Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Una de las poquisimas cosas que se pueden rescatar del newsgroup colombiano
Nestor Raul
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From: Carlos Th <[EMAIL PROTECTED]>
Newsgroups: soc.culture.colombia
Subject: FW: Historias desde Paisolandia (que no se deberian contar)
Date: Mon, 15 Jan 2001 21:46:10 GMT
John Ladino wrote:
El Tesoro.
7:20pm Llego al Tesoro. Voy a cine con mi jefe.
Quiero ver la Virgen de los Sicarios. Hoy es el �ltimo
dia de la pelicula en cartelera. Parqueo donde
siempre, en la puerta mas cercana, aunque muchos
prefieren dar toda la vuelta y parquear en el primer
sotano, abajo y mas cerca de los locales. Pero por
costumbre siempre parqueo en la misma parte. Salimos
de los sotanos y Mauricio me dice que recuerde la zona
donde esta parqueado el carro: por las escaleras
cercanas a una tienda Carlos Nieto.
7:25 pm . No tengo plata y mi jefe tampoco. La
pel�cula empieza a las 7:40. Tenemos que apurarnos y
buscar un cajero. Hay un goofy en el cajero que no
sabe usarlo. Tenemos que esperar a que desista y se
vaya. Sacamos la plata. Pasamos por el puente sobre
la quebrada. Mauricio, mi jefe, me hace notar lo
bonito de los arboles, iluminados con luces de
colores. Yo le digo que si no lo hab�a notado antes.
7:30pm. Paso por la plaza que da acceso a la zona de
comidas. Veo el reloj. Como quiero llenarme de
palomitas, perro caliente y gasesosa, porque me muero
de hambre, le digo a Mauricio que apure el paso para
tener tiempo de comprar la boleta y la comida. El me
muestra una parejita muy bonita que habla sentada en
la fuente. Luego vemos a un tipo rar�simo, alto y
flaco que viene en sentido cercano. Nos reimos.
7:35pm. Algo le dec�a a Mauricio. No me acuerdo que
era. Oigo un ruido horrible. Algo me sacude. Pierdo el
equilibrio. No quiero pensar que algo malo est�
pasando. Quiero seguir la conversacion que ten�a.
Quiero dominar mis pasos. Se me scapa un grito pero no
oigo mi voz. Siento que algo se me cae encima. El
techo se sacude y siento que caen vidrios. Creo que es
un terremoto y entro en un local, me quedo debajo de
la puerta, como he oido tantas veces que hay que
hacer. Pero me doy cuenta de que no es un terremoto.
Hay humo por todas partes. Busco a Mauricio y no lo
veo. Salvese quien pueda. No pienso mas. Me dejo
llevar. Salgo del local y empiezo a correr. Tower
Records tiene todos los vidrios rotos. Que es esto ?
Que pasa ? Que tengo que hacer ?
Llego corriendo al otro lado del centro comercial.
All� no ha pasado nada. Todo mundo parece seguir en su
rutina. Veo a algunos viendo vitrinas (pensando luego
en esto me doy cuenta que no era as�, obviamente, s�lo
que mi cerebro quer�a hacerme pensar que todo segu�a
normal, como un mecanismo de defensa). Me siento a
salvo y me devuelvo sobre mis pasos. Creo que me he
asustado m�s de lo debido. La curiosidad me domina.
Quiero saber que est� pasando. Alguien me llama. No
veo quien es hasta que Mauricio se pone a mi lado.
Quiere prender un cigarrillo y en medio de semejante
alboroto me parece el colmo que quiera fumar. Tiembla
y no puede hacer que el encendedor funcione. Qu� esta
pensando, huev�n ? le pregunto... esta muerto del
susto. Veo humo por doquier. Quiero ver que hab�a
ocurrido. Le digo que nos acerquemos. Un guardia sale
de entre el humo, por el corredor donde un minuto
antes estaba yo caminando tranquilo. Se rie con
nerviosismo mientras trata de prender el
radio-tel�fono y mira a la se�ora que lo agarra por la
camisa, angustiosa por saber que pasa. Veo la lujosa
tienda de Sony, los televisores de pantalla plana en
el suelo. Una ni�a tiene un hueco en la cabeza.
Alguien le limpia la sangre mientras ella se sostiene
el pelo. Sale m�s humo y empiezo a sentir el olor de
la polvora. Alguien grita algo: hay m�s en el ba�o !
Estampida !! ya no pienso nada. Instintivamente me
devuelvo de nuevo y echo a correr. Arrollan a un ni�o.
Nadie (ni yo) pienso en ayudarlo. Cada quien est� por
su cuenta y uno no piensa nada m�s en esas
situaciones. Quiero irme. Llego a una zona que creo
segura y me doy cuenta de que es un ba�o. Me da
panico. Mauricio sigue a mi lado, aterrado, con cara
de espanto. Un se�or lleva a su ni�a de la mano y le
dice que se calme. Alguien se sienta a llorar y se
soba la pierna. D�nde esta mi carro ? me quiero ir.
