Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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LA VERDAD SOBRE COLOMBIA
La verdad es que el principal problema de Colombia no son los derechos
humanos violados por el gobierno o los militares. La verdad es que la
sociedad colombiana esta completamente sitiada por una guerrilla que empez�
como reacci�n pol�tica hace muchos a�os, pero que se ha convertido en una de
las organizaciones criminales m�s poderosas que ha conocido la humanidad.
La verdad es que, al contrario de lo que pretenden mostrar ONGs manipuladas
y periodistas desorientados, el gobierno en Colombia es d�bil. El ejercito y
la polic�a son incapaces de proteger la vida de los ciudadanos porque
carecen de respaldo pol�tico. En Colombia se puede decir lo que se quiera
contra el gobierno y contra las autoridades sin temor a represalias.
Inclusive se permite la oposici�n con violencia, en una tolerancia que se ha
considerado equivocadamente como parte de la cultura democr�tica.
La verdad es que lo que s� es muy peligroso, es expresarse contra la
guerrilla. Periodistas, pol�ticos, religiosos o ciudadanos comunes y
corrientes son sistem�ticamente asesinados o secuestrados por expresar sus
opiniones en contra de la violencia de la guerrilla. Esto ha llevado a un
silencio y temor generalizado, que permite que se disemine la versi�n que la
guerrilla le quiere hacer creer al mundo: Que ellos no han tenido otra
opci�n de armarse para liberar a su pueblo de un gobierno opresor.
La verdad es que Colombia ha tenido democracia durante casi todo el siglo
20. Con imperfecciones y defectos como todas las democracias pero nunca ha
existido autocracia u opresi�n que justifique que la oposici�n pol�tica sea
violenta. La actividad pol�tica en Colombia ha tenido periodos de mayor o
menor violencia, pero la intolerable situaci�n actual es principalmente
generada por una guerrilla que ha olvidado todo objetivo o �tica pol�tica.
La verdad es que la inmensa mayor�a de los Colombianos son gente decente,
trabajadores honestos, que quieren su pa�s y sus costumbres. Que simplemente
desean un ambiente de paz para poder trabajar. La inmensa mayor�a cree que
las diferencias pol�ticas se pueden resolver por la v�a de la discusi�n
pol�tica y de las reformas democr�ticas. La inmensa mayor�a cree que la
injusticia social se resuelve mucho mejor sin armas, sin muertes, sin
secuestros, sin grupos armados, con imaginaci�n, con trabajo duro, con
empresas justas y solidarias, con libertad econ�mica. Pero se han dejado
imbuir de una cultura equivocada de tolerancia con el delito y han perdido
el control de su pa�s en manos de poderosas organizaciones criminales.
La verdad es que Colombia no es esa republiqueta banana que quieren ver los
intelectuales europeos y acad�micos americanos, dominada por 5 familias
poderosas que recorren polvorientos pueblos lanzando monedas a las
multitudes hambrientas. En Colombia hay una clase media urbana fuerte que
mueve en forma importante la econom�a del pa�s. Hay una base industrial que
cada vez la aleja mas del tercer mundo. Hay una infraestructura aceptable
que le permitir�a intercambiar y competir con otros piases en desarrollo.
Hay empresas y ONGs dedicadas al equilibrio social que son modelos para el
mundo. Hay una belleza natural que la har�a para�so tur�stico mundial. Pero
todo esto se esta acabando gradualmente por la actividad demencial de una
guerrilla que solo cree en la destrucci�n y la muerte como camino para
instaurar una imposible nueva sociedad.
La verdad es que la mayor�a de los Colombianos tienen la suficiente
ilustraci�n para saber que los modelos de dictadura del proletariado,
control estatal de la econom�a y abolici�n de la libertad pol�tica, probaron
ser un fracaso en todas las comunidades del mundo en donde se implantaron. Y
que esos pueblos sufren ahora un atraso y miseria mucho mayor que el que
ten�an cuando fueron "liberados" de la "opresi�n". Los Colombianos tienen un
nivel de educaci�n muy superior al de sus pa�ses vecinos y han demostrado
iniciativa envidiable en todos los pa�ses en los que se exilian. Pero est�n
apabullados y confundidos por un socialismo trasnochado y salvaje, que una
guerrilla anacr�nica les pretende imponer con sangre, fuego y lagrimas.
