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Ahora entre mis viejos y, casi, olvidados chapuceos...
Esta historieta est� sin corregir... espero que, al menos, esboc�is una sonrisa. Saludos. MAR **************************************** BLANCA Aun recuerdo aquel d�a, como olvidarlo, qued� grabado en mi memoria para siempre y ahora...... Era un verano �recuerdas?, te hab�as quedado de "Rodr�guez" -eso lo supe m�s tarde -, todos los d�as pasabas por all� y te deten�as a mirar a trav�s del cristal de aquel escaparate y yo te ve�a desde el fondo. Los primeros d�as no sab�a bien qu� mirabas, despu�s de una semana me di cuenta que era yo a la que buscabas cada vez que te asomabas por aquella enorme vidriera. Tus ojos brillaban y me mirabas con deseo, casi me desnudabas con la mirada. Al principio me resultaba incomodo pero seg�n fueron pasando los d�as esperaba impaciente tu llegada, me sonre�as pero no entrabas en la tienda y aquello me confund�a. Por fin, la �ltima semana de aquel mes de agosto decidiste entrar y con total y absoluta decisi�n te dirigiste a m�, los nervios me atenazaban y no pude articular una sola palabra. No fui capaz de rechazar la propuesta que me hiciste y me llevaste a tu casa, para siempre... No lo pod�a creer pero estaba all�, contigo, solos los dos, me colmabas de caricias y satisfac�as todos mis deseos, eras el amante perfecto y maravilloso con el que siempre hab�a so�ado. Pasada la primera semana en tu casa -la �ltima de tu situaci�n como Rodr�guez- sin avisarme tan siquiera, apareci� en casa tu mujer y tres ni�os. �Nada m�s y nada menos! Casado y sin dec�rmelo, y adem�s con tres criaturas, estaba desesperada porque su mujer protesto un poco al verme pero acepto compartir a su marido conmigo, y no comprendo la raz�n. �Y yo qu�? Nadie me pregunt� a m� si yo quer�a compartirle con ella, nadie pens� en m� y la vida continu� as�, cada d�a m�s trabajo �claro!. Con tres ni�os peque�os no hay descanso, y para colmo de males ella se volvi� a quedar embarazada. �Todav�a recuerdo cuando naci� Carlitos! M�s trabajo que, tambi�n, compart�amos todos, menos mal, pa�ales y m�s pa�ales para lavar, tender, recoger, planchar, �porque Carlitos era al�rgico a los dodotis de celulosa y hab�a que utilizar prendas de algod�n!, biberones, papillas, vomitonas... Pero no era solo el trabajo lo que me hac�a sentir tan mal. Poco a poco �l se fue alejando de m� y era ella la que me mimaba, la que me acariciaba todos los d�as, algunos varias veces, y yo segu�a sin comprender aquello, ellos segu�an sin preguntarme si a m� me gustaba esa situaci�n y llegu� al convencimiento de que �l me llev� a su casa porque sab�a que era ella la que me quer�a, era diab�lico. Pas� tiempo y yo ca� enferma. �Oh� si que se portaron bien, llamaron a un m�dico que curo mi enfermedad pero al poco tiempo reca� y entonces empezaron a ponerse nerviosos. Yo les o�a hablar y dec�an que ya no trabajaba igual, que si ten�a que seguir all� tendr�a que continuar colaborando y que si no pod�a hacerlo como antes tendr�an que sustituirme. Era desolador, yo jam�s protest� por nada a pesar de que nunca contaron conmigo para ninguna decisi�n importante y ahora, desagradecidos, traidores, quer�an echarme. Finalmente mi salud se resinti� de tal forma que ya no se pod�a hacer nada por m�. Y aqu� estoy, hablando conmigo misma y tirada en el �ltimo rinc�n de un vertedero de electrodom�sticos, es el triste final de una lavadora, eso s� una buena lavadora. Blanca AEG MAR - Febrero 99 |
