Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Leo este suelto periodístico y creo entrever una fabulosa fábula...
Buesasumercedesitas ké opinencen?
PANG+++++++++++++++++++=
Fox Trot Por GERMÁN DEHESA
Cd de México.-Moctezuma Xocoyotzin transfigurándose en tapetito de tule
para que Hernán Cortés le haga el señalado favor de pasarle por encima.
Primera e imborrable imagen de nuestra capacidad de achicamiento y
entreguismo frente al extranjero. La inmensa lista de los mexicanos que
jamás supieron ni de qué lado pegaba el diurex, ni para dónde quedaba
México es vastísima y creciente. Algo habría que decir también de los
soberbios imprudentes que, sin mayor oficio ni destreza, se pusieron con
Sansón a las patadas sin importarles que los costos de sus bravuconadas
corrieran a cargo de todo un país. A este respecto, todavía está fresco
el recuerdo de Don José López Portillo que con encendida prosa "puso en
su lugar" a Jimmy Carter, aunque hasta la fecha no nos repongamos del
contrataque del imperio. Difícil posición la nuestra: si nos volvemos
tapetes, nos enrollan; si nos ponemos sabrosos, nos hacen BigMac. Sólo
nos quedan la dignidad, la discreción, la astucia y la palabra oportuna
y exacta.
Viene todo esto a cuento por la reciente visita del señor Bush a nuestro
país. "Vamos a apantallar al mundo" declaró el señor Ortiz cuyo fuerte
es la comunicación(?). Con tal motivo, preparamos una fastuosa boda de
rancho. El problema es que el novio nunca llegó. Llegó el suegro y llegó
de malas. Lo mejorcito de nuestro gabinete esperaba sonriente y
compuesto en el aeropuerto de León (a Castañeda lo peinaron con linaza y
quedó como Manolito el de Mafalda). Llegó César Augusto Bush y, nomás
para abrir boca, le marcó las distancias a Vicente Pilatos. Desde mi
rústica perspectiva de observador no privilegiado, la apantallante
visita fue una sarta de improperios ("descolones", solíamos decir los
mexicanos) por parte del tejano Calígula postmoderno: el bombardeo a
Irak (¿por qué hoy, hoy,hoy? se preguntaba, no sin ingenuidad, Martha
Sahagún) que implicó un doble "estáte quieto" para dos países
petroleros; la visita a los cultivos de bróccoli de la familia Fox y el
grato comentario de Bush: a mi papi y a mí nos repugna el bróccoli; el
altivo rechazo del molito que con tantos sacrificios le preparamos; la
rueda de prensa donde el gerente de la globaliempresa llamó "rutina" a
un ataque aéreo y la consternante intervención de Fox que opinó que no
tenía opinión (¿no podría haber dicho que México se opone a la violencia
y que estando como estamos en la búsqueda de una paz negociada,
malamente podemos entender o aceptar una intervención armada?). Bush no
trajo ni siquiera a su esposa que "ama tanto a México"; Fox lo esperaba
con toda su familia. Bush nos regaló una foto suya (omaigod!) y una
toalla vieja que dejó Clinton en la Sala Oval (o hueval, según se vea);
Fox le ofreció oro, incienso y mirra y una silla de montar (que el muy
ojéis no se llevó "porque era muy cara y no se fuera a comprometer"); la
yegua "Maximiliana" se quedó, como varias primas mías, esperando a un
jinete que le diera la vueltecita. Nuestro tradicional mole que tantas
bajas ha provocado en las filas yanquis, ahí se quedó. Todos los asuntos
importantes quedaron en veremos y la única satisfacción real que pudo
tener Fox fue el permiso imperial para que su hijo y él se asomaran al
interior del aviononón ("nomás no toquen nada porque lo llenan de
nixtamal", comentó Bush). El resto del día nos trajeron como perico a
toallazos. Sé que este punto de vista no coincide con las versiones
oficiales; pero su Charro Negro así vió las cosas y, por verlas así, me
felicité de no ser presidente. De haberlo sido, yo sí me le arranco al
cara de chamoy. Yo le hubiera dicho: ¿sabes qué, Bushito?, no lo tomes
como mal modo, pero he decidido hablarte con toda franqueza y avisarte
de tres medidas que voy a tomar: a) no pienso desperdiciar un solo peso,
ni una sola gota de sangre mexicana en la estúpida guerra contra el
narco que es tuya y no mía; b) hasta nuevo aviso, reduciremos a lo
indispensable la compra de porquerías yanquis y c) ahorita mismo mando
quitar el diablito que los californianos pusieron en nuestro territorio
¿cómo la ves?. No digo que se hubiera quedado bizco porque ya está, pero
le hubiera calado. Insisto: ésta no es la versión oficial. Lo que dijo
Fox es que la visita fue "un tiro" (en la nuca). Fox Trot.
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cortesia de Anibal Monsalve Salazar