Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Apareci� este editorial de Eduardo Posada CarbO en El Tiempo de hoy-habla de
recientes investigaciones (Fernando Gait�n Daza) que concluyen que las
causas de violencia no son necesariamente la desigualdad econ�mica, sino la
impunidad que existe en el sistema judicial.

Carlos

http://www.eltiempo.com/hoy/edi_n003tn0.html
El discurso oficial
La violencia sin debate
Ni la riqueza, ni la pobreza, ni la distribuci�n del ingreso, ni la
demograf�a ayudan a explicar nuestra extraordinaria tasa de violencia.POR
EDUARDO POSADA CARB�


El escritor Eduardo Galeano es uno de los �ltimos en repetir ese lugar
com�n: la mayor�a de los cr�menes en Colombia se deben a la "violencia
estructural" de nuestra sociedad ( El Pa�s, Madrid, 01/07/00). La fuente de
Galeano es colombiana. Si hubiera le�do un informe reciente en la revista
Cambio, preparado con la colaboraci�n del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), hubiera llegado a la misma conclusi�n. Este se presenta a los
lectores como "una minuciosa radiograf�a de los problemas
estructurales -sociales, econ�micos y pol�ticos - que son la verdadera causa
del conflicto armado y de la cultura de la violencia en Colombia"
(26/06/00).


Importa observar que, desde la administraci�n de Belisario Betancur
(1982-86), ese ha sido y sigue siendo el discurso oficial -es decir, el
discurso que manejan el Estado y nuestros gobernantes -, sobre los or�genes
de la violencia en Colombia. E importa as� mismo observar que la respuesta a
este diagn�stico del problema es la b�squeda de la llamada "paz integral".
En otras palabras, los colombianos no disfrutaremos de paz hasta tanto no
hayamos solucionado nuestros problemas "estructurales". A ese discurso
oficial se han suscrito los partidos Liberal y Conservador. En este discurso
oficial coinciden el Estado y la guerrilla. La Iglesia Cat�lica es otro de
sus fieles exponentes. Es adem�s un discurso "oficializado" por las
simpat�as de que ha gozado entre intelectuales y acad�micos. Y tiene, por lo
tanto, un eco casi diario en la prensa.


En los �ltimos a�os, una nueva corriente de investigadores ha venido
sometiendo este discurso oficial a un severo escrutinio. El trabajo de
Fernando Gait�n Daza, Una indagaci�n sobre las causas de la violencia en
Colombia, fue quiz� el primero en desafiar sistem�ticamente los distintos
estereotipos que se han ido tejiendo sobre el problema. Publicado en 1995,
el ensayo de Gait�n examin� de manera pormenorizada las distintas teor�as
que pretenden explicar los or�genes de la violencia.


Las conclusiones de Gait�n merecen m�s atenci�n. Ni la riqueza, ni la
pobreza, ni el desarrollo econ�mico, ni la distribuci�n del ingreso, ni la
demograf�a ayudan a explicar nuestra extraordinaria tasa de violencia.
Tampoco somos violentos por naturaleza, ni estamos condenados por la
historia a sufrir la violencia eternamente. La violencia, seg�n Gait�n, es
un "subproducto del delito", que florece en condiciones de impunidad.


El trabajo de Gait�n se public� en forma conjunta con uno de Malcolm Deas, -
Canjes violentos, reimpreso ahora bajo el t�tulo Intercambios violentos -,
en el que, desde diferentes perspectivas, se llegaba a conclusiones
similares. Otros trabajos han cuestionado as� mismo la sabidur�a
convencional, como los de Armando Montenegro, Carlos Esteban Posada y
Mauricio Rubio. El soci�logo Daniel P�caut ha advertido sobre "la vieja y
agotada disculpa de la poca distribuci�n de la riqueza como causante de la
violencia" ( El Espectador, 04/06/00). P�caut tambi�n ha observado que hay
que superar la idea que define a Colombia como "un pa�s intolerante y por
eso existe violencia" ( Lecturas Dominicales, EL TIEMPO, 02/07/00).


Las nuevas explicaciones sobre la violencia y el conflicto armado en
Colombia no desconocen los problemas sociales, econ�micos y pol�ticos del
pa�s. Ni pretenden haber llegado a la verdad �ltima. Lo que abunda en estos
trabajos son argumentos, basados en un rico material emp�rico, que abren
serios interrogantes al discurso oficial. De ellos surge un diagn�stico
distinto del problema y, por lo tanto, soluciones distintas. Por encima de
todo, estos trabajos ofrecen herramientas para que el Estado emprenda
pol�ticas concretas y prioritarias contra la violencia. Y un mensaje de
relativo optimismo: es posible reducir las tasas de criminalidad a niveles
manejables, bajo los cuales se restaure la confianza social.


La violencia es el "reto intelectual y vital m�s profundo para la presente
generaci�n" en Colombia, observ� Fernando Gait�n Daza al cerrar su libro. El
esfuerzo de Gait�n, como el de otros investigadores, deber�a haber motivado
un gran debate. Sin embargo, el discurso oficial se sigue reproduciendo al
margen de los resultados de estas nuevas investigaciones. M�s a�n, los
ignora. Como lo muestra el citado informe de Cambio, elaborado con el BID,
las tales razones estructurales de la violencia se dan como axiomas que, por
lo tanto, no merecen ni discusi�n ni comprobaci�n alguna. As� no hay lugar
al debate. Y lo que es m�s preocupante: estimulados por el simplismo del
discurso oficial, quienes tienen el poder seguir�n vendi�ndonos ilusiones
sobre luchas contra las estructuras, mientras el crimen y la violencia
contin�an destruyendo la sociedad.





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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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