Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Segun tengo entendido ayer finalizo la novela en Colombia que barrio con
la sintonia en los ultimos 18 meses y que ha sido vendida a un poco de
paises.
  
A continuacion va una nota simpatica del Fiscal Nacional de la Nacion, Alfonso
Gomez Mendez, donde muestra los enredos legales que tendrian las acciones de
Betty y amigos si cosas asi pasaran en la realidad.  Pa'confirmar las
apreciaciones del Sennor Gomez le pasamos la batuta a Hetahira.

Me imagino que no habra faltado el bobo pu'alla en Colombia que se haya 
quejado porque el Fiscal se dedique a hacer analisis triviales en vez de
estar concentrado en los problemas reales de Colombia.  Sin embargo, hay
que notar que hasta el Papa tiene derecho a un rato de ocio puessss!!!

Chao mijiticas,   Nestor Raul

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Betty la fea en los tribunales
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ALFONSO GOMEZ MENDEZ
Durante estos �ltimos dieciocho meses todo Colombia ha estado, noche tras
noche, pendiente de los desarrollos de la telenovela de m�s �xito en los 
�ltimos a�os en el pa�s.
Se ha dicho que Betty es la reivindicaci�n de las feas, y la expresi�n de 
una colombiana modelo. Nada m�s alejado de la realidad. La Betty de la novela
no s�lo no es modelo, sino que deber�a estar en las c�rceles La Modelo, o el 
Buen Pastor, como casi todos los dem�s protagonistas. En efecto, Betty la 
fea puede servir de ejemplo a un profesor de derecho penal para la explicaci�n
de los m�s variados delitos. 
La presentaci�n de muchas situaciones de la picaresca colombiana no nos puede 
hacer pasar de largo sobre el hecho de que en varias de las actuaciones de 
quienes desfilan por la telenovela se asoman las p�ginas del c�digo penal. 
Betty es, en efecto, una muchacha humilde, estudiosa, inteligent�sima, h�bil 
y audaz, que pasa de ser el ``patito feo'' a la presidenta de Ecomoda y 
Terramoda, y termina haciendo derramar l�grimas por su esquivo amor, incluso 
a encopetados se�oritos de la sociedad y reconocidos ``gallinazos''. �Pero a 
trav�s de qu� m�todos? Aun cuando el motor inicial fue el amor, se gan� la 
confianza de Armando, su jefe, no s�lo por su inteligencia --a pesar de su 
torpeza f�sica-- sino por ayudarle a presentar balances ``maquillados'' de la 
empresa. Ese hecho constituye un delito de falsedad documental sancionado con 
pena de prisi�n en el c�digo penal. Y pobres socios de Ecomoda. Esos balances 
falsos los llevaban a hacer m�s inversiones en una empresa quebrada. Eran 
v�ctimas de otra acci�n criminal conocida como estafa, de la cual la 
``pobre'' Betty terminaba siendo c�mplice y auxiliadora. 

�Y qu� decir de todo ese andamiaje para crear una empresa de papel (Terramoda)
y evitar de esa manera que los leg�timos acreedores de Ecomoda pudieran hacer
valer sus  derechos en un juicio ejecutivo, como se dec�a en la antigua
terminolog�a del c�digo de procedimiento civil? Si cualquier persona hace esas
maniobras en la  vida real, tiene que responder en un proceso por fraude
procesal, delito que se estructura cuando alguien mediante enga�os induce
en error a un servidor p�blico para llevarlo a tomar una decisi�n contraria a
la ley. Era tan delictuosa la acci�n, que el c�ndido Nicol�s Mora, y el 
ingenuo y honesto Hermes, padre de Betty, fueron inicialmente enga�ados por 
�sta sobre los verdaderos alcances de la operaci�n. Claro que ambos, con 
intervalos, terminaron siendo c�mplices de las maniobras de la amiga e hija. 

Dos cl�sicos ``tinterillos'' (casposos, malvestidos y p�simos seductores) 
hacen parte de  la patra�a defraudatoria. Y claro, sin hacer a un lado la
comisi�n del delito de contrabando, por parte de Armando y su socio Calder�n 
cuando, a espaldas de los accionistas y dem�s directivos de la empresa, y
para tapar la realidad financiera, hicieron una importaci�n il�cita de telas,
que fue decomisada  --todo el pa�s lo recuerda-- por ``perros'' de la
Aduana, bajo la direcci�n en persona de Fanny, la ejecutiva insobornable.

La utilizaci�n indebida de autom�viles de la empresa de papel --pero que en
realidad eran de la verdadera empresa-- por parte de Nicol�s Mora, para 
seducir a la  ``Pelite�ida'' (Patricia Fern�ndez), configura otra violaci�n al
c�digo penal, bajo la forma de abuso de confianza.Y Guti�rrez, el libidinoso
jefe de personal, que sin �xito abusa del poder para seducir --con la sola 
excepci�n de do�a Inesita-- al cuartel de las feas, bien podr�a ser procesado
por el delito de constre�imiento ilegal previsto en el art�culo 298 del C�digo
Penal Colombiano. Marcela, sus suegros, Daniel Valencia y todos los directivos 
terminan siendo de un lado v�ctimas de una extorsi�n impl�cita de Beatriz 
Pinz�n, al permitirle que se quede sin derecho real con la presidencia de la 
compa��a, y de otro lado, c�mplices del delito de fraude procesal cometido 
finalmente por todos ellos para evitar el embargo por deudas no pagadas a los 
acreedores leg�timos. Y para rematar, el acto de arrepentimiento de Armando y 
su tard�o amor por Betty estuvo precedido, entre otros hechos, por la 
violaci�n de la correspondencia de su otrora despreciable objeto sexual y 
luego amada enaltecida e inalcanzable, cual Dulcinea del Toboso.En la novela, 
a trav�s de la mayor�a de sus protagonistas, casi campea la falsedad 
delictual: fraude procesal, estafa, abuso de confianza, contrabando, falsedad 
documental. 

Casi que la �nica que aparece en toda su extensi�n con sus miserias, 
debilidades y flaquezas, sin cometer delitos (no lo es no pagar 
deudas ni seducir a los hombres con sus encantos para obtener ventajas 
terrenales), es Patricia, la ``Pelite�ida'', quien se muestra como es, sin 
atenuantes, aut�nticamente falsa. 

Fiscal general de Colombia.
� El Nuevo Herald /
El Tiempo (Bogot�)



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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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