Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Dice PANG: Le� la petici�n de SANDY (...te pido que si me ayudas a
averiguar cual es el autor de un poema
titulado La Perrilla...dice asi...Es flaca sobremanera toda humana
presuncion pues en mas de una ocasion sale lo que no se espera... 
''tijeritas'' No recuerdo mas pero se que es un poeta hombre...si me lo
ayudas a
conseguir te lo agrdezco de antemano....Cordialmente SANDY,
[EMAIL PROTECTED]) y me fu� al sitio de la Biblioteca Luis Angel
Arango. Encontr� lo siguiente:
 
http://bochica.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-p/perrilla/home.htm

PANG2001

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La Perrilla
                 Jos� Manuel Marroqu�n

                 Es flaca sobremanera
                 toda humana previsi�n,
                 pues en m�s de una ocasi�n       
                 sale lo que no se espera.          

                 Sali� al campo una ma�ana  
                 un experto cazador,
                 el m�s h�bil y el mejor 
                 alumno que tuvo Diana. 

                 Segu�ale gran cuadrilla 
                 de ejercitados monteros,
                 de ojeadores, ballesteros 
                 y de mozos de tra�lla.

                 Van todos apercibidos 
                 con las armas necesarias,
                 y llevan de castas varias 
                 perros diestros y atrevidos, 

                 caballos de noble raza, 
                 cornetas de monte, en fin,
                 cuanto exige Moratin 
                 en su poema La Caza. 

                 Levantan pronto una pieza, 
                 un jabal� corpulento,
                 que huye veloz, rabo al viento, 
                 y rompiendo la maleza.

                 Todos siguen con gran bulla 
                 tras la cerdosa alima�a;
                 pero ella se da tal ma�a 
                 que a todos los aturulla;

                 y aunque gastan todo el d�a 
                 en paradas, idas, vueltas,
                 y carreras y revueltas, 
                 es vana tanta porf�a. 

                 Ahora que los lectores 
                 han visto de qu� manera
                 pudo burlarse la fiera 
                 de los tales cazadores,

                 oigan lo que aconteci�, 
                 y aunque es suceso que admira,
                 no piensen, no, que es mentira, 
                 que lo cuenta quien lo vio, 

                 Al pie de uno de los cerros 
                 que batieron aquel d�a,
                 una viejilla viv�a, 
                 que oy� ladrar a los perros; 

                 y con gana de saber 
                 en qu� paraba la fiesta,
                 iba subiendo la cuesta
                 a eso del anochecer.


                                                Con ella iba una
perrilla,
                                                mas, sin pasar adelante,
                                                es preciso que un
instante
                                                gastemos en describilla:

                                                perra de canes decana
                                                y entre perras
protoperra,
                                                era tenida en su tierra
                                                por perra antediluviana;

                                                flaco era el animalejo,
                                                el m�s flaco de los
canes,
                                                era el rastro, eran los
manes
                                                de un
cuasi-semi-ex-gozquejo;

                                                sarnosa era, digo mal,
                                                no era una perra
sarnosa,
                                                era una sarna perrosa,
                                                y en figura de animal;

                                                era, otros�, derrengada;
                                                la derribaba un
resuello;
                                                puede decirse que
aquello
                                                no era perra ni era
nada.

                                                A ver pues la batahola
                                                la vieja al cerro sub�a,
                                                de la perra en compa��a,
                                                que era lo mismo que ir
sola.

                                                Por donde iba, hizo la
suerte
                                                que se hubiese el jabal�
                                                escondido, por si as�
                                                se libraba de la muerte.

                                                Empero, sintiendo lu�go
                                                que por ah� andaba
gente,
                                                tuvo por cosa prudente
                                                tomar las de Villadiego.

                                                La vieja entonces, al
ver
                                                que escapaba por la
loma,
                                                �sus! dijo por pura
broma,
                                                y la perra ech� a
correr.

                                                Y aquella perra
extenuada,
                                                sombra de perra que fue,
                                                de la cual se dijo que
                                                no era perra ni era
nada,

                                                aquella perrilla, s�,
                                                cosa es de volverse
loco,
                                                no pudo coger tampoco
                                                al maldito jabal�.


                                                


                  

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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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