Colext/Macondo Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior -------------------------------------------------- Les comparto este articulo: http://www.elespectador.com/opinion/nota1.htm Perplejo Editorial El Espectador hoy no sabe qué decir, fenómeno que no le ocurre con frecuencia. ¿Debe ponderar la reunión del Caguán como algo de enorme importancia o debe, más bien, seguir los sabios consejos del Ministro del Interior y mantener la debida cautela? Los colombianos que se van acostumbrando a vivir entre la desesperanza y el loco e irracional entusiamo, ¿qué estarán pensando? Muchos, en quienes prima el deseo sobre la lógica, volverán a creer en que se arreglaron los problemas de Colombia; otros, pensarán que es más de lo mismo: more of the same, como dijo al Director un importante miembro de la Cámara de los Comunes en reunión en Londres hace un par de días. ¿Cuál ha sido la posición de este diario en relación con el tema? En primer lugar, se mostró partidario de que el Presidente extendiera la vigencia de la zona de distención por tres meses para que durante ese lapso se discutiera exclusivamente lo atinente a las preocupaciones de los colombianos y, en primer término, el reglamento de la zona de distensión. El Presidente dio un plazo de cuatro días, con lo cual mató la idea: en cuatro días no puede haber acuerdo sobre nada verdaderamente serio; en tres meses, sí. Por supuesto que ese plazo inconsulto llevó, como era natural, a ocho meses (ya no a tres) la zona de distensión, en condiciones desconocidas y en un acuerdo al cual, como todas las cosas entre el Gobierno y las Farc, le falta transparencia. Pese a ello El Espectador apoyó el discurso del Presidente que resultó al final no ser mucho más que otra “salida de gallo basto”, pues ni Marulanda aceptó el plazo ni se refirió a la agenda planteada por Pastrana. Por eso, en nuestro editorial del jueves pasado ya se vio nuestra carencia de entusiasmo por la entrevista que, piensa este periódico, tiene mucho de “parto de los montes”. Las negociaciones entre ingenuos y marrulleros siempre terminan igual: mientras los primeros dan partes de victoria, los segundos se regocijan por haberse salido con la suya a cambio de dos o tres caramelos que tanto compatriota se traga enteros. Que quede en claro que El Espectador, que siempre ha sido amigo de la paz y del diálogo, se alegra in abstracto de que se haya descongelado el segundo, pero que quede aún más en claro que no le satisface sino en pequeña proporción el resultado final, que ni es resultado ni es final. Todo se delegó en comisiones, negociadores e inútiles mesas de trabajo que no han servido sino para prorrogar por dos años la tragedia colombiana y que ahora la mantendrán viva por muchos más. Los medios escritos deberemos abrir una columna donde se registren y sumen diariamente los desafueros de las Farc, para que el país pueda juzgar con objetividad qué tan serios son los compromisos que esa gente contrae; si la columna permanece en blanco durante seis meses, El Espectador enviará a su Director al Caguán a retractarse de este escrito. Entre tanto formulamos algunas preguntas: ¿Cuáles son las bases sólidas que en estos dos años se le han dado al proceso de paz? ¿Cómo es que el Gobierno y las Farc van a establecer los mecanismos para acabar con el paramilitarismo? ¿Qué plazo se ha dado para llegar a conclusiones respecto del cese al fuego y de la terminación de las hostilidades? Entre tanto, ¿qué? ¿Cuáles son los hechos que afectan la marcha del proceso y cuyo estudio se confía a otra comisión, si no los mismos de los que nos hemos venido quejando? Terrorismo, secuestro, extorsión, ataques a la población civil, desplazamientos y destrucción de la infraestructura. ¿Qué hará la comisión respecto de ellos? ¿En alguna parte se habla de la intervención de la comunidad internacional en la vigilancia de la zona de distensión? No; a ella se le “informará” (?) de vez en cuando sobre el estado de las negociaciones. ¿Será un subcomité de la Mesa de Diálogo el que “evalúe el informe a la opinión sobre el cumplimiento y el propósito de la zona” (sic). ¿Qué quiere decir esto? Si no fuera porque no queremos perder nuestras ya escasas esperanzas ni quitárselas a tanto colombiano confiado, diríamos que tanto bla, bla, bla requiere hechos concretos que nos permitan salir de nuestro actual estado de perplejidad, o, de lo contrario, pensar en que el proceso –tampoco esta vez– encontró la senda. _________________________________________________________________________ Get Your Private, Free E-mail from MSN Hotmail at http://www.hotmail.com. -------------------------------------------------------------- To unsubscribe send an email to: [EMAIL PROTECTED] with UNSUBSCRIBE COLEXT as the BODY of the message. Un archivo de colext puede encontrarse en: http://www.mail-archive.com/[email protected]/ cortesia de Anibal Monsalve Salazar