La verdad es que la inmensa mayor�a de los Colombianos saben que un
ignorante y violento campesino que se hace llamar con orgullo "tirofijo", no
puede tener calificaci�n alguna para regir sus destinos y menos para
gobernar un pa�s. Pero tambi�n saben que ha sido muy h�bil al rodearse de
los m�s c�nicos, infames y crueles guerreros que han sabido instaurar el
r�gimen del terror en todas las regiones que dominan. Lo saben desde el m�s
sencillo campesino que tiene que entregar sus gallinas y sus hijos a la
guerrilla, o el humilde camionero que ve como le queman su �nico medio de
vida en una carretera, o el empresario que tiene que abandonar el esfuerzo
de toda una vida porque no es capaz de pagar las cuotas que se le exigen,
para poder ver a su familia con vida.
La verdad es que guerrilla y narcotr�fico han prosperado gracias a una
diab�lica simbiosis que ha permitido que Colombia se convierta por cuenta de
unos pocos criminales en el centro de la droga y la violencia del mundo. La
guerrilla protege a los narcotraficantes y gracias a la aceptaci�n de la
violencia como recurso pol�tico que lograron incorporar a la sociedad, las
mafias prosperaron en Colombia como en ning�n otro pa�s. La cultura y
m�todos de la Mafia en poco se distinguen de los de la guerrilla. La vida no
tiene valor alguno. Matan si consideraci�n al que no los apoya. Asesinan sin
piedad al que no cumple sus contratos, sea anciano, mujer embarazada o ni�o.
Han refinado y desarrollado todas las formas de secuestro convirtiendo a
Colombia en el centro mundial de trafico de vidas humanas.
La verdad es que los guerrilleros de Colombia han sido muy h�biles para
crear confusi�n conceptual en Colombia y reclutar idiotas �tiles en la
intelectualidad internacional. Mientras el gobierno colombiano ha utilizado
sus recursos diplom�ticos para pagar favores pol�ticos, la guerrilla ha sido
capaz, con sus crecientes recursos del crimen, de armar una muy activa
diplomacia internacional, que se encarga de maximizar y resaltar cada exceso
del ejercito o cada acci�n de los paramilitares, e ignorar por completo
todas las atrocidades cometidas por ellos. Los periodistas, pol�ticos,
jueces, y lideres nacionales, son amenazados o pagados para impedir que se
levante un frente que los denuncie. Y los periodistas y ONGs de derechos
humanos son dirigidos y manipulados. Cuando visitan el pa�s son "llevados de
las narices" y se les muestra �nicamente lo que estos grupos quieren que
vean.
La verdad es que la mayor�a de los Colombianos que si han vivido el clima de
horror, se asombran cada que ven los informes de la prensa internacional y
no pueden entender c�mo pueden presentar una visi�n tan parcializada. Pero
los que est�n en Colombia sabe que ponen sus vidas en riesgo, si tratan de
contrarrestar la tendencia. Y los que est�n por fuera, no tienen como
manifestarse o temen que los identifiquen y no hablan por proteger a los
familiares que aun tienen en Colombia. Son muy escasos los periodistas que
no llegan guiados o contactados por estas poderosas organizaciones, y son
por tanto capaces de mostrarle al mundo lo que le est� ocurriendo en
Colombia.
La verdad es que los derechos humanos de la gran masa de Colombianos que
viven y trabajan honestamente, sometidos al permanente asedio o amenaza de
los criminales, son violados y desconocidos por ONGs y medios, que organizan
grandes despliegues cuando uno de los suyos es afectado, pero ignoran
sistem�ticamente la realidad de todos los secuestrados y asesinados que no
pertenecen a su c�rculo.
