Ahora entre mis viejos y, casi, olvidados chapuceos...

Esta historieta est� sin corregir... espero que, al menos, esboc�is una
sonrisa.

Saludos.
MAR

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BLANCA


Aun recuerdo aquel d�a, como olvidarlo, qued� grabado en mi memoria para
siempre y ahora......

Era un verano �recuerdas?, te hab�as quedado de "Rodr�guez" -eso lo supe m�s
tarde -, todos los d�as pasabas por all� y te deten�as a mirar a trav�s del
cristal de aquel escaparate  y yo te ve�a desde el fondo.
Los primeros d�as no sab�a bien qu� mirabas, despu�s de una semana me di
cuenta que era yo a la que buscabas cada vez que te asomabas por aquella
enorme vidriera. Tus ojos brillaban y me mirabas con deseo, casi me
desnudabas con la mirada. Al principio me resultaba incomodo pero seg�n
fueron pasando los d�as esperaba impaciente tu llegada, me sonre�as pero no
entrabas en la tienda y aquello me confund�a.
Por fin, la �ltima semana de aquel mes de agosto decidiste entrar y con
total y absoluta decisi�n te dirigiste a m�, los nervios me atenazaban y no
pude articular una sola palabra. No fui capaz de rechazar la propuesta que
me hiciste y me llevaste a tu casa, para siempre...
No lo pod�a creer pero estaba all�, contigo, solos los dos, me colmabas de
caricias y satisfac�as todos mis deseos, eras el amante perfecto y
maravilloso con el que siempre hab�a so�ado.
Pasada la primera semana en tu casa -la �ltima de tu situaci�n como
Rodr�guez-  sin avisarme tan siquiera, apareci� en casa  tu mujer y tres
ni�os. �Nada m�s y nada menos!
Casado y sin dec�rmelo, y adem�s con tres criaturas, estaba desesperada
porque su mujer protesto un poco al verme pero acepto compartir a su marido
conmigo, y no comprendo la raz�n.
�Y yo qu�? Nadie me pregunt� a m� si yo quer�a  compartirle con ella, nadie
pens� en m� y la vida continu� as�, cada d�a m�s trabajo �claro!. Con tres
ni�os peque�os no hay descanso, y para colmo de males ella se volvi� a
quedar embarazada.

�Todav�a recuerdo cuando naci� Carlitos!

M�s trabajo que, tambi�n, compart�amos todos, menos mal, pa�ales y m�s
pa�ales para lavar, tender, recoger, planchar, �porque Carlitos era al�rgico
a los dodotis de celulosa y hab�a que utilizar prendas de algod�n!,
biberones, papillas, vomitonas...
Pero no era solo el trabajo lo que me hac�a sentir tan mal.
Poco a poco �l se fue alejando de m� y era ella la que me mimaba, la que me
acariciaba todos los d�as, algunos varias veces, y yo segu�a sin comprender
aquello, ellos segu�an sin preguntarme si a m� me gustaba esa situaci�n y
llegu� al convencimiento de que �l me llev� a su casa porque sab�a que era
ella la que me quer�a, era diab�lico.
Pas� tiempo y yo ca� enferma. �Oh� si que se portaron bien, llamaron a un
m�dico que curo mi enfermedad pero al poco tiempo reca� y entonces empezaron
a ponerse nerviosos.
Yo les o�a hablar y dec�an que ya no trabajaba igual, que si ten�a que
seguir all� tendr�a que continuar colaborando y que si no pod�a hacerlo como
antes tendr�an que sustituirme.
Era desolador, yo jam�s protest� por nada a pesar de que nunca contaron
conmigo para ninguna decisi�n importante y ahora, desagradecidos, traidores,
quer�an echarme.
Finalmente mi salud se resinti� de tal forma que ya no se pod�a hacer nada
por m�.
Y aqu� estoy, hablando conmigo misma y tirada en el �ltimo rinc�n de un
vertedero de electrodom�sticos, es el triste final de una lavadora, eso s�
una buena lavadora.

Blanca AEG


MAR - Febrero 99





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