su fachada. La indignaci�n es un imperativo de la raz�n. La indignaci�n de los millones de colombianos sensatos que experimentan n�usea con cada masacre, con el reclutamiento masivo y arbitrario de ni�os para la guerrilla y con la doble moral de sus gobernantes, debe ser o�da y tomada en cuenta. La raz�n de los much�simos funcionarios regionales consagrados a su trabajo tiene que ser escuchada. La raz�n de las familias extorsionadas, de los campesinos desplazados, de los peque�os comerciantes, de los maestros que tienen miedo, de los jueces amenazados, tambi�n vale. Por todo esto hay que seguir gritando NO MAS. [EMAIL PROTECTED] -------------------------------------------------------------- To unsubscribe send an email to: [EMAIL PROTECTED] with UNSUBSCRIBE COLEXT as the BODY of the message. Un archivo de colext puede encontrarse en: http://www.mail-archive.com/[email protected]/ cortesia de Anibal Monsalve Salazar