La verdad es que los paramilitares han surgido como reacci�n a las
atrocidades de la guerrilla. Sus accionar resulta tan criticable porque usan
los mismos m�todos de la guerrilla. Sus m�s activos miembros han visto
asesinar a sus padres, secuestrar a sus hijos torturar a sus hermanos a
manos de alguno de los variados grupos en que se dividen los guerrilleros. Y
a pesar de que su accionar tiene similares caracter�sticas criminales al de
sus oponentes, han manifestado repetidamente que est�n dispuestos a
desmontar su organizaci�n si se acaba la violencia de la guerrilla.
La verdad es que la gran mayor�a de los Colombianos de todas las clases
sociales, han perdido la esperanza de vivir en un pa�s civilizado. Porque
han presenciado con tristeza c�mo se aplica la desquiciada estrategia de la
destrucci�n, con voladura de oleoductos, torres de energ�a, hidroel�ctricas,
puentes, ataques y destrucci�n pueblos inermes. Porque han aprendido a
convivir con la masacre de humildes polic�as y soldados, el selectivo
asesinato de personalidades y el secuestro y boleteo aplicado a todo el que
haya logrado un nivel de vida que seria evaluado como mediano en cualquier
otro pa�s.
La verdad es que Colombianos de todos los niveles sociales est�n emigrando
en forma masiva. Hastiados de la criminalidad y el delito, salen a buscar el
orden y respeto que su gobierno no es capaz de proporcionarles. En su
peregrinar en busca de un destino mejor, son discriminados por la sola raz�n
de su pasaporte y clasificados como delincuentes hasta que logren demostrar
lo contrario. Y aun en el exilio, siguen atemorizados y no son capaces de
hacer conocer la realidad de su pa�s por temor a que la larga mano de la
guerrilla le llegue a sus familiares en Colombia. Por eso este documento se
disemina sin la firma original, por todos los Colombianos que quieren
contribuir a que al mundo se le presente la verdad del genocidio que esta
ocurriendo en Colombia.
La verdad es que Colombia est� siendo arrastrada progresivamente hacia una
guerra civil gracias al soporte pol�tico que poderosas ONGs y gobiernos
socialistas le dan a los guerrilleros. Con ese apoyo compran armas, hacen
sus movimientos financieros y han logrado montar una efectiva estrategia de
"derechos humanos", que bloquea constantemente el accionar del ejercito:
siempre que este, con todas sus limitaciones legales, logra atestar un golpe
contra la guerrilla, es h�bilmente presentado como masacre de inocentes
campesinos. El ejercito debe seguir dispendiosos procedimientos para detener
y juzgar un subversivo que tiene todos los derechos pol�ticos, por m�s
criminal que haya sido su delito. En cambio la guerrilla ataca al ejercito
con cl�sica estrategia de guerra sucia: emboscadas, bombas, ataques masivos
de 200 guerrilleros a puestos de 5 polic�as. Nunca estos actos de horror y
violaci�n de los m�s elementales derechos de unos trabajadores del estado y
sus familias, son presentados hacia fuera o incluidos en las estad�sticas.
Si usted conoce la verdad de lo que ocurre en Colombia y quiere ayudar a que
los dem�s la conozcan, reproduzca este documento o describa la realidad con
sus palabras y h�galo circular con todos sus contactos.
Si usted es periodista o miembro de una ONG de derechos humanos, sea honesto
con su trabajo. Vaya a Colombia. Viva un tiempo. Conozca a la gente.
Ent�rese de la verdad. No siga la formula simple de entrevistar unas pocas
personas dirigidas y orientadas. No se deje llevar a donde lo quieren
llevar.
Si usted no esta de acuerdo con lo escrito probablemente es guerrillero.
Ed�quese, conozca lo que esta pasando en pol�tica en el mundo. Recorra sin
armas Colombia. Escuche el clamor de sus compatriotas. Deje de asesinar,
amenazar, secuestrar. Reconozca que una sociedad no se construye con el
crimen y que, aun con su triunfo, el delito no podr� sentar las bases de una
sociedad viable.
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cortesia de Anibal Monsalve Salazar