Estoy al lado de un acceso al parqueo.. veo la tienda
de Carlos Nieto ! Bajo sin pensarlo. Mauricio me dice
que no, que es por otro lado. Lo agarro del brazo y lo
hago bajar. Las escaleras el�ctricas funcionan,
pienso. Me parece raro porque al otro lado, a menos de
50m, todo es caos.
Ya para entonces sab�a que todo habia pasado en los
parqueaderos. De reojo, en el primer momento, v� que
sub�a humo por una escalera. Pensaba que mi carro iba
a estar destrozado. Pero no, est� bien. Cuando quiero
abrir la puerta, me doy cuenta de que estoy temblando.
Me subo y le quito el seguro a la puerta del pasajero
pero Mauricio no puede abrir y me grita. No s� como
puedo manejar. Increible: una familia entera se est�
bajando de un carro. Acaban de parquear y no se han
dado cuenta de nada. Se rien. No lo puedo creer.
Pienso por instinto que salir de ah� va a ser dif�cil
pero el camino esta relativamente libre. Luego un
campero grand�simo, repleto de ni�os me sale de la
nada. Casi se me va encima. Cuando salgo del sotano
veo gente herida que suben a los carros, todos corren.
Hay humo. Todos los carros salen al mismo tiempo, pero
no hay tranc�n, por fortuna. No hay guardia en la
caseta de salida y me quedo ahi, como tonto, esperando
que alguien me reciba la ficha que me dieron cuando
entr�. Mauricio me la quita y la lanza por la ventana,
mientras me grita que qu� importa la maldita ficha. Me
voy. Oigo las sirenas. Le pido a Maurico un
cigarrillo. Me alejo lo mas que puedo. Pongo el radio
en AM pero solo oigo a Pacheco hablando de no s� que
maldita corroda de toros. Todav�a no se que paso.
Mauricio se pone a llorar. Yo le digo que fresco
huev�n, que ya pas� todo, que estamos bien...
Huele a polvora y todo esta lleno de humo a 20 cuadras
a la redonda. Mauricio quiere ir a su casa.
El apartamento de Mauricio tiene una vista muy bonita,
hacia la loma del Tesoro, y se ve el centro comercial
con su torre amarilla. Cuando entramos huele a humo,
que se col� por la ventana de la cocina. Al ver por el
balc�n, no est� el Tesoro familiar, brillante y
llamativo, si no uno horrible, oscuro y echando humo.
Me de mucha rabia. Quiero llorar pero no puedo. Que
impotente me siento. Nada en el radio. No se todavia
que habia pasado exactamente. Malditos hijueputas !
grito. Volaron el Tesoro ! grita Mauricio, con la voz
cortada. Me paso las manos por todo el cuerpo,
buscando un rasgu�o, una esquirla... nada. Dios,
gracias, digo en voz alta.
Despu�s de una hora oigo las noticias. Me doy cuenta
de lo cerca que hab�a estado de que algo realmente
malo me pasara. Cinco segundos antes y la bomba me
hubiera explotado en los pies. El piso, literalmente,
se me habr�a movido, hundido. La bomba hab�a explotado
a mis espaldas, 20m atr�s.
El Tesoro le hacia honor a su nombre. Era el s�mbolo
de que Medell�n hab�a pasado a mejores epocas y que el
negro pasado hab�a quedado lejos. Era uno de mis
sitios favoritos y el de casi todos en esta ciudad. Lo
volaron unos infelices bastardos, a la hora m�s
concurrida. Se merecen la peor de las suertes en esta
vida y la otra. Ojal� se pudran en la carcel y luego
en el infierno.
Esa noche en la madrugada me desperte pensando si todo
esto habia pasado o no. Me acord� de la parejita en la
fuente, justo debajo del sitio donde explot� la
dinamita y del tipo raro de pelo rojo y azul que iba
en la direccion opuesta, directo a la trampa. No s�
que les pas�. Ojal� est�n bien.
Iba a ver la Virgen de los Sicarios, pero la verdad es
que uno no necesita ver una pel�cula para ver y vivir
la triste realidad de este pobre y desdichado pa�s.
Como siempre, la realidad supera a la ficci�n. Y
pensar que hac�a poco m�s de una semana andaba lejos
en NY y ahora el pa�s me saluda, me dice: Bienvenido !
y me hace ver la triste realidad que uno no puede
dejar atr�s, ni olvidar.
NO HAY DERECHO. NO HAY NINGUNA RAZON.
-- Carlos Th
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Chlewey Thompin
http://www.geocities.com/Paris/Rue/9028
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cortesia de Anibal Monsalve Salazar