Bush frente a Ch�vezLa transmisi�n de la autoridad en Estados
Unidos es una cuidad�sima ceremonia minuciosamente cronometrada. Primero se pasa
revista a los grandes problemas dom�sticos. Luego siguen las cuestiones
internacionales. Las relaciones con Europa, Rusia y China, tienen
prioridad. Am�rica Latina apenas
existe. La excepci�n es el
presidente Hugo Ch�vez y su creciente engendro bolivariano. La cosa es seria. Se
trata del primer suministrador de petr�leo de Estados Unidos. El �briefing�
sobre este personaje que recibir� Bush es mucho m�s largo que el de Castro. Al
Comandante cubano, como en el bolero de Los Panchos, lo despachan
con tres palabras: �senil, incorregible, desacreditado�. Castro es el conflicto
pasado a la espera de un certificado de defunci�n. Ch�vez es el enemigo en pleno
apogeo. Es obvia su campa�a antinorteamericana y antioccidental. Se empe�a en
crear y dirigir una especie de �polo tercermundista� para estimular lo que �l
llama el �modelo bolivariano�. Ch�vez siempre est� creando polos. Es como una
man�a. �Qu� demonios se propone el
ex militar? En esencia, recrear el r�gimen tir�nico de Gadaffi con m�sica cubana
al fondo. El Libro Verde, al que Ch�vez siempre se refiere con el pomposo
calificativo de �tercera teor�a universal�, es su lectura de cabecera y su
fuente de inspiraci�n. Donde el enloquecido coronel libio propone sus
�Congresos Populares�, Ch�vez habla de �Asambleas Populares�. La diferencia es
sem�ntica. Ch�vez poco a poco ha ido desmontando las instituciones democr�ticas
para sustituirlas por correas de transmisi�n de su voluntad personal. Su idea de
Venezuela es la de un d�cil reba�o, persuadido de su genialidad, dirigido y
patrullado por un ej�rcito totalmente obediente que lo conduce a la hegemon�a
latinoamericana para crear su centro de poder regional. Estados Unidos no s�lo
est� ante un problema pol�tico. �Debe consultar, presidente, a los siquiatras�,
le dir�n a Bush los expertos. El informe sigue con los dos
asesores y colaboradores principales de Ch�vez: Luis Miquilena y Jos� Vicente
Rangel. El primero, desde el partido chavista, administra la incapacidad
pol�tica del ex teniente coronel. Un trabajo casi infinito. El segundo, desde la
Canciller�a, corrige sus excesos de incontinencia oral. Es como el profesor de
�My fair lady�. �l y Miquilena son dos viejos marxistas formados en el
antiyanquismo, el odio al mercado y la fascinaci�n con el castrismo. Por la edad
que tienen transmiten una imagen de madurez. Falso: son dos viejos enquistados
en el error. Es el pseudochavismo con reuma. Pseudo, porque al Jefe lo respetan
muy poco intelectualmente. Est�n convencidos de que es un loco y tratan de
controlarlo para �salvar la revoluci�n�. El m�todo es sencillo: le siembran
gentes en el palacio de gobierno. Pero ni Miquilena ni Rangel son tampoco
especialmente brillantes. No saben nada. No han aprendido nada. No vieron caer
el muro de Berl�n. No han conseguido enterarse de c�mo las naciones crean o
destruyen la riqueza. Ven el mundo a trav�s de sus antiqu�simos lentes
ideol�gicos. Son como dos soldados chinos de terracota. Dos combatientes de la
Guerra Fr�a enterrados hace mucho tiempo con el pu�o en alto ante la tumba de
Stalin. La tercera ficha es la de Ali Rodr�guez Araque, el zar del petr�leo. Su
biograf�a espeluzna: ex comandante de la guerrilla comunista sin posterior
rectificaci�n, al contrario de otros como Teodoro Petkoff o Am�rico Mart�n que
pasaron por el Jord�n democr�tico. �A Rodr�guez Araque, presidente Bush, lo derrotaron pero nunca lo
convencieron. Hoy dirige la OPEP�, le dir�n los analistas con un gesto grave.
Pero no es s�lo Venezuela.
Ch�vez hace met�stasis por la regi�n andina. El capit�n del ej�rcito peruano
Eloy Villacrez, amigo de Ch�vez, parece haber sido el enlace con Montesinos.
Cuando Montesinos huy� -afirma la
prensa- fue a parar a
Caracas protegido por las autoridades venezolanas. Y Montesinos, entre otras
canalladas, le vend�a armas a la narcoguerrilla colombiana. Tan �narcos� estos
guerrilleros comunistas que ya comienza a hablarse del �Cartel de las FARC�. Lo
que no impide que a su paso por Venezuela a los hombres de �Tiro Fijo� o a los
del ELN los traten como a dignatarios extranjeros merecedores de todas las
distinciones. Otras veces, se alega desde Bogot�, son ciertos militares
venezolanos o el locuaz Miguel Quintero, Director de Informaci�n y Opini�n de la
Canciller�a, quienes viajan a Colombia para urdir la trama subversiva. El
oficial de la marina venezolana Ram�n Rodr�guez Chac�n fue sorprendido en
gestiones oficiales de acercamiento y coordinaci�n con las narcoguerrilla
colombianas. El propio secretario del presidente Ch�vez, el mayor retirado
Carlos Aguilera, tambi�n desempe�� ese papel indirectamente hasta que su jefe,
muy recientemente, decidi� despedirlo por su imprudente manejo de las relaciones
con los extremistas, seg�n afirma un diplom�tico acreditado en Caracas. Para un
iluminado como Ch�vez, aunque �ste no sea el momento de anunciarlo, el
�bolivarianismo� comienza por la reconstrucci�n de �la Gran Colombia�. Y eso
-le informar�n a Bush
sus asesores- �s�lo puede
lograrlo por medio de un pacto secreto con la narcoguerrilla. Son sus aliados
naturales�. �Qu� va a hacer Bush ante
este panorama? Los estrategas estadounidenses est�n divididos. Las opciones que
le presentan son dos: lo que en Washington se llama �benigna negligencia�
-ignorar las
provocaciones y dejar que ese disparate colapse por su propio peso-, o presentarle
batalla en todos los frentes, asumiendo que se trata de un decidido enemigo de
la sociedad norteamericana. El instinto de Bush debe inclinarlo por lo primero.
Es un conciliador m�s que un peleador. Sin embargo, las primeras declaraciones
de Collin Powell parec�an dirigidas contra la narcoguerrilla, Ch�vez y otros
l�deres del bando antinorteamericano: �quienes deliberadamente intenten
perjudicar los intereses de Estados Unidos ser�n enfrentados sin
contemplaciones�. En el primer semestre del 2001 veremos por d�nde van los
tiros. Ojal� que esto sea una met�fora. Diciembre 24, 2000 Formas Press |
