Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Discurso de W. Clinton al pueblo colombiano, con motivo de su visita a
Cartagena el d�a de hoy.   Sin comentarios.

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Fernando Guzm�n
[EMAIL PROTECTED]

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  Muy buenas noches. Ma�ana en la ma�ana (hoy) viajar� a su pa�s para
  llevar un mensaje de amistad y solidadaridad de parte del pueblo de
  los Estado Unidos, al igual que para entregar un mensaje de apoyo al
  presidente Andr�s Pastrana y el Plan Colombia.
  
  Viajar� acompa�ado por el Speaker (presidente) de la C�mara de
  Representantes y otros miembros muy distinguidos de nuestro
  Congreso. Representamos distintos partidos pol�ticos, pero tenemos el
  compromiso com�n de apoyar a nuestros amigos. Mientras ustedes se
  esfuerzan con coraje por alcanzar la paz, por construir una econom�a,
  por luchar contra el narcotr�fico y por profundizar la democracia,
  Estados Unidos estar� a su lado.
  
  Algunos de los primeros movimientos en pro de la libertad en Am�rica
  Latina sucedieron en Colombia, cuando la orgullosa gente de Cartagena,
  Cali y Bogot� se fueron levantando para luchar por la
  independencia. Ahora, casi dos siglos desp�es, la democracia est� bajo
  ataque. Las ganancias del tr�fico de la droga financian el conflicto
  civil. Fuerzas poderosas hacen su propia ley, y ustedes enfrentan el
  peligro todos los d�as cuando mandan a sus hijos al colegio, cuando
  llevan a sus familas de vacaciones o cuando regresan a sus pueblos
  para visitar a sus madres y padres.
  
  El genio literario al que ustedes llaman Gabo, su premio nobel de
  literatura, pint� un retrato de esta lucha en su libro "noticia de un
  secuestro". El me entreg� una copia y este libro ha tocado mi
  coraz�n. Ahora s� por que �l dijo que escribirlo fue la tarea mas
  triste y mas dif�cil de su vida. A�n as�, a lo largo de toda Colombia
  hay ejemplos diarios de coraje -alcaldes, jueces, periodistas,
  fiscales, pol�ticos, polic�as, soldados y ciudadanos como usted - que
  se han levantado para defender la democracia.
  
  Los periodistas colombianos arriesgan todos los d�as su vida para
  informar, para que la gente poderosa sienta la presi�n de la opini�n
  p�blica. Su coraje est� a la par de la fortaleza de los activistas por
  la paz y los defensores de los derechos humanos; a la par de l�deres
  militares de mentalidad reformista cuyas fuerzas est�n reglamentadas
  por la ley pero que tienen que luchar con los criminales que
  menoscaban la ley. Tambi�n hay un coraje inusual dentro de la Polic�a
  Nacional de Colombia. Se enfrentan a un peligro mortal en cada
  momento, cuando combaten contra los traficantes de drogas.
  
  Ma�ana (hoy) en Cartagena me reunir� con miembros de la Polic�a y del
  Ej�rcito y tambi�n con las viudas de sus compa�eros que han ca�do. El
  pueblo de Colombia es muy conocido por su resistencia, por su
  habilidad para adaptarse. Pero, mis amigos, ya es suficiente. Ahora
  vemos a millones levant�ndose diciendo �No M�s! y marchando por la
  paz, por la justicia y por el milagro silencioso de una vida normal.
  
  El deseo de paz y justicia llev� a la elecci�n del Presidente
  Pastrana. En Estados Unidos vemos en Pastrana a un hombre que ha
  arriesgado su vida para combatir a los narcotraficantes, que fue
  secuestrado por el cartel de Medell�n, pero que a�n asi no se
  call�. Como Presidente �l ha continuado arriesgando su vida para
  ayudar a sanar a su pa�s. El ha conseguido apoyo m�s alla de las
  l�neas que dividen a los partidos para buscar una nueva visi�n de
  Colombia. Estados Unidos apoya al Pesidente Pastrana, apoya al Plan
  Colombia y apoya al Pueblo de Colombia.
  
  Perm�tanme ser claro sobre el papel de Estados Unidos: Primero, no nos
  corresponde proponer un Plan. Estamos apoyando el Plan
  colombiano. Ustedes llevan la iniciativa. Nosotros estamos
  proporcionando la asistencia como pa�s amigo y vecino.
  
  Segundo, este es un Plan que busca mejorar la vida de la
  gente. Nuestra asistencia incluye un incremento, diez veces superior
  al existente, en apoyo para desarrollo econ�mico, buen gobierno,
  reforma judicial y derechos humanos. El desarrollo econ�mico es
  esencial. Los campesinos que cultivan coca y amapola deben tener un
  camino para hacerse a una vida honesta, si van a reintegrarse a la
  econom�a nacional. Nuestra asistencia ayudar� para que puedan
  ofrecerse cr�ditos a los campesinos e identificar nuevos productos y
  nuevos mercados.
  
  Tambi�n ayudaremos a construir aulas escolares, acueductos y caminos
  para las personas que han perdido sus hogares y sus
  comunidades. Nuestra asistencia har� m�s para proteger los derechos
  humanos. Como lo dijo el Presidente Andr�s Pastrana en la Casa Blanca,
  "no hay democracia sin respeto a los derechos humanos". En el mundo de
  hoy no hay lugar ni paciencia para los grupos que atacan a ciudadanos
  indefensos o que apelan al secuestro y a la extorsi�n. Aquellos que
  buscan legitimidad en la sociedad colombiana deben ce�irse a los
  est�ndares de quienes confieren esa legitimidad: El pueblo bueno y
  decente de Colombia.
  
  Nuestro paquete de asistencia proporciona entrenamiento en derechos
  humanos para los militares y polic�as y niega dicha asistencia a toda
  unidad de las fuerzas de seguridad colombianas que est� involucrada en
  abusos contra los erechos humanos o que tenga nexos con abusos
  cometidos por fuerzas paramilitares. Tambi�n proveer� fondos para los
  programas de derechos humanos. Ayudar� a proteger a los defensores de
  los derechos humanos, ayudar� a reformar el sistema de justicia y a
  mejorar el procesos y las penas.
  
  Por supuesto, el Plan Colombia tambi�n impulsar� nuestro esfuerzo
  com�n por luchar contra las drogas y contra los narcotraficantes que
  aterrorizan a ambos pa�ses. Pero, por favor, no malinterpreten nuestro
  prop�sito. No tenemos un objetivo militar. No creemos que su conflicto
  tenga una soluci�n militar. Apoyamos el proceso de paz. Nuestra
  aproximaci�n es tanto por la paz como antidroga.
  
  La preocupaci�n por las drogas ilegales se siente profundamente
  alrededor del mundo. En mi propio pa�s, cada a�o m�s de 50.000
  personas pierden su vida y muchas m�s la arruinan por el abuso de las
  drogas. Pero en Colombia es a�n peor el efecto devastador de las
  drogas il�citas. El tr�fico de drogas y el conflicto civil han
  conducido, juntos, a m�s de 2.500 secuestros en el a�o pasado; 35.000
  colombianos han sido asesinados y un mill�n m�s se han convertido en
  desplazados s�lo en la �ltima d�cada.
  
  El narcotr�fico es una plaga que padecen nuestros dos pa�ses, y
  ninguna naci�n lo puede resolver por si misma. Nuestra asistencia
  ayudar� a entrenar y a equipar batallones antinarc�ticos que
  proteger�n a la Polic�a Nacional mientras ella erradica los cultivos
  il�citos y destruye los laboratorios. Nosotros ayudaremos a los
  militares colombianos a mejorar su habilidad para interceptar a los
  traficantes antes de que abandonen a Colombia. Convertiremos en
  blancos las pistas clandestinas, el lavado de dinero y las
  organziaciones criminales.
  
  Esta aproximaci�n puede tener �xito: En los �ltimos cinco a�os los
  gobiernos de Per� y de Boliva, trabajando con el apoyo de Estados
  Unidos, han reducido los cultivos de coca a m�s de la mitad en sus
  propios pa�ses y los cultivos se han disminuido en casi una quinta
  parte al mirar la regi�n como un todo.
  
  Por supuesto, la oferta es s�lo un lado del problema. El otro es la
  demanda. Yo quiero que la gente de Colombia sepa que Estados Unidos
  est� trabajando duro para reducir la demanda en su propio territorio;
  y el uso de la coca�na en nuestro pa�s ha ca�do dram�ticamente en los
  �ltimos quince a�os. Debemos continuar nuestros esfuerzos por cortar
  la demanda y ayudaremos a Colombia a luchar contra los problemas
  agravados por nuestra demanda.
  
  Podemos y debemos hacer esto juntos. Al comenzar un nuevo siglo,
  Colombia no debe afrontar cien a�os de soledad sino cien a�os de
  compa��a para la paz y la prosperidad.
  
  El a�o pasado conoc� a algunos de los ni�os m�s talentosos y adorables
  del mundo provenientes de Valledupar. Diez de ellos, algunos apenas de
  seis a�os de edad, viajaron miles de millas con sus acordeones y
  tambores, con sus pa�uelos de vivos colores y sus bellas voces, y
  tocaron para nosotros en la Casa Blanca. Cantaron "El
  Mejoral". Cantaron "La Gotr�a". Todos los que los oyeron se sintieron
  tocados. Esos preciosos ni�os provienen de familias humildes. Viven
  rodeados por la violencia. No quieren crecer para ser en
  narcotraficantes, guerrilleros, paramilitares. Quieren ser Reyes del
  Vallenato. Y deber�amos ayudarlos a hacer realidad sus sue�os.
  
  Miles de corajudos colombianos han entregado sus vidas para darnos a
  todos nosotros esta oportunidad. Ahora es el momento de hacer que su
  sacrificio no sea en vano. Se requerir� visi�n. Se requerir�
  coraje. Se requerir� deseo. Ustedes tienen las tres cosas. En medio de
  grandes dificultades, sean fuertes de coraz�n.
  
  En surcos de dolores el bien germina ya. Viva Colombia, que Dios los bendiga".

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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